¿Cuál es tu “Ikigai”?¿Para qué vives?

Imagino que es posible que cuando hayas leído el título del post de hoy habrás pensado ¿ Ikigai ? Permíteme que te cuente una pequeña y clarificadora historia y enseguida saldrás de dudas:

En una minúscula aldea japonesa una mujer se debatía entre la vida y la muerte. De pronto tuvo la sensación de ser separada de su cuerpo y subida al cielo, donde creyó escuchar la voz de sus antepasados.

¿Quién eres? – le dijo una voz.

Soy la mujer del tendero – replicó ella.

Yo no te pregunté de quién eres mujer sino quién eres tú.

Soy la mama de tres hijos, contestó.

No te solicité que me contestes cuántos hijos tienes sino quién eres.

Soy una maestra de colegio.

No quiero saber cuál es tu profesión, sino quién eres.

La mujer no parecía dar una contestación adecuada a la pregunta, hasta que dijo:

Soy quien se despierta cada día para cuidar y amar a mi familia y ayudar a que se desarrollen las mentes de los niños en mi escuela.

Con esa respuesta aprobó el examen al que fue sometida y fue enviada de vuelta a nuestro mundo.

A la mañana siguiente se despertó sintiendo un profundo sentido de significado y propósito: había descubierto su ikigai.

¿Qué significa la palabra ikigai ?

La palabra japonesa ikigai se compone de dos vocablos:  iki (生き?), que se refiere a la vida,  y kai (甲斐?),  “la realización de lo que uno espera y desea”.

Su origen es muy antiguo,  remontándose al período Heian japonés que tuvo lugar entre los años 794 y 1185. Por aquella época también se planteaban estos temas de los que tratamos en Un Universo Mejor.

Gai procede de la palabra kai  que era como se conocia a las conchas, muy valiosas en aquella época. De allí se derivó ikigai como una palabra que significa valor en la vida

¿Qué es el ikigai realmente?

De acuerdo a la cultura milenaria de Japón, todos tenemos un ikigai, una razón de vivir o de serUna razón para levantarse por la mañana.  Es decir, es el encontrar el sentido a nuestra existencia, desde el día a día.

Pero llegar a ello es complicado, la búsqueda puede ser larga y muy profunda. Y estará siempre en permanente conexión con nuestro Universo interior.  Eso si, una vez encontrado, sentiremos una inmensa felicidad y una luz interna que dará sentido a nuestra vida. Sentiremos que nuestro karma ha cambiado.

Pero no te equivoques, ikigai no es algo grandioso ni extraordinario. Es algo muy práctico, de tenerlo presente cada día. Se trata desactivar nuestro modo automático por el que normalmente transitamos por la vida y hacer las cosas por algún motivo.

Lo primero que nos pide el cuerpo es quizás traducir esta palabra por propósito de vida, aunque puede ser algo excesivo, dado que el secreto esta en las pequeñas acciones que realizamos día a día. Las personas japonesas creen que la suma de las pequeñas alegrías cotidianas resulta en una vida más plena. 

El concepto de Ikigai tiene muchos puntos en común con la felicidad, aunque tiene una diferencia importante:

Ikigai es lo que nos permite desear que llegue el futuro, incluso si nos sentimos mal en el presente. Nos permite afrontar el futuro, sea el que sea e incluso partiendo desde un presente duro y demoledor.

Gracias a esto, aquel que conoce su ikigai tendrá una vitamina que le ayudará a afrontar con mayor vitalidad las tormentas que se le presenten en la vida.

[Quien tiene una razón para vivir , acabará por encontrar el cómo. #ikigai

Este concepto es cambiable y revisable a lo largo del tiempo. No es lo mismo tener 40 años para conformar tu ikigai, que 80, donde tus valores y experiencias son posiblemente más ricas.

En el tsunami de 2011, muchos japoneses cambiaron su ikigai y quizás sea debido a que las personas que han encontrado una razón de ser tienen una mayor habilidad para integrar las experiencias vitales estresantes y limites, experimentando menos sufrimiento e incertidumbre. Un hecho de tan gran magnitud emocional les hizo replantearse su ikigai. Y siguieron adelante.

El ikigai en la vida moderna

El ikigai podríamos decir que se encuentra en la suma y unión en un punto de cuatro parcelas fundamentales de la vida: pasión, vocación, misión y profesión.

O dicho con otras palabras, la mezcla de eso que amas, eso en lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y aquello por lo que ganas dinero.

Francamente y en mi modesta opinión quizás podríamos sacar de esta relación la profesión. Es decir eso con lo que te ganas la vida, pues creo que esta muy influenciada su inclusión en estos componentes por su importancia en la vida moderna.

¿Es que no puede tener alguien un ikigai muy elevado teniendo un trabajo en una oficina y dedicando su tiempo libre a ayudar a los demás a través de una ONG? Yo creo que si. ¿Y una persona de 70 años que ya no trabaja? Extrae tus propias conclusiones.

El hombre se autorrealiza  comprometiéndose a cumplir el sentido de su vida. Victor Frankl

La importancia del ikigai en una longevidad saludable

En el año 2008  se realizó un estudio e Japón, conocido como el “

estudio Ohsaki”

en el que analizaron más de 43.000  personas mayores a lo largo de siete años, durante los cuales fallecieron unas 3.000 personas.

Lo que descubrieron fue que las personas con ikigai vivían más, y no solo tenían un menor riesgo de morir por problemas cardiovasculares sino también por causas externas.

Con posterioridad otros estudios, como el de la Universidad Médica de Iwate llego a las mismas conclusiones tras estudiar a más de 73.000 personas durante cinco años.

Cada vez más japoneses se están alejando de incluir el trabajo como parte de su ikigai. De hecho en una encuesta realizada el el año 2010 solo el 31%  vinculaba ambos términos.

Además casi el 25% de los empleados japoneses trabajan más de 80 horas extra al mes, y eso trae consecuencias trágicas en forma de muerte como el  karoshi, que simple y llanamente es abandonar este mundo por exceso de trabajo.

Por otro lado al norte de la isla de Okinawa hay un pueblecito donde viven el mayor número de personas centenarias. Todas ellas tenían como denominador común que cultivaban un pequeño huerto por si mismas, mostraban una buena salud, participaban en actividades comunitarias y mantenían contacto con su vecinos.

Además su alimentación  se basaba en los cereales, las verduras, las legumbres y el pescado, y la poca sal y azúcar.

Pero… ¿sabes cuál era en opinión de ellos mismos la base de todo?

Qué disfrutaban una vida con la filosofía ikigai como ingrediente básico. Y este no les agobiaba, les permitía vivir sin prisas, sin estrés, felices.

¿Cómo puedes descubrir tu ikigai?

No todo el mundo tiene claro su ikigai. Se trata de ir conectando puntos en tu vida y sentir el presente y el futuro  dejando volar tu intuición. Por ello recomiendo que sigamos a nuestro corazón como si nos fuese la vida en ello. 

El problema de conocer nuestra razón de ser es que, aunque todos lo llevamos en nuestro interior, no todos lo encontramos. A algunos le llevan años, casi una vida, a otros solo meses, mientras que otros saben su ikigai desde su infancia.

El ikigai se encuentra en lo más profundo de nuestro ser. Y llegar hasta allí a veces requiere de un gran esfuerzo y dedicación, pues tendremos que afrontar temporales internos que posiblemente nos inviten a cejar en nuestra tarea.

Todos tenemos diferentes momentos y situaciones, por lo cual lo importante es que cada uno de nosotros busquemos el instante y camino adecuados para crear la atmósfera adecuada en la que podamos profundizar.

Es totalmente normal y no es algo malo el no saber qué quieres hacer con tu vida. Deja de preocuparte y empieza a construir con la esperanza de que lo acabarás averiguando. Seguro que lo encontrarás. Y una vez que lo encuentres, estarás contento de haber desarrollado habilidades y recursos, de haberte hecho amigo de personas excepcionales y de haber hecho cosas buenas.
Sebastian Marshall

El ikigai no es completo si la meta marcada no implica un servicio a la comunidad, a los demás. Dar sin pedir nada a cambio.

El ikigai nos propone un viaje interno de conocimiento personal para encontrar aquello en lo que somos buenos, lo que se nos da bien y nos gusta hacer.

Las cuatro principales preguntas que hay que contestar serían:

¿Qué es lo que amas hacer?

¿Qué es lo que el mundo necesita de ti?

¿En que eres bueno?

¿Pueden pagarte por lo que haces?

Una vez contestadas tenemos que encontrar los puntos de conexión entre cada una de las áreas, tal y como vemos en el dibujo anterior. En la intersección de todas las áreas, encontraremos nuestro ikigai.

En este breve video puedes encontrar una pequeña ayuda para contestar estas preguntas acerca del ikigai. Coge papel y lápiz y ¡adelante!

Las respuestas y un equilibrio entre estas cuatro áreas podría ser una ruta rápida hacia ikigai para los occidentales.

Pero en Japón, ikigai es un proceso más lento y a menudo no tiene nada que ver con el trabajo o los ingresos.

Encontrar tu ikigai podría llevarte a reinventarte profesionalmente.  Esta concepto filosófico nipón nos ayuda a hacer girar nuestra vida alrededor de todo aquello en lo que tenemos talento y nos hace útiles para el universo.

Dan Buettner, experto en el tema nos sugiere hacer tres listas: tus valores, las cosas que te gusta hacer y las cosas para las que eres bueno. La intersección de las tres es tu ikigai.

Recuerda que conocer nuestro ikigai no es suficiente, necesitamos dar pasos, ponernos en marcha para conformar ese día a día que vaya componiendo nuestra auténtica razón de ser.

Gordon Matthew profesor de antropología de la universidad de Hong Kong nos da su versión acerca del ikigai: 

 No se trata de un principio para el que vives. No es el motivo por el que te levantas todas las mañanas. Se trata de algo mucho más reducido, situado delante tuya y además de forma muy directa.

También nos da unas pautas para encontrarlo y relacionarnos con el:

  • Analiza lo que tienes delante, pues el ikigai no es nada sublime ni extraordinario, sino algo muy obvio, mucho más sencillo de lo que crees.
  • Recuerda siempre el motivo de que ese algo especial sea tan importante para tu vida.
  • Reflexiona acerca de por qué haces lo que haces.
  • Tómate tu tiempo para decidirlo.  No es una tarea sencilla, ni tampoco se consigue de hoy para mañana.
  • No seas egoísta en la persecución de tu ‘ikigai’. La vida no es seo.
  • El ikigai es siempre frágil. Puede ser que quieras a tu pareja más que a tu vida, pero también puede pasar que por mil motivos el día de mañana no esté a tu lado.
  • Pon en revisión tu ikigai con periodicidad. Lo que es fundamental para ti con 30 años puede no serlo con 80.

10 principios del Ikigai

El ikigai suele acompañarse de una cantidad de hábitos que permiten disfrutar más y mejor de la vida, es vivir enfocados en aquello que para ti es esencial y maravilloso.

Héctor García (Kirai) y Francesc Miralles en su libro Ikigai. Los secretos de Japón para una vida larga y feliz proponen diez leyes para que una vez que lo hayas descubierto, trates de seguir y alimentar tu ikigai día a día para iluminar a tu existencia:

1.Mantente siempre activo, nunca te retires.

Quien abandona las cosas que ama y sabe hacer, pierde el sentido de su vida. Los centenarios habitantes del pueblecito de Okinawa seguían realizando actividades más propias de otras edades según la cultura occidental.

2.Tómatelo con calma.

Caminando despacio se llega lejos. No hay prisa, solo tienes esta vida, disfruta cada instante.

3.No comas hasta llenarte.

También en la alimentación para una vida larga, “menos es más”. Aplica la ley de pareto (80/20) y come solo el 80% de lo que podrías comer.

4.Rodéate de buenos amigos.

Son el mejor antídoto para disolver las preocupaciones. Las relaciones de amistad son un gran elixir para poder cumplir nuestro ikigai. Conoce gente.

5.Ponte en forma para tu próximo cumpleaños.

Por si alguien no lo recordaba, el ejercicio segrega las hormonas de la felicidad. Y fijarnos pequeños objetivos día a día, nos permitirán llegar muy lejos.

6.Sonríe.

Una actitud afable hace amigos y relaja a la propia persona. La sonrisa abre puertas y nos conecta con nuestra parte positiva.  No hay que olvidar el privilegio de estar aquí y ahora en este universo lleno de posibilidades.

7. Reconecta con la naturaleza.

Nuestro hábitat natural es la naturaleza. En ella encontraremos grandes remedios para nuestros males. Estamos hechos para vivir integrados con la naturaleza.

Rodearnos de naturaleza y dar paseos por ella, nos ayudará a conectar con nuestro alma, y por supuesto, con nuestro ikigai.

8. Da las gracias.

Dedica un momento del día a dar las gracias y aumentarás tu caudal de felicidad. Muestra gratitud con los que te rodean, con la naturaleza, con la vida. Te sentirás dichoso de estar vivo.

9. Vive el momento.

Dejemos de mirar a nuestro pasado y de tener miedo al futuro. Todo lo que tienes es el día de hoy.

Tenemos que apagar el piloto automático. Quizás practicar el mindfulness y la meditación te ayuden a centrarte en el aquí y ahora.

10. Sigue tu ikigai.

Es importante que sepamos que dentro de cada uno de nosotros  hay una pasión, un talento único que da sentido a nuestros días y si no lo has encontrado aún, tu próxima objetivo podría ser encontrarlo.

Te dejo con un documental acerca del ikigai vinculado al libro de Héctor García  y Francesc Miralles.

Algunos libros acerca del Ikigai

  •  ‘Ikigai-ni-tsuite’ (sobre el ‘ikigai’), de Mieko Kamiya. Publicado en 1966.
  • Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz. Héctor García y Francesc Miralles
  • El método Ikigai. Héctor García y Francesc Miralles
  • Encuentra tu ikigai. Lemke Bettina.

Espero que te haya agradado el artículo de hoy, y que te haya ayudado en tu camino vital.

No desesperemos y sigamos buscando y modelando nuestro ikigai sin prisa, pero sin pausa. Nuestra vida mejorará.

7 pensamientos de Buda para transformar tu vida

Hoy quiero dejarte con unas lineas acerca de de la transformación de nuestra existencia, de la mejora de nuestra felicidad. Para ello te presento algunos pensamientos de Buda que te ayudarán a transformar tu vida. 

Te quiero pedir algo, que abras tu corazón y tu mente para recibir estas píldoras de sabiduría. Son solamente siete por lo que te voy a proponer un ejercicio de reflexión para toda la semana. ¿Te apetece?

Creo que muchas veces nos refugiamos en las palabras, en la lectura para curar nuestras heridas. Pero desgraciadamente no pasamos a la acción, y desde esta tribuna, abogamos por la acción para cambiar nuestro propio universo.

El ejercicio que te propongo es para que te dediques al menos 10 minutos por la mañana y otros 10 minutos por la noche. Son solo 20 minutos diarios durante una semana. Cada día coge una frase, interiorízala, percibe como se acopla a tu personalidad, como interactúa contigo.

Después de realizar esto, decide como la vas a implementar en ese día. Y por la noche realiza un ejercicio de  recogida de datos, de sensaciones, de pensamientos que hayan aflorado. Y así mismo crea un sencillo plan de acción que quieras llevar a cabo, para implementarlo y mejorar tu vida alrededor de esa frase.

13 Consejos de Buda para cuando la vida no fluye

Te dejo con las reflexiones:

1. El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

Tenemos que tener claro que el dolor es algo físico e inevitable. Pero a su vez el sufrimiento es una elección, que depende de nosotros, de nuestros pensamientos y emociones. Tenemos la capacidad de decidir acabar con el y salir adelante o refugiarnos entre sus zarpas y llenarnos de infelicidad. Así no vas a conseguir transformar tu vida. Somos lo que pensamos, no lo olvides.

Evitar el sufrimiento y cambiar radicalmente tu karma  puede consistir simplemente en dar un paso atrás, desligarse de emociones negativas y contemplar las cosas desde otra perspectiva radicalmente diferente. Se que es difícil pero si posible, luego tu decides la calidad de tu vida.

2. No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita

Aunque pueda parecer básico, permíteme que incida en el tema. No se si estarás de acuerdo conmigo, pero desde hace unos años propugno fervientemente que:

Por la travesía de la vida, se transita mejor con una pequeña mochila – 

Nuestro deseo de tener más, tanto en el plano material como el emocional, es la principal fuente de todas nuestras preocupaciones y frustraciones. Para transformar tu vida tienes que  aprender a vivir con poco.  Y además aceptar todo aquello que nos brinda la vida en su momento.

El desapego material se me antoja como algo absolutamente necesario. La siguiente frase es un fogonazo para que reflexiones:

Venimos a este mundo sin nada, nos vamos sin nada y nos pasamos la vida luchando por atesorar cosas.

El hecho de desear más cosas a menudo solo indica falta de seguridad y de soledad por lo que necesitamos rellenar esos vacíos. ¡ Llenemos nuestro corazón de emociones y amor y dejémonos de gaitas! Seguro que somos más felices.

El Corazón de las Enseñanzas de Buda

3. Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora

Pensamientos de Buddha

Quizás para mi uno de los más complejos pensamientos de Buda de llevar a cabo. Vivimos demasiado pendientes del futuro. ¿Quiere dejar de obsesionarte con el futuro y pensar en el pasado, y simplemente “vivir el presente”? Las personas que pueden vivir el presente tienden a ser más felices, más seguras, comprenden mejor a las personas y tienen el autoestima más elevada.

Nuestros miedos e inseguridades consiguen que apartemos de un plumazo nuestra experiencia consciente del momento presente. Nuestros días entran en modo automático: los días se vuelven copias unos de otros, no sabemos diferenciar lo que hicimos hoy de lo que hicimos ayer, la monotonía apresa nuestra consciencia. Y es muy común terminar el día con una sensación de vacío. Cuando intentamos dormir los pensamientos aparecen en nuestra cabeza y nos damos cuenta que no estamos conformes con nuestra vida.

Nuestra mente pasa alrededor del 70% de su tiempo reproduciendo recuerdos y creando momentos perfectos para el futuro, por lo que solo el  30% de nuestro tiempo en el que realmente estamos viviendo nuestro presente. Debemos aprender a estar plenamente presentes, a disfrutar de cada momento como si fuera el único.

Para ser felices tenemos que cambiar esos malditos porcentajes.  Si vives el presente y te centras en lo que estás haciendo a cada momento, aprenderás a ser consciente, a vivir el presente y a disfrutar de todas esas experiencias de las que eres participe y antes no te dabas ni cuenta.

Como complemento a esto, te recomiendo la lectura de  las cuatro leyes de la espiritualidad .

4. Cuida el exterior tanto como el interior, porque todo es uno

Cada uno de nosotros somos un pequeño Universo, donde todo debe estar en perfecto equilibrio. Muchas veces nos centrarnos demasiado en el aspecto físico o, por el contrario, en el aspecto interior, descuidando uno de los dos aspectos.

Equilibrar esa atención nos permitirá ser más conscientes de nuestra realidad, de lo que acontece dentro y fuera de nosotros. Somos como una pequeña barca donde tenemos que estar centrados para que nuestra travesía sea lo más placentera posible. Si nos movemos demasiado o nos vamos hacia algún extremo de la misma se puede desequilibrar y caernos de la misma.

La meditación o el yoga pueden ayudarte en esta tarea de transformar tu vida. Recuerda que el mundo es un reflejo de nosotros mismos.

Los beneficios de empezar el día con meditación

¿Te van pareciendo interesantes estos pensamientos de Buda? ¡Seguimos!

5. Más vale usar pantuflas que alfombrar el mundo

Quien espera que el mundo entero a su alrededor cambie y esté alfombrado para así andar descalzo sin miedo a mancharse o de hacerse daño siempre estará a disgusto con el mundo y siempre se estará haciendo daño a si mismo. Si quieres transformar tu vida, debes empezar por ti mismo. Nosotros creamos nuestra propia realidad, si somos capaces de cambiar nuestra percepción de lo que acontece a nuestro alrededor por una perspectiva más optimista y feliz de la misma, habremos dado un paso de gigante hacia nuestra felicidad.

6. No lastimes a los demás con lo que te causa dolor a ti mismo

Quizás sea una de las frases más claras y acertadas de los 7 pensamientos de Buda que tratamos hoy. Y una de las que más olvidamos en nuestro día a día. Esta reflexión y su puesta en práctica requiere un profundo conocimiento de nosotros mismos y una gran empatía para/con los demás. Pero también es de las que da más satisfacciones. Simplemente hay que ponerla en práctica: No le hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti.

7. Para entender todo, es necesario olvidarlo todo

Tenemos que aprender a dejar atrás todas las creencias que hemos ido acumulando a lo largo de los años. De pequeños nuestro mapa mental aún no está diseñado, está completamente limpio, con el “disco duro” vacío, sin creencias, juicios o valores  lo cual nos abre a todo y a la capacidad de entender cualquier cosa.

Pero a medida que crecemos, nuestra mente se llena de condicionamientos y normas que nos dictan cómo debemos ser, comportarnos o pensar. Nos trasnsformamos en ovejas dentro de un rebaño, donde balamos todos a la vez y con el mismo tono.

Para modificar y observar las cosas desde una perspectiva más pura e independiente, tenemos que aprender a desligarnos de las creencias, hábitos e ideas que no proceden de nuestro interior, para ello sigue a tu corazón como si te fuera la vida en ello. 

Espero que te haya gustado estos pensamientos de Buda. ¡Qué tengas un maravilloso día!

Cómo encontrar la paz interior. Manual rápido.

Necesito paz interior ¿Lo has dicho o pensado alguna vez?

El ritmo de vida de alta velocidad que llevamos en el mundo actual así como la menor calidad de los momentos que vivimos, luchando por todo por insignificante que eso sea, posiblemente te haya hecho replantearte muchas cosas.

Y seguramente esas palabras solicitando ayuda habrán quedado simplemente en una mera frase pronunciada o pensada en un determinado momento. Pero convirtiéndose en un hecho repetitivo en el tiempo de forma angustiosa, logrando entrar en un bucle emocional de ansiedad y desesperación que logra minar nuestra alegría, optimismo y vitalidad. El sosiego interior brilla por su ausencia.

La mayoría de la gente simplemente no se siente con sensación de paz, de tranquilidad, de serenidad, durante todo el día.

Sin embargo, hay un instante en el que es necesario decir “¡basta ya!””¡Hasta aquí hemos llegado!”. Hay que acabar con las preocupaciones innecesarias y la velocidad desenfrenada de nuestra vida.

Hay que reencontrar la paz interior. Para ello es necesario que hagamos un paréntesis en nuestra vida y nos dediquemos un tiempo para reordenar nuestras necesidades, nuestras prioridades vitales.

Tu actitud y respuestas ante los hechos de la vida pueden ir acompañados de ansiedad e ira, o  puedes responder con calma y paz.

¿Qué es la paz interior?

Podemos decir sin riesgo a equivocarnos que la paz interior es una sensación de bienestar o felicidad, que nos llena de una profunda tranquilidad. Es un estado en el que la mente se aísla y deja fuera miedos, preocupaciones, sufrimiento.

Cualquier sensación, pensamiento y emoción negativa que nos pudiera perturbar queda fuera de la burbuja de calma que obtenemos con este estado.

Entablamos una conexión especial o superior con nosotros mismos, y con el maravilloso Universo que nos rodea, percibiendo y disfrutando de detalles y matices que antes no nos habíamos dado cuenta. Decir paz interior es decir paz espiritual, es sentir que la conexión mente espíritu es total.

La paz mental significa dejar de luchar por el tiempo en el que somos capaces de permanecer en ella, apartando de un plumazo todos los problemas y contratiempos de nuestra rutina diaria.

Cuatro maneras para crear y mantener la paz interior

La importancia de la mente para conseguir la calma interna

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras porque se volverán actos.
Cuida tus actos porque se volverán costumbres.
Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter.
Cuida tu carácter porque forjará tu destino.
Y tu destino será tu vida
Mahatma Gandhi

Quizás no haga falta añadir nada más después de estas sabias palabras de Ghandi, no obstante si te recomendamos la lectura de nuestro manual de uso y disfrute de la mente . La mente lo es todo en nuestro crecimiento personal y por supuesto en nuestro sendero hacia la tranquilidad personal, hacia nuestra calma interior.

Tanto si creemos que podemos alcanzar la paz interior como si creemos que no lo conseguiremos, en ambos pensamientos tenemos razón. Sólo depende de nosotros elegir uno u otro. En el primero tendremos que trabajar con determinación para alcanzar nuestra paz espiritual, el segundo no nos costará mucho decidirlo pero nuestra calidad de vida descenderá muchos enteros. ¿Qué eliges tu?

No permitas que tu mente te deje en tu zona de confort, da pasos y sal de allí. Notarás los beneficios en poco tiempo. Aunque eso si, te tendrás que esforzar. La paz interior se lo merece.

¿Es posible alcanzar la paz interior?

Quizás te pase por la cabeza que encontrar la calma espiritual es imposible. Encontrar la serenidad en el mundo atronador en el que nos movemos es un tarea a veces más complicada de lo que debería ser. Cualquier situación adversa se ve magnificada por el frenesí, la velocidad que respiramos en la civilización actual.

Sin embargo, eso no implica que sea imposible alcanzar la paz interior. Tenemos que esforzarnos en conseguir filtrar todo lo que proviene de nuestro exterior. Y para ello es necesario conseguir manejar nuestra propia nave vital. Una vez que tomamos las riendas de nuestra vida, podemos llevar a la realidad alcanzar la paz interior.

¿En que momento se logra estar en calma?

Podemos decir que la paz espiritual se alcanza poco a poco, sorbito a sorbito y a lo largo del camino por el que transitamos. Se trata de una decisión personal e intransferible, en la que tenemos que

modificar muchos hábitos y crear otros

comportamientos que nos den esa tranquilidad vital.

Depende de cada personal llegar a ese estado en un momento u otro, no hay una ciencia exacta. Unos necesitarán toda una vida y otros por genética del alma proclive a esa calma emocional, llegarán a ese estado con extremada facilidad.

La paz personal engendra energía. Nuestro incremento eficaz de energía física y espiritual es consecuencia de nuestro descubrimiento de la paz interior.  Éste es un paso de gigante hacia la paz interior al nivel espiritual más elevado.

El arte de vivir en paz con lo que no podemos cambiar

¿Cómo encontrar la paz interior?

1. Invierte tiempo en meditar y reflexionar.

Se trata de aquietar la mente y para ello que mejor que realizar ejercicios para una mejor forma de encarar el día a día de una forma más pausada mentalmente.

Tienes que programar tu vida dejando un espacio para

recobrar la serenidad

y que mejor forma que hacerlo que

a través de la meditación

. Si no sabes como hacerlo, no tendrás excusa tras la lectura te nuestra

Después de meditar, tu mente y tu cuerpo estarán más preparados para encarar unos minutos de reflexión en busca de esa deseada paz interior.

2. Aprende a convivir con el ruido de tu propio silencio.

Hoy en día es complicado conversar con uno mismo. Adentrarnos en la belleza de nuestro Universo personal requiere de un sosiego interior en el cual tenemos que acostumbrarnos a convivir con nuestra propia soledad.

Tenemos que aprender a alejarnos con nuestra mirada interior de nosotros mismos, convirtiéndonos en merso espectadores, para lograr sentir de esta forma nuestra agitación interior. Poco a poco y con paciencia, ralentizando nuestra respiración, nuestro pulso cardiaco, alcanzaremos la placidez interna.

Quizás el silencio es el poder más grande que existe. Porque todo lo que existe son aspectos parciales del silencio.

3. Simplifica tu vida.

La manera de disfrutar de unos instantes de nuestra preciada vida depende de nosotros. Si, no mires para otro lado, exclusivamente de nosotros, y tu estás incluido. Al igual que yo.

Si limpiamos nuestra CPU mental y la dejamos más libre de pensamientos negativos e ideas inútiles podremos centrarnos en disfrutar de una vida más fluida y feliz. Una vida con más paz interior.

7 días a la semana: hábitos diarios para la paz

4. Practica la gratitud.

Uno de los grandes secretos para lograr la paz interior es el agradecimiento. ¿A quién?

Pues a todo. Al Universo, a los que nos rodean, a la vida. Debemos extraer el jugo positivo de todas las vivencias que tenemos.

Cuando empezamos a sentirnos agradecidos por lo que tenemos, en vez de quejarnos por lo que no tenemos, reencontramos un nuevo equilibrio interno.

Tenemos que aprender a dar sin esperar nada a cambio. La generosidad está vinculada a la gratitud y alejar el egoísmo ayudará a que el sosiego nos abrace con sus brazos. Reduce tus quejas, y encuentra una manera de estar agradecido, no importa qué. Y luego sonríe.

Hay que extraer el jugo positivo de todas las vivencias que tenemos. 

5. Evita la crítica,  el peor enemigo de la paz interior.

Estamos equivocados respecto a la crítica negativa. Pensamos que hacerla nos va a dejar como nuevos, en un estado de tranquilidad. Pero no es así, lo cierto es que esta nos corroe y nos destruye internamente. Dejando posos de acidez dentro de nosotros que tardamos en expulsar. Hace tanto daño al que la recibe como al que emite ese juicio de valor.

Debemos aprender a ver lo positivo que nos rodea.

Y pasar por alto lo negativo. Esto incluye a la crítica.

Aleja la critica de tu vida y la paz interior se acercará más a ti. @cialvaro – ¡Compártelo!       

6. Haz del perdón tu arma más poderosa.

Pedir perdón y perdonar se perfilan como procesos terapéuticos importantes para alcanzar la paz espiritual. Perdonar consiste en un cambio de conductas destructivas voluntarias dirigidas contra el que ha hecho el daño, por otras constructivas.

Hay que perdonar, tanto a otros como a nosotros mismos. Quizás en muchas ocasiones sea complicado perdonar a terceros por daños que nos hicieron en el pasado, pero mucho más difícil es perdonarnos a nosotros mismos. Es ahí donde tenemos que incidir para alcanzar la calma interior.

El perdón no es un acto único que se hace en un momento dado, es un proceso continuo que se puede ir profundizando y completando a lo largo del tiempo.

7. Aceptación de nuestra realidad

No todo en esta vida va a ser un camino de rosas. Encontrar la paz interior significa, ante todo, equilibrio.

Y para ello tenemos que aceptar que todo no es blanco, ni negro. Tenemos que aceptar ciertos sentimientos, sensaciones y emociones negativas que están instaurados en nuestra vida, así como situaciones y vivencias que no son tan agradables como nos gustaría que fueran. Pero la vida es así.

Tenemos que aprender a equilibrar nuestra vida. Hay cosas de las que nos podremos desprender para aligerar nuestra carga, pero tenemos que aprender a vivir con muchas otras. De esta forma nuestra mente dejará de luchar y acabará encontrando la paciencia y la tan ansiada quietud interior.

Hábitos para la paz interior

1. Empezar el día de forma pausada

Lo ideal es comenzar el día con tranquilidad, y para ello quizás sea mejor adelantar el despertador para lograr tener más tiempo para saltar de la cama, asearnos sin prisas y desayunar disfrutando del momento. Si además somos capaces de dedicar algunos minutos a la meditación, todo irá rodado para acercarnos a la paz interior de una forma mucho más precisa.

2. Ser consciente del instante que vivimos.

Gestionar el momento presente es fundamental. No permitamos que la vorágine nos devore y nos lleve del pasado al futuro sin permitirnos estar aquí y ahora. Tenemos que gestionar nuestro momento emocional, respetarlo y analizarlo para poder ir más allá de nuestra realidad y de esta manera encontrar la paz espiritual.

3. Haces tuyo este pensamiento: No soy el centro del Universo.

Olvida que eres una diana a la que apuntan todas las acciones que ocurren a tu alrededor. Eso no es así. Si con humildad empiezas a grabar en tu disco duro personal que estás al margen de lo que ocurre, que tu decides como percibir la realidad, te darás cuenta que si quieres estar en paz contigo mismo es necesario que abandones el victimismo y percibas la parte buena que te brinda cada experiencia de la vida.

4. Gestiona bien el tiempo que tienes.

El tiempo que tenemos es limitado, y esto en si mismo es un gran obstáculo para la paz interior. El teléfono que nos acompaña e interrumpe en todas partes, internet que nos acompaña como nuestra sombra desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y multitud de otras distracciones hacen que centrarnos en nosotros mismos o en los que nos rodean sea cada vez más difícil.

Esto nos provoca ansiedad y estrés, los peores compañeros para una vida saludable de la paz interior. Tenemos que aprender a focalizarnos en lo que estamos haciendo, sea lo que sea. Aprenderemos que existe mucha paz en sólo hacer una cosa, y dejar ir todo lo demás.

Poco a poco llevarás el control de tu vida y notarás el equilibrio, la calma y la paz en todo lo que haces.

Posturas de yoga para reducir la tensión en el cuerpo y crear calma interior

Señales que te pueden indicar que tienes paz interior

1. Tendencia a actuar y pensar de forma espontánea y natural.

Pensar mucho antes de hablar o actuar puede ser un comportamiento anclado a temores y miedos al error. Cuando estás en un estado de calma interior, el miedo y el temor se minimiza.

2. Capacidad para disfrutar del momento.

Los miedos, expectativas y temores al futuro ya no oscurecen la luz del momento presente y nos permiten que consigamos focalizar nuestra atención en el instante actual.

3. La autocrítica brilla por su ausencia.

Nos aceptamos tal y como somos y pasamos por encima de juicios severos de nosotros mismos.

4. Una pérdida de interés en juzgar a los demás.

La empatía y el respeto a los demás se apoderan de nuestro ser logrando una mayor felicidad interior y conexión con los que nos rodean.

5. Una pérdida de interés en el conflicto como medio de relación con los demás.

Aquello que antes contemplábamos como lo normal, discutir en defensa de aquello que considerábamos nuestra verdad, pasa a un segundo termino, conocedores desde nuestro sosiego que no hay una verdad absoluta.

6. Apenas nos preocupamos.

7. La sonrisa se apodera de nuestro rostro y de nuestra vida.

El amor se convierte en el motor de todo lo que hacemos y así lo trasmitimos cambiando nuestra realidad y la de los que nos rodean.

Meditación para la paz interior

Quiero finalizar este artículo con una pequeña meditación que podrías realizar antes de irte a dormir. Si la repites durante un tiempo conseguirás jornadas más llenas de sosiego en tu vida.

1. Relajación para silenciar la mente

Lo importante es que estés cómodo, bien sentado o tumbado. Elige una postura que te resulte cómoda. Coloca las palmas de tus manos hacia arriba y respira tres veces de forma profunda inspirando por la nariz y expirando por la boca. A la vez aparta tus pensamientos de tu cabeza y silencia tu mente por completo.

Observar como es tu respiración. Su ritmo, el sonido, el recorrido del aire respirado y desde donde respiras.  Relaja tu respiración a medida que vas relajando tu cuerpo. En cuanto ves que un pensamiento aparece déjalo ir volviendo suavemente a la atención a tu respiración relajada.

2. Conexión con tu corazón

Dirige toda tu atención a tu corazón. Tu Ser, tu poder, tu energía  y tu paz interior se encuentran allí, no hay otro camino hacia la paz interior.

Sitúa tu mano en tu corazón y siéntelo, disfruta de el. Siente como late y permítete sentir cualquier cosa que aparezca en ese momento, aceptando todo y dejándolo ir.

Centra tu atención en latir de tu corazón y escucha este suave murmullo que pasa a través tuya. Siente de esta forma como conectas con tu esencia, con tu paz interior. Cómo conectas con todo el Universo. Con la vida en si misma.

Luego vuelves la mano a su sitio.

3. Realización de decretos y afirmaciones.

Diremos estas frases con tranquilidad, sin prisas.

Después de decir cada frase, la sentiremos con todo nuestro ser. Sintiendo de esta forma paz espiritual, en todo nuestro ser.

Cuando repitas cada frase y en el momento más alto de sentimiento sitúa tu mano sobre tu corazón durante unos breves instantes.

Este movimiento quedará en tu vida como un anclaje que podrás usarlo siempre que quieras sentir esta paz interior. Solo tendrás que poner tu mano en el corazón para sentirlo.

Las frases que debes recitar para mejorar tu paz interior:

  • Mi mente tiene sólo pensamientos que me recuerdan que soy un ser eterno, impecable,  plenamente amado  y perfecto en este mismo instante.
  • Mi mente tiene solo pensamientos de paz, amor, alegría, abundancia y felicidad.
  • Soy un ser de plena paz, amor y confianza. Que no se me olvide.
  • Yo Soy la Paz
  • Soy el Amor
  • Soy la Confianza
  • Yo Soy la Calma y Serenidad
  • Soy un Ser Ilimitado
  • Soy la pura Alegría
  • Soy la Paz

Después de que hayas conectado con las afirmaciones de arriba, elige a una persona que conoces y bendícela con esta paz y amor que sientes.

Bendice a la persona e imagina-tela sonriendo, feliz y en paz. Cada vez que meditas, elige otra persona diferente.

Agradece a Dios, al Universo o a quién tu desees, por haber alcanzado en este instante la paz interior.

Recomendación final

A continuación te dejo con una maravillosa melodía que atrapará tu corazón y tu alma y que te puede ayudar a realizar la meditación de la paz interior. Enciende un incienso y disfruta de la experiencia de conectar contigo mismo.

¡Te deseamos que la paz interior te acompañe en tu vida! 😊

PD.- A continuación del video tienes algunas frases de paz interior ¡espero que te agraden!

15 Frases budistas para encontrar la paz interior

Esperamos que alguna de estas frases para la paz interior te ayuden a acabar de encontrar tu camino:

Cuida el exterior tanto como el interior, porque todo es uno
Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora
Si puedes apreciar el milagro que encierra una sola flor, tu vida entera cambiará
No vivas del pasado, no imagines el futuro, concéntrate en el momento presente
Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos
Tu deber es descubrir tu mundo y después entregarte a él con todo tu corazón
Si tiene solución, ¿por qué lloras? Si no tiene solución, ¿por qué lloras
Así como una vela no brilla sin fuego, el hombre no puede existir sin una vida espiritual
Tu virtud debe ser profesar amor y paz a aquellos que te rodean

¿Te ha gustado el artículo? ¿Nos ayudas a compartirlo? ¡Gracias! 💚

Los 11 grandes hábitos zen para una vida sencilla

Creo firmemente que hay que simplificar nuestra vida al máximo para concentrarnos en lo más productivo. Y cuando utilizo la palabra productividad no es en términos económicos, sino que tenemos que ser productivos en todos los campos de nuestra vida, desde el amor, hasta las amistades pasando por nuestro tiempo libre.

Por ello tienes ante ti, algunos consejos que te podrán ayudar a encontrar un camino mucho más corto para alcanzar esos beneficios vitales. Si te parece te dejo este video relajante para que acompañes la lectura del artículo.

El primero de los grandes hábitos zen : Evitar la multitarea

En la vida actual y en el mundo occidental muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a dejarnos arrastrar por la realización de varias tareas a la vez. Y hace tiempo que la ciencia ha demostrado que nuestro cerebro es incapaz de funcionar con destreza en el modo multitarea.

El investigador David Mayer, afirma que la multitarea humana es una mera ilusión. Nuestro cerebro sólo es capaz de prestar atención a más de una tarea si éstas están total o parcialmente automatizadas y no son del mismo orden; por ejemplo, hacer la comida y escuchar la radio. En el resto de ocasiones, lo que hacemos es ir saltando de forma rápida y secuencial de una tarea a otra.

Encuentra la belleza en las cosas dañadas viviendo este precepto budista zen

Por ejemplo si nos centramos demasiado en una tarea visual, se reduce la conciencia de los estímulos relacionados con otros sentidos… ¿No te ocurre?

Responde a esta pregunta, ¿Te sientes identificado con alguno de estos comportamientos?

  • Comer mirando el teléfono móvil.
  • Ver la televisión respondiendo mensajes.
  • Hablar con un compañero en el trabajo mientras contestamos un email.
  • Hablar con nuestra pareja con el oido puesto en el partido que hay en la radio o la televisión.
  • Preparar la cena mientras ayudamos a nuestro hijo con alguna tarea.

Tarde o temprano tu pareja acabará por decirte “¿me estás escuchando?” o te darás cuenta de que le has dado a la tecla y enviado un email con faltas de ortografía y  frases sin sentido.  Hay que acabar con esto.

Esta claro que la llegada a nuestras vidas de la tecnología actual nos ha complicado mucho las cosas. Y los teléfonos móviles se han convertido en los demonios de nuestra paz interna. Multitud de notificaciones que no nos permiten centrarnos en nada de lo que estamos realizando. Estos artefactos tienen la prioridad en nuestra vida. Y nosotros lo permitimos.

Estar a varias cosas a la vez no nos permite disfrutar de esos momentos que nos merecemos en paz y tranquilidad y tampoco nos ayuda a mejorar nuestro rendimientos en otras actividades que requieren toda nuestra atención. La multitarea nos impide centrarnos y se refleja en una gran pérdida de eficiencia cognitiva y relacional.

Un estudio realizado por los psicólogos David Strayer y Fran Drews, de la Universidad de Utah, dictaminó en el año 2006 que el uso del teléfono móvil mientras conduces es tan peligroso como conducir ebrio. ¿Tenemos ya claro que la multitarea no es buena? Nuestra vida está en juego. Ha llegado el momento de finalizar determinadas conductas que no nos ayudan a tener una vida sencilla.

Los beneficios del budismo Zen por Carl Jung

Ejecutar varias tareas en paralelo es poco eficiente y muy estresante, lo óptimo es concentrar nuestra atención en una cosa para a continuación realizar otra tarea. 

Un proverbio Zen dice:

Cuando camines, camina. Cuando comas, come

Si jugamos con nuestro hijo, hagámoslo para que sea un momento memorable, de calidad, sin interferencias. Si comemos, disfrutemos de cada sabor, de cada textura, de cada color y no lo perjudiquemos con interferencias de otro tipo. Y si hablamos con alguien prestemos toda nuestra atención a esa persona, ya nos tocará a nosotros hablar después.

Permíteme una propuesta: realiza una lista con 10 cosas que puedes hacer para evitar la multitarea. Y luego dedícale el tiempo necesario, de una en una para apartarlas de tu vida. Busca una vida sencilla

Debemos estar completamente presentes en todo lo que hagamos. Será un gran paso para alcanzar una vida zen.

Hábito zen nº2 : Hasta que no termines una tarea no pases a la siguiente

Cuando nos concentremos en una tarea debemos terminarla, no dejarla a la mitad para empezar un nuevo proyecto. Si nuestra mente insiste en abandonarla, debemos hacerle saber que no le haremos caso.

Aplicando el primero de los hábito zen, hagamos una única actividad a la vez concentrando toda nuestra atención a ella y después no pasemos a una tarea nueva hasta que hallamos finalizado la que estamos realizando.

Funcionar de esta manera nos irá conduciendo a una auténtica paz interior zen.

 Gran parte del estrés que la gente siente no proviene de tener demasiado que hacer. Proviene de no terminar lo que empezaron.  David Allen

Hábito zen nº3 : No tengas prisas, ve lentamente

Ya sabemos como tenemos que funcionar con los dos primeros hábitos zen: en modo “única tarea” y finalizándola por encima de todo. Esto nos aliviará mucho, apartando el estrés de nuestra cabeza.

Pero es importante que no nos apresuremos pues si lo hacemos estaremos indicando a nuestra mente que la siguiente tarea es mucho más importante que la que estamos realizando. Y de esta forma perderemos la concentración, dividiendo nuestra atención entre lo que estamos realizando y lo que haremos a continuación. Además al no estar enfocados el ella quizás no logremos una realización excelente de la misma. Vayamos sin prisas.

No dejemos que nuestra mente vaya a la velocidad que quiera, vayamos nosotros a la que necesitamos para percibir de esta manera nuestra felicidad interior. Quizás uno de los pasos para salir de una crisis existencial sea el de permitirnos ir un poquito más despacio y amainar nuestros pensamientos ¿no crees?

Camino despacio por la vida. Al único lugar que tienes que llegar es a ti mismo

El cuarto de los hábitos zen : Reduce tu nivel de actividad

No se trata de que no hagamos nada. Vamos a hacer cosas, pero no todo el tiempo. De esta forma, el desempeño en la realización de las cosas que hagamos será mayor.

Quizás podemos ver todas las tareas que hacemos a diario y prescindir de algunas. Seguro que el mundo no se acaba. Y casi con total seguridad empezarás a vislumbrar un poquito más de luz al final del tunel de la creación de hábitos zen.

Reducir nuestra actividad incrementará nuestro nivel de paz interior .

Hábito zen nº5 : No programes actividades una tras otra

Necesitas respirar entre cada tarea, de esa forma si la primera necesita más tiempo de realización podremos dedicárselo sin subir nuestro nivel de estrés. Es la forma de hacer para no tener esa sensación de que vas todo el día con la lengua fuera.

Podemos decir que no programar actividades muy cercanas una a la otra, es nuestro colchón de tranquilidad. Lo importante es la creación de hábitos para poder funcionar así.

Hábito zen nº6 : Crea tu propio horario para tener una vida sencilla

Nos vamos a sentir mucho mejor cuando seamos capaces de asignar una rutina a nuestra actividades diarias. La idea es que creemos un tiempo determinado para realizar una tarea específica.

¿Te das cuenta que los niños desde que son bebes necesitan rutinas para comer, dormir y otras actividades? Según crecemos nuestra mente se apodera de nuestro reloj biológico diciéndonos: “No te hace falta una rutina tu eres muy inteligente y puedes funcionar a tu libre albedrío”. Craso error. Tu vida empieza a desmoronarse y empiezas a ir corriendo como pollo sin cabeza de un sitio hacia otro.

Crea una rutina mínimamente flexible para que no te esclavices con ella. Y tu vida mejorará.

Hábito zen nº7 : Descubre el poder que tiene realizar un ritual

Quizás tu ya tengas algún ritual y no lo sepas. Por ejemplo algo que haces antes de ducharte por las mañanas o por ejemplo lavarte las manos antes de cada comida.

Bien, pues lo que se trata es de provocar más de esos rituales ¿Por qué?

Lo que consigue un ritual es preparar al cerebro para saber cual es el siguiente paso que va a dar. Es decir cual es la tarea que le precede. Eso nos ayudará a enfocarnos en la siguiente actividad. Creemos nuestros propios rituales. Y ellos crearan un vida sencilla y feliz.

Hábito zen nº8 : Sirve a los demás, y hazlo con una gran sonrisa

Normalmente nos pasamos el día sirviendo a otros, compañeros, clientes, jefes, familiares… Quizás la pregunta que hay que hacerse es la siguiente:

¿Lo hacemos porque tenemos que hacerlo o realmente nos satisface servir? Si nuestra respuesta es la primera de las opciones, tenemos que plantearnos cambiar nuestra realidad interior.

El “deber” y el “tener que” son dos grandes aniquiladores de nuestra felicidad. Si logramos modificarlo mentalmente por un “quiero” daremos un gran paso de gigante hacia nuestra felicidad interior, habremos ayudado a transformar nuestra realidad.

Y si encima lo hacemos con una sonrisa nuestro día mejorará notablemente. Sonreír y ser amable con todo el mundo ayuda a mejorar la vida de los que te rodean. De esta forma también nos introduciremos más fácilmente en la creación de una vida zen real.

Hábito zen nº9 : Elimina todo lo innecesario de tu vida

El ser humano es capaz de tomar decisiones de una manera inteligente. O al menos eso se supone. Saber discernir entre lo importante y lo accesorio es fundamental para vivir una vida zen plena.

Por eso y para mejorar la experiencia del momento zen, es muy interesante que lo hagamos con la mochila vital más ligera que tengamos.

Recuerda que vinimos a esta vida sin nada y nos iremos sin nada, pero nos pasamos la vida acumulando cosas. ¿Cual es el motivo? ¿No es una contradicción?

Hay que definir que es lo importante en nuestra vida, tanto en cuanto a los objetos que nos rodean como a los pensamientos, ideas, recuerdos y obligaciones que tenemos en nuestra cabeza. Quizás lo que sea importante para mi no lo será para ti.

Tenemos actividades irrelevantes, hacemos cosas pues es lo que se espera de nosotros… cercenamos nuestra libertad. Y llenamos nuestra mente de objetos, de basura que no necesitamos.

Vinimos a esta vida sin nada y nos iremos sin nada, pero nos pasamos la vida acumulando cosas.

Te invito a reflexionar sobre esta gran contradicción vital.

Busquemos nuestras actividades vitales, esas que te insuflan vida y deshagámonos de las insustanciales. Creemos nuestros hábitos zen para amplificar nuestra esencia.

No es necesario vivir como un monje zen pero quizás sea bueno que reflexionemos para recordar que hay muchas cosas en una vida sencilla que no son necesarias. Y eso nos acercará a una vida zen.

Hábito zen nº10 : Encuentra momentos de meditación dentro de tus rutinas diarias

No es necesario que para meditar acudamos a un templo… podemos hacerlo en cualquier instante de nuestra vida. Solo hay que querer hacerlo, el resto vendrá por si solo.

Realizar nuestras tareas domésticas pueden convertirse en una pasarela a nuestro conocimiento interior. De hecho son partes importantes de la vida un monje zen. Limpiar, recoger, ordenar pueden ser parte de la meditación, concéntrate en ellas, hazlas pausada y plenamente y además de tener un hogar más limpio y confortable, tu día cambiara plenamente.

Si además eres capaz de hacer esas tareas con una sonrisa, y dando gracias por la oportunidad que tienes para estar contigo mismo en meditación mientras las haces, todo será más poderoso.

Los 4 estados Zen de la mente

Hábito zen nº11 : Vive el momento de forma sencilla

Este momento que tienes, justo aquí y ahora es el único momento que tienes absolutamente garantizado. Es la vida en si misma.

Libérate de aquello que no sea necesario o esencial. Para cada uno, esto será diferente, familia, lectura, ejercicio o lo amigos pueden ser algo esencial en tu vida. Decide que es lo más importante para ti y hazle hueco en tu vida eliminando lo que no sea esencial.

Y disfruta de cada instante, de cada olor, sabor, sensación…

Eckhart Tolle es un gran referente a nivel mundial del aquí y ahora. Quizás sus lecturas te ayuden a encontrar apoyo en este tema.

Justo aquí y ahora es el único momento que tienes absolutamente garantizado. Es la vida en si misma.       

 

Espero que estos 11 hábitos zen te ayuden a organizar mejor tu tiempo, tu vida y tu felicidad.

Nos vemos pronto.

Universo Mejor