3 razones por las que está bien llorar en tu clase de yoga

3 razones por las que está bien llorar en tu clase de yoga

Deja fluir esas lágrimas

Solía ​​encontrar el llanto vergonzoso, un signo de debilidad y haría todo lo posible para no llorar en público, especialmente en una clase de yoga. Sin embargo, en una clase reciente, las lágrimas brotaban de mis ojos cuando estaba en Savasana. En lugar de sentirme avergonzada, abracé la sensación de ingravidez y espacio que sentí en el fluir de mis sentimientos y dejé la clase sintiéndome más ligera que nunca.

1. Es mejor soltar.

El llanto es una forma de liberación. Algunos lugares en nuestro cuerpo, como nuestras caderas, se aferran a emociones profundamente arraigadas, por lo que cuando se abren las caderas, es muy común que las emociones salgan a la superficie, incluso si no hay un disparador detrás de ellas. El llanto ayuda a liberar estas emociones profundamente arraigadas, lo que nos permite encontrar más espacio en nuestro cuerpo y pasar de cualquiera de estos viejos sentimientos que ya no necesitamos. Sentí como si un peso de mis hombros hubiera sido levantado a pesar de que no podía precisar de dónde venían estas emociones. Mantener las emociones creará tensión en el cuerpo, ¡así que es mejor dejarlas fluir!

2. Está bien permitirse sentir.

Solía ​​pasar mucho tiempo tratando de reprimir las emociones negativas que sentía, como la tristeza, la ira, la frustración y los celos debido a las connotaciones negativas que tienen tales emociones. Sin embargo, he aprendido a reconocer todos mis sentimientos, tanto buenos como malos. Todos tenemos derecho a sentir lo que queremos, ya sea feliz o triste. Solo abraza lo que sientas con amabilidad y sin juicio.

3. A nadie le importará.

Siempre me he sentido cohibida al expresar mis sentimientos en público y ser vulnerable. Me preocupaba que la gente me mirara y mirase fijamente. Sin embargo, los yoguis son algunas de las personas más comprensivas y afectuosas que conozco. De hecho, fue un momento hermoso para compartir. Durante esta clase, otro estudiante a mi lado, también una profesora de yoga, también comenzó a llorar. Después de la clase, ella se acercó a mí y me dio un abrazo. Esta conexión con otra persona fue muy reconfortante y edificante. Compartir emociones y sentimientos con los demás es una experiencia hermosa de la que no debemos rehuir.

Recuerda que está bien llorar o incluso reírte en tu práctica de yoga. Cuando comienzas a sentir algo en el yoga, ¡significa que el yoga está haciendo su trabajo! Solo observa lo que surge con amor y luego déjalo ir.

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