El dolor es un estímulo para crecer

…Poco a poco uno se da cuenta que aquellas situaciones que tanto nos duelen tienen que ver con nuestra resistencia al cambio, aceptar la realidad y… en un sentido más profundo, todo ese sufrimiento es innecesario, porque estamos dejando pasar el tiempo, pasar la vida… y todo por una situación que tarde o temprano tendremos que asumir… es cuestión de reflexionarlo, de soltarlo, de auto-ayudarnos para que nuestro corazón y nuestra mente puedan abrirse, crecer y fluir gradualmente bajo las nuevas circunstancias.
…Muchas veces nos aferramos algunas personas o determinadas situaciones, buscando el bien común o la felicidad propia, pero esa manera de perseguirlo es tan torpe y tan desesperada que, solo nos crea mayores angustias, quizá necesitemos un golpe más fuerte para llegar a comprender lo inútil de nuestra necedad, para algunos otros, con detenerse a reflexionarlo es suficiente; el tema es que por una u otra vía, tendremos que avanzar, chueco o derecho creceremos y, lo ideal es que sea desarrollando una actitud de desprendimiento… porque no tenemos de otra… la vida es cambio constante, a veces estamos arriba, a veces abajo… a veces llenos, otras sin nada; a veces lejos de unos, pero cerca de otros… total que es un verdadero ir y venir.
…Crecer es un proceso de experimentación con una serie de errores, dolores y también de triunfos… a veces salimos victoriosos y otras veces salimos frustrados; como quiera que sea, no es menos valioso el dolor o la frustración que la victoria, de hecho uno aprende más de las curvas cerradas en las suele meternos la vida, de las frustraciones y las desilusiones, que de aquello que percibimos como éxito.
…Hay una frase maravillosa que dice “cada dolor es un estímulo… y ahí, en el estímulo –en el dolor- hay un consejo valioso”, el asunto es que sepamos escucharlo.
…Mientras mas desafiantes las posturas, las situaciones… mas ganas hay que echarle y mas grande será el beneficio.
…La pregunta de la semana dice: “¿Qué situación te ha dolido profundamente… pero también te ha empujado a renacer?”

Todo en el Universo es Energía

El Universo y todo lo que nos rodea está compuesto de energía, de partículas elementales que componen los átomos y que están en constante movimiento. A este movimiento u oscilación lo llamaremos vibración. Aunque nos cueste creer, una mesa, el aire o nosotros mismos somos energía vibrando. Cuanto más densa es la materia, más lenta es la vibración de la energía y cuanto más sutil es la materia más rápida es la vibración de la energía.

Cuando decimos que todo es energía, es así literalmente; es decir, incluso los pensamientos y las emociones son energía y dependiendo de la capacidad de éstos tendrán un tipo de vibración u otro. Los pensamientos y emociones negativas como la envidia, el odio o el miedo son energías de baja vibración y por el contrario, los pensamientos y emociones positivas como la alegría y el amor son energías de alta vibración; de hecho, el Amor es la energía que tiene la frecuencia de vibración más elevada que existe.

El Universo y todo cuanto existe está formado por energía. En el fondo sólo existe una única energía a la que llamamos AMOR. Todas las demás son variaciones de dicha energía, incluso variaciones a su opuesto al que llamamos MIEDO, pero aún así, variaciones.

Básicamente podemos definir dos tipos de energía: Energía Vital y Energía Universal.

 Es la energía del Universo, presente en todos los lugares y accesible a todos los seres de la creación. Esta energía forma un manto infinito del que todos los seres se nutren y alimentan. En su forma más pura es luz, energía cristalina, pero puede modificar su vibración y convertirse en energía densa o negativa. Recordemos que las dos caras de la moneda forman la moneda. Los dos opuestos forman un todo. Aunque en general, cuando hablamos de Energía Universal nos referimos a la energía de alta vibración presente en el Universo y de la que todos nos nutrimos al respirar.

Energia Vital

Es nuestra propia energía interna. Al absorber la Energía Universal con la respiración o la comida, se produce un proceso de transformación energética por la cual adaptamos la energía que captamos a nuestra propia energía interna. Cada uno de nosotros vibra a un nivel energético distinto y nuestra energía interna tiene que estar en consonancia con dicho nivel. Nuestros chakras al captar la energía ejercen esa función de transformación. Nuestra energía interna fluye a través de nuestro sistema energético por unos canales llamados Meridianos por la medicina china. Esta energía se conoce desde la antigüedad en diferentes culturas. Por ejemplo, en la China la llaman Chi, en Japón Ki, en la India Prana, etc.

Existen dos fuerzas o polaridades universales de cuya interacción surge todo lo creado y las cuales deben estar en equilibrio: el yin y el yang. El Chi o Ki contiene ambas energías, el yan(energía masculina) y el yin (energía femenina). Del equilibrio entre ambas surge la armonía universal, física y mental.

Yin/Yang

Todo lo que existe ha sido creado por el Ki. El Ki no tiene principio ni fin. Es vibración, energía, espíritu y mente en una sola sustancia.

En nuestros cuerpos físicos y sutiles existe una red energética formada por los chakras, los meridianos y los nadis por donde circula el Ki o Prana. Mediante la acupuntura se actúa en este sistema energético para restablecer el equilibrio entre el yin y el yang.

Meridianos y Nadis

El Chi, Prana o Ki es una sustancia energética omnipresente en el universo que tiene propiedades nutritivas, poseyendo también la conciencia de la reorganización celular, de forma que aporta a las estructuras atómicas y moleculares una tendencia hacia la reorganización y la armonía.

Si hay Ki hay vida, por ello, cuando el cuerpo muere el Ki lo abandona, cesa la vibración a nivel subatómico produciéndose el caos y la descomposición física.

Desde hace miles de años, uno de los objetivos de la medicina china es lograr mantener el equilibrio del Chi o Prana y del yin y del yang en todo el sistema para conservar la integridad energética del ser humano; pero lograr este objetivo que permite vivir con alegría, espontaneidad y autenticidad nos exige un contínuo trabajo interior, ya que es un proceso cambiante que hay que mantener y que dura toda la vida. Para ello existen diversas técnicas energéticas como el yoga, la meditación, las artes marciales y la bioenergética occidental, entre otras, que estudian la manipulación consciente de la Energía vital de forma que mediante técnicas respiratorias, ejercicios precisos, masajes, visualizaciones y un adecuado control mental y espiritual pueden acumular y dirigir el Ki a cualquier parte del organismo y transmitir la energía en el tiempo y el espacio.

La espiritualidad facilita la conexión y la integración, y éstas producen salud y bienestar originado de esa sensación de conexión con una fuerza superior a nosotros que nos colma y nos llena de vida haciéndonos sentir parte del Universo. De forma que la pérdida de esa sensación de conexión con nuestra esencia espiritual y con las demás personas, los animales y la naturaleza nos produce un trastorno energético que posteriormente se convierte en un problema de salud; pero cuando una persona aumenta su energía con las técnicas antes mencionadas, su espíritu crece, y cuando la energía de nuestros cuerpos (Energía Vital) está en contacto e interactúa con la energía del universo (Energía Universal) nos produce una sensación de plenitud y de vuelta a nuestros orígenes que nos satisface, nos llena y nos nutre.

Sistema Energético Humano:

El cuerpo humano es un sistema de energías. Tanto la sabiduría antigua como la ciencia moderna coinciden en afirmar que toda vida está hecha de vibración, siendo ésta el resultado de los movimientos de los protones y los electrones de todos los átomos que constituyen todas las moléculas de todas las sustancias que existen en el Universo.La vibración existe en los objetos, animales, personas y en la atmósfera que nos rodea. Las frecuencias vibratorias de la vida animada son más activas, más vibrantes y más variadas que las de la materia inanimada, pero la vibración está en todo.


El cuerpo humano está formado por numerosos campos de energía que rodean el cuerpo físico, emanan de él y pueden interaccionar con él y con sus múltiples funciones. El conjunto de estos campos de energía es llamado Campo Áurico o Aura. A su vez, estos campos de energía también son llamados Cuerpos Sutiles.
Los Cuerpos Sutiles son bandas de energía de diferente intensidad que rodean lo físico y lo interpenetran. Su función principal estriba en contribuir a la coordinación y la regulación de las actividades del alma durante la vida física.

La filosofía oriental distingue seis cuerpos sutiles alrededor del organismo físico, pero para lo que aquí nos concierne, consideraremos el sistema energético humano con los cuatro primeros aspectos o cuerpos: El físico, el etéreo, el astral y el mental.

La salud óptima requiere que todos ellos se hallen correctamente ajustados y armonizados. Si los cuerpos sutiles funcionan inadecuadamente, aparecen los problemas psicológicos y físicos. Tales desajustes pueden ser debido a traumas, tensiones, emociones fuertes, actitudes mentales incorrectas, etc. Por consiguiente, los esfuerzos deben dirigirse a procurar nuestra salud física, mental y emocional.

Cualquiera que sea el plano en donde se sitúe el desequilibrio, en última instancia, la manifestación tendrá lugar en lo físico, ya que éste es el recipiente de todas las influencias sutiles. Nuestras emociones y nuestras energías mentales se traducen y se expresan necesariamente a través del cuerpo físico en el que vivimos y mediante el cual experimentamos la vida.

Cuerpo Etérico 

También conocido como cuerpo sutil, doble etéreo y cuerpo vital, entre otros términos.

El nombre de doble etéreo expresa exactamente la naturaleza y constitución de la parte más sutil del cuerpo físico (el cuerpo etérico está íntimamente relacionado con el cuerpo físico denso, siendo el cuerpo etérico su parte más sutil, pero dentro del plano físico). Es etéreo porque se compone de materia etérea, y doble por ser el duplicado exacto del cuerpo físico, su sombra energética, por decirlo así.

Por medio del cuerpo etérico circula la vitalidad a lo largo de nervios del cuerpo. Estos nervios físicos densos tienen su contraparte etérica llamada conductos nadis, y por ellos circula lo que los orientales llaman Prana, que vendría a ser como una energía positiva activa y vitalizante (también conocida como energía vital). Por esta razón, generalmente en nuestra literatura se le menciona como el “vehículo de Prana” al cuerpo etérico. Por medio de este vehículo el cuerpo físico asimila el alimento y crece, nos capacita para propagar la especie, produce el calor interno del cuerpo, obra sobre los nervios y los músculos y nos abre las puertas de comunicación con el mundo externo a través de los sentidos.

Cuerpo Astral

El plano astral es una región determinada del Universo que rodea y penetra al mundo físico. Es imperceptible a la observación ordinaria por estar constituido por una clase más sutil de materia. Este doble etéreo es perfectamente visible a la vista ejercitada, siendo su color de un violáceo gris, grosero o delicado en su textura, según sea la estructura del cuerpo denso desde el punto de vista energético.

El cuerpo astral del hombre es un vehículo que, a la visión clarividente, no aparece muy diferente del físico; está rodeado de un aura de colores centelleantes y compuesto de materia mucho más fina y sutil que la física; es el vehículo por medio del cual el hombre expresa sus sentimientos, pasiones, deseos y emociones; además sirve como puente y medio de transmisión entre el cerebro físico y la mente, la cual actúa en un vehículo de orden superior, llamado cuerpo mental.

Así como en el cuerpo etérico circula el Prana (energía vital), en el cuerpo astral actúa el principio Kama (deseo). Este principio comprende el conjunto de apetitos, pasiones, emociones y deseos que puede expresar o sentir el ser humano durante el transcurso de su existencia. La capacidad de poder sentir emociones la tenemos gracias a poseer un cuerpo astral. 

El cuerpo astral es, por lo tanto, un verdadero puente entre nuestra vida física y la mental; actúa como transmisor de vibraciones, tanto del físico al mental como de éste a aquél, de hecho, se desarrolla gracias al constante pasaje de vibraciones en ambas direcciones.

Si tuviéramos el don de la videncia podríamos ver cómo se extiende este cuerpo a nuestro alrededor variando de color según nuestras emociones.

Cuerpo Mental



El cuerpo mental es el vehículo a través del cual el Yo Superior se manifiesta como intelecto concreto. En él se desarrollan los poderes de la mente, la memoria, la imaginación y las funciones analíticas. Los pensamientos, la capacidad de imaginar, la memoria y la posibilidad de visualizar en nuestras mentes figuras como si realmente tuvieramos un ojo y una pantalla interna capaz de ver en la oscuridad dentro de nuestro cerebro.

El razonamiento, incluso el poder de hablar y coordinar las palabras y muchas cosas más que todavía no hemos alcanzado a comprender ni hemos desarrollado, son el resultado y la posibilidad que nos confiere el tener un cuerpo mental a nuestra disposición.

El cuerpo mental está constituido por un tipo de materia mucho más sutil que el cuerpo astral, compenetrándose con éste y con el físico, rodeándolos con una atmósfera radiante a medida que se desarrolla, haciéndose más y más grande conforme aumenta el desarrollo intelectual.

Si miramos a una persona muy poco desarrollada, veremos que es un tanto difícil distinguir su cuerpo mental, pues está tan poco desarrollado que se necesita alguna atención para llegar a percibirlo. Mirando luego a un hombre más avanzado, que aunque no sea espiritual haya desarrollado sus facultades mentales, veremos que su cuerpo mental posee un campo muy definido, construido de un material delicado y de hermosos colores que vibran continuamente con una actividad enorme, expresando gran vitalidad.

En cuanto a sus funciones, es el vehículo inmediato en el cual el YO se manifiesta como inteligencia. Cuando está obrando con el astral y el físico, su forma es oval semejante a un huevo en sus contornos.

La auténtica función de nuestro cuerpo mental consiste en recoger las “verdades universales” que le llegan del cuerpo espiritual e integrarlas con el entendimiento racional, procesarlas en nuestra mente lógica, que las transfiere entonces a las situaciones concretas de nuestra vida para encontrar soluciones y respuestas a los problemas que nos planteamos en torno a nuestra existencia y a las leyes universales.

Los conocimientos que nos llegan del plano espiritual se manifiestan en forma de intuición. Son conocimientos repentinos, a menudo en forma de imágenes, o incluso en sonidos que después se transforman en pensamientos verbales; por eso, cuando les hacemos caso, nos permite mirar al interior de la auténtica naturaleza de las cosas, pues, traducimos lo que viene “de arriba” para poder aplicarlo “aqui abajo”, en vez de vivir “aqui abajo” con lo que hemos generado en nuestra mente- el nivel más inferior de generación de conocimiento y entendimiento que poseemos.

De oruga a mariposa luchar para hacer realidad tus sueños

Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes. “¿Hacia dónde te diriges?”— le preguntó—. Sin dejar de caminar, la oruga contestó: “Tuve un sueño anoche: soñé que desde la punta de esta montaña miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo”. Sorprendido, el saltamontes dijo, mientras la oruga se alejaba lentamente: “¡Debes estar loca!, ¿cómo podrás llegar hasta el tope de la montaña?, ¿tú?, una simple oruga. Una pequeña piedra será un monte, un pequeño charco un mar, ¿no te das cuenta de la realidad? Esta es tu comunidad, aquí viven tus amigos, ¡deja de perseguir sueños imposibles y siéntate con nosotros a pasar la tarde o dormirte una siesta!”.

Sin embargo, el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó; sus diminutos pies no dejaron de moverse. Del mismo modo, la araña, el topo y la rana le aconsejaron desistir: “¡No lo lograrás jamás!”, le dijeron, pero en su interior había un impulso que la obligaba a seguir. Ya agotada, sin fuerzas y a punto de morir, la oruga decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar. “Estaré mejor”, fue lo último que dijo. Por tres días, todos los animales del valle fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del campo: había construido como su tumba un monumento a la insensatez; ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Una mañana, en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos. De pronto, quedaron sorprendidos: aquella costra dura comenzó a romperse y, con asombro, vieron unos ojos y unas antenas que no podían ser las de la oruga que creían muerta; poco a poco, como para darles tiempo de romperse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas multicolores de mariposa de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos. No hubo nada que decir; ellos sabían lo que haría, seguiría volando hasta la cima de la montaña y cumpliría de esa manera su sueño. Ahora, finalmente, entendían lo que había pasado.

El sueño que guardaba la oruga en su corazón era, en realidad, la profecía de los cambios que ocurrían en su vida.

Si no crees en tus sueños, nunca te prepararás para los cambios. Si no dejas de ser oruga, nunca volarás. Si no estás dispuesto a dejar el entorno en el que creciste, nunca llegarás a la cima. Aquello que estés dispuesto a dejar atrás determinará cuan lejos llegarás en la vida.

Debes morir para vivir; perder para ganar; dar para recibir.

Solo tú sabes las cosas que debes abandonar: ¡déjalas! Y corre con libertad la carrera que tienes por delante.

14 pasos para conectar con tu guía espiritual

Te enseñamos como conectarte con tu guía espiritual solo con 14 pasos. A continuación te damos una serie de consejos que pueden ser la mejor manera de estar en comunicación con estos seres benefactores:

1. Establece un ambiente adecuado:

Como con toda ceremonia, tu entorno físico debe estar preparado para sostener estas energías sutiles. Enciende una vela, atenúa las luces, limpia tu desorden y crea un espacio pacífico. Trae a este escenario cualquier objeto de poder que tenga significado – cristales, objetos sagrados y arte espiritual. Estos formarán tu espacio-ritual y ampliarán las intenciones de tu conexión.

2. Crea una intención bien definida

Todos los esfuerzos espirituales deben llevarse a cabo con clara intención. ¿Con quién desea trabajar? ¿Qué preguntas espera abordar? Con un enfoque claro, podemos llamar a los seres más adecuados para responder a nuestras preguntas.

Si se va a trabajar en la autocuración, una energía amorosa apacible puede ser una asociación perfecta, por eso podemos pensar en Quan Yin o la Madre María. Si estamos buscando enseñanzas profundas, un Maestro Ascendido como San Germain o Buda puede ser más adecuado. Lleva una directriz pura en tu corazón y atraerás la energía amorosa de la Guía más adecuada para ayudarte.

3. Practica con amorosa paciencia contigo mismo

Olvidamos fácilmente la sencillez de este proceso delicado… No hay necesidad de apresurarse ni precipitarse. Los mensajes se transmitirán tan suavemente como el viento y es sólo tu capacidad de percibir, lo que evitará bloquear tu conexión. Como con el aliento mismo, esta comunicación con el Espíritu es una de las más primitivas y no se puede hacer desde la mente.

Sin expectativas (la forma de sentir no es como fuegos artificiales), más bien con paciencia y confianza, te encontrarás en comunión con las fuerzas de la energía divina que actúan a tu alrededor.

4. Relájate y respira

Respirar es uno de nuestros tesoros más preciados y la forma más segura de acercarnos al momento presente. Con cada respiración, permites que tu conciencia se profundice y se haga más flexible. Sin tensión ni estrés.

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Si te encuentras tenso, el estiramiento muscular puede disipar algo de esta energía acumulada. Recostarse es también una gran idea, pero no te pongas demasiado cómodo o puedes quedarte dormido!

El encontrarte en la quietud del silencio te abrirá potentes puertas al espíritu. En el centro de la quietud donde cesa la charla mental es donde encontrarás los susurros de tus Guías Espirituales.

5. Pide Protección:

Como con todo trabajo espiritual, los dictados de tu corazón atraerán frecuencias vibratorias semejantes. Un simple proceso de petición de protección te ayudará a atraer sólo bendiciones. Para ello, puedes seguir los siguientes pasos:

Visualízate en un tubo de luz blanca y deja que estas energías limpien cualquier cosa que no sea de tu más alto bien viviente. Cuando estés listo, relajado y dispuesto a permitir que los mensajes lleguen a ti, pide que la energía más amorosa que esté dispuesta a ayudarte, sea llamada ahora.

6. Emite sonidos sagrados:

El más profundo de todos los sonidos sagrados es nuestra propia voz. El canto es el proceso por el cual reproducimos los sonidos del universo. Hacer estos sonidos eleva nuestras vibraciones y sintoniza nuestra energía con las fuerzas más poderosas del espíritu.

Mira éstas señales que te indican si estás utilizando tu Poder Interior

Canta “Ohm” (fonéticamente, esto suena como: AaaahUuuuuMmmm) siete veces para alinear tu energía con la de lo divino. Rápidamente descubrirás que cantar es un portal perfecto para contactar con tus guías espirituales.

7. Pasa a través de la “Puerta”

A medida que tu respiración disminuye y el espacio sagrado se activa, puedes notar un cambio en tu ser. Este es el despertar de tu cuerpo de luz que atraerá magnéticamente a los Guías Espirituales, Ángeles y Maestros Ascendidos.

Enfócate en tu cuerpo de luz porque este es el aspecto de ti que es el espíritu puro. Mírate caminando a través de una “puerta” hacia otra dimensión. Esto no es siempre una puerta literal… a veces lo vemos como un espacio cósmico, a veces como un hermoso paisaje que inspira maravillas. Todos tenemos nuestras propias entradas al más allá y pronto descubrirás lo que es mejor para ti.

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Notarás una extensión de espacio infinito a tu alrededor. Es en este espacio que estamos abiertos, disponibles y suficientemente transformados de nuestros ambientes cotidianos para reunirnos con nuestros Guías.

8. Invita a tus Guías Espirituales y Ángeles

Cuando te encuentres totalmente en estado de paz, llama a tus Guías y Ángeles personales. Comparte con ellos tu intención y dales un claro permiso para que se unan a ti. Vivimos en un universo de libre albedrío donde nuestro mandato es respetado y honrado de acuerdo a las leyes sagradas, por ello debes conceder explícitamente el permiso a tus Maestros para que compartan contigo tu espacio vital.

9. Ábrete a Frecuencias Sutiles

Sus mensajes pueden venir como visiones, impresiones, olores o pensamientos. Desearía que los mensajes fueran siempre muy claros, pero a menudo no es así. Presta atención a todo lo que experimentas porque es su forma directa de estar en comunicación contigo ahora.

10. Pide una señal

Esto también es una muestra de nuestro libre albedrío… ya que somos criaturas densas y dudosas. Pide una señal en tu vida diaria que afirme tu conexión y los mensajes que te ofrecen. Por favor, no vea esto como “decirles lo que tienen que hacer”, sino que es una forma de amorosa tranquilidad que reforzará tu fe en ellos. Esta es una manera segura en que pueden expresar su presencia y están contentos de complacerle mientras tú lo pidas!

11. Pide un mensaje o una bendición

Los Guías Espirituales están a nuestro servicio y como tales sólo pueden ayudar en las formas que pedimos explícitamente. Más allá de la validación de una señal, pide un mensaje o una bendición mientras estés en conexión sagrada con ellos. Esto podría ser una orientación, perspicacia o un anticipo de lo que nos espera. La bendición podría ser una curación o una activación de tus habilidades psíquicas.

12. El Regreso

Al caminar a través de estas dimensiones sagradas, debemos tomar precauciones para regresar a los caminos por los que llegamos. Mírate saliendo por el mismo medio por el que entraste por cualquier camino que te hayas aventurado. Pídele a tus Guías que te ayuden con esto sin estrés… ellos saben el camino!

13. Guía espiritual en forma de mascota

Permítete tiempo para regresar completamente a tu cuerpo. Puedes elegir escribir tu experiencia o tomar una siesta para integrarte. Sé amable al permitir que este estado y esta experiencia sean recibidos en todos los niveles de tu ser.

Puedes sentirte un poco alterado después de estos encuentros. Toma eso como una señal en tu cuerpo de que algo ha ocurrido. Procura comer sano, caminar en la naturaleza y bañarte con agua tibia, para sentirte de vuelta en casa.

14. Vivir en lo sagrado todos los días

El espacio sagrado se honra mejor cuando reconocemos que es una parte próspera de nuestra realidad. Visitar sólo una vez muestra poca consideración por las relaciones formadas. En cambio, debes saber que esos seres de apoyo amoroso están disponibles para ti siempre que los requieras, no sólo cuando necesitas ayuda, sino en cualquier momento.

Compartir tus bendiciones con ellos y reconocer su aporte es muy importante! Les gusta saber que sus esfuerzos no sólo son apreciados, sino que están trabajando positivamente para ayudarnos a ser mejores humanos.

Finalmente…

Unirse a estos espacios de comunicación con nuestros Guías Espirituales regularmente nos recuerda que el mundo es mucho más amplio de lo que la mayoría de la gente cree. Mejorarán nuestras habilidades psíquicas, nos asegurará que estemos en el camino correcto y que esto nos llevará a cumplir nuestro destino. En poco tiempo nuestra habilidad para recibir estos mensajes puede ocurrir fuera del ritual establecido y comenzaremos a recibir mensajes todo el tiempo.

No dejes tu salud en manos de otros

Responsabilízate tu mismo, no dejes tu salud.

El que busca verdaderamente una solución a su enfermedad tiene que ir hacia su interior para poder sanar. Sobre todo si padece una enfermedad incurable, porque enfermedad incurable en realidad
quiere decir curable desde el interior, desde nuestra conciencia.

Cuando una persona sufre un desequilibrio en su interior más profundo a nivel psicológico o mental, se manifestará en su cuerpo como un síntoma o una enfermedad física o psíquica.

Un síntoma o una enfermedad es un toque de atención, nos están avisando de que prestemos atención, porque algo erróneo está pasando.

Es un mensaje del alma, un aviso del universo, es hora de hacer un cambio en nuestra vida.

Muchas veces es cuestión de cambiar nuestra forma de pensar, de sentir y de ver la realidad. Ya que nuestra forma de ver la realidad, determina nuestra realidad. ¿Con que ojos sueles mirar la
realidad?

El síntoma o la enfermedad son procesos físicos visibles de un proceso nuestro psicológico invisible.

El síntoma no es un monstruo al que debamos eliminar, es sólo un sistema de alarma que se ha puesto en funcionamiento, es una lucecita roja que se ha encendido, avisándonos de que algo en
nuestro interior no anda del todo bien.

De la misma forma que tampoco hay que eliminar la fiebre, sólo controlarla, que no sobrepase los 40º. La fiebre en realidad nos cura, hace que el metabolismo de todo nuestro cuerpo se
intensifique de tal forma que quema todas las toxinas, virus, bacterias o todo tipo de desechos metabólicos que ensucian nuestro medio interno.

La fiebre en realidad, no sólo está acelerando el proceso de curación, sino que nos está sanando.

Para curarnos lo que hay que hacer es investigar en nuestro interior más profundo y buscar la causa de la enfermedad.

Hay que apartar la mirada del síntoma o de la enfermedad y buscar más allá.

Ir al origen, ir a la raíz del problema.

La enfermedad sólo tiene un fin, ayudarnos a reparar nuestras faltas, errores o carencias. La enfermedad en realidad es el camino hacia la curación.

De hecho saca al exterior lo que estaba escondido y oculto.

La enfermedad es el camino hacia la perfección, porque nos mejora como personas (sino a la corta, a la larga) y nos aporta una serie de valores que quizás antes no teníamos.

Si hacemos examen de conciencia, finalmente descubriremos la parte positiva que nos aporta la enfermedad.

Si realmente queremos curarnos, deberemos sincerarnos con nosotros mismos y llevar estas faltas o carencias a nuestra conciencia, reconocerlas como tal.

Muchas veces el problema no es tener faltas, defectos o carencias, sino no darse cuenta de ellos. Reconociéndolos, tenemos hecho la mitad del camino.

Todo el mundo ve los defectos de los demás, pero ¡que difícil es ver nuestros propios defectos!

Muchas veces las personas con las que interactuamos, son espejos de nosotros mismos. Aunque nosotros nos veamos muy diferentes a ellas, en el fondo no lo somos.

La sinceridad para con uno mismo es una de las más difíciles peticiones que nos podemos hacer.

El síntoma y la enfermedad ponen en evidencia cuestiones reprimidas y mantenidas ocultas, y por tanto nos hacen sinceros.

El ser humano tiene que aprender a comprender lo que la enfermedad viene a decirle. Cada trastorno, molestia o síntoma que ocurre en nuestra vida significa que hay una necesidad no cubierta.

Debemos descubrir cuales son esas necesidades.

Y descubrir las pautas mentales causantes, la mayoría de las veces suelen ser rabia, crítica, auto-crítica, resentimiento, culpa, problemas afectivos, agresividad sin canalizar, problemas
sexuales y todo tipo de pensamientos y emociones negativas.

Las personas con enfermedades cardiacas suelen ser personas que algo las ha obligado a cerrarse a la intimidad y al amor.

Han endurecido su corazón.

Y sólo se rompe un corazón duro.

Estas personas que no escuchan a su corazón, que sólo se dejan llevar por la razón y la mente, acaban padeciendo alguna enfermedad del corazón.

Finalmente el corazón toma el mando, y acaban a la fuerza prestando atención a su corazón.

Los enfermos de cáncer suelen ser personas que mantienen algún tipo de resentimiento de larga duración, o problemas emocionales pendientes con el pasado, que los hacen sentirse profundamente
heridos.

La anemia está relacionada con una falta de alegría ante el proceso de la vida misma y con un sentimiento de no valer.

Las personas con hipoglucemia perciben la vida como una carga y se sienten abrumadas por esa pesada carga.

Hay una forma correcta de comer, basada en la adecuada proporción de hidratos carbono, proteínas y grasas que si la ponemos en práctica nos ayudará a solucionar este problema.

Las personas con diabetes (hiper-glucemia) tienen un afán no reconocido de realización amorosa y no son capaces de aceptar y abrirse al amor.

El amor y lo dulce tienen una estrecha relación.

El niño disfruta con el dulce, está en un periodo de su vida, en que necesita mucho amor.

Y un adulto con carencias afectivas tenderá a darse un gusto con un dulce o con la comida en general, intentando compensar esa carencia.

Las personas con reumatismo tienen un sentimiento de víctima, una carencia afectiva y una amargura crónica.

Las personas con enfermedades artríticas suelen ser muy críticas con ellas mismas y con los demás, tienen una tendencia obsesiva a fijarse en lo negativo de la vida y de las personas. Y eso no
hace sino que empeorar su mal. No se sienten amadas.

Las personas con colón irritable, suelen tener miedo a relajarse, y sienten inseguridad. La crisis persistente en realidad es un deseo de ladrar al mundo, deseos que ser escuchado y tenido en
cuenta.

Las personas con vértigo, tienen una obstinada negativa a mirar, porque lo que ven no les agrada. Sus pensamientos están dispersos, van y vienen.

Las personas con problemas de tiroides, sienten que no pueden nunca hacer lo que desean, además de un sentimiento de humillación.

Hipotiroidismo, desesperanza, bloqueo, la persona renuncia a todo intento.

Hipertiroidismo, rabia por ser dejado de lado.

Problemas en la piel, sentimientos de miedo, angustia, sensación de amenaza, problemas nerviosos. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, es una gran superficie de proyección donde
se muestran procesos psico-somáticos.

Erupción cutánea, problemas de contacto, roce y relación. Stress nervioso, miedo.

Acné juvenil, es la atracción y el miedo al instinto recién despertado de la sexualidad. No aceptación de uno mismo.

Psoriasis, la piel se vuelve como una coraza, uno se defiende protegiéndose. Detrás de toda defensa hay miedo a ser heridos. Cuanto más robusta la coraza, más sensibilidad y más miedo
escondidos. Prurito, irritación, ardor por temas de sexualidad y agresividad.

La conjuntivitis está muy relacionada con actitudes de enfado y frustración con lo que se ve en la vida. El orzuelo, los niños y las personas con esta inflamación del párpado suelen ver la
vida con ojos airados. Hay algo que les produce enfado.

Cataratas, lo que se ve, no produce alegría y no gusta, por tanto se cubre con una tenue cortina para mitigarlo.

Migrañas, las pueden producir muchos factores, desde un estreñimiento, tensión nerviosa, stress, ayuno, intolerancias y alergias ante un alimento, insatisfacción sexual (falta orgasmos),
resistencia ante el fluir de la vida, auto-critica, invalidación de uno mismo, miedo.

Problemas en la garganta, laringitis, afonía, furia que impide hablar, impulso tremendo a hablar e incapacidad y miedo de hacerlo.

Nudo en la garganta, miedo, desconfianza.

Amigdalitis, miedo, rabia, emociones y creatividad reprimidas, la persona no puede ser ella misma.

Vegetaciones, conflictos familiares. Niño que se siente un estorbo.

Enfermedades pulmonares. Mediante la respiración todos estamos en contacto, respirando el mismo aire. Por muy deseosos que estemos de encerrarnos en nosotros mismos, la respiración nos obliga
a mantener la unión con los demás.

Los pulmones representan la capacidad de comprender e inspirar la vida. Son el contacto, la relación y la comunicación con el entorno. Aflicción, depresión, miedo de inspirar la vida.
Sensación de no ser digno de vivir plenamente, problemas de contacto y libertad.

Asma, problemas de contacto, roce y relación. Miedo.

Pulmonía, Neumonía, heridas emocionales sin cicatrizar, no se permite su curación. Cansancio de la vida. Enfado.

Bronquitis, ambiente familiar conflictivo, peleas, gritos. Falta de comunicación, silencio.

Dolores, en general. Sentimiento escondido de culpa. La culpa busca castigo y el dolor es el castigo. Resistencia a lo que es. La resistencia crea más dolor. Algo necesita un cambio.

Meteorismo, dolor por acumulación de gases. Aferramiento de ideas y posturas. Temor. Ideas no digeridas.

Aerofagia, angustia, indigestión, esforzarse en aspirar la vida.

Enfermedades sanguíneas, las personas con este tipo de problema suelen padecer o haber padecido de problemas y conflictos familiares graves.

Las personas con sobrepeso suelen tener sentimientos de miedo y se suelen sentir desprotegidas, en muchos casos suelen ser personas con carencias afectivas e insatisfacción sexual. La comida
se convierte en un paliativo de su insatisfacción, del tipo que sea.

El sobrepeso también lo favorece la soledad, el aburrimiento, la tristeza, el rechazo, un sentimiento de fracaso, la sensación de impotencia, y las ideas negativas.

La única dieta efectiva, es la abstención de pensamientos negativos.

Muchas veces engordan más los remordimientos por el alimento que te estás comiendo, que el alimento en sí. Porque si tu crees que te engorda, ten seguro que lo hará. Creer es crear.

Periodontitis (piorrea). Cólera ante la incapacidad de tomar decisiones.

Anorexia nerviosa, mujeres que no quieren ser mujer, repudio a la feminidad y a la sexualidad. Miedo al contacto fisico, a la proximidad y al calor. Egocentrismo encubierto, ansían atención y la
consiguen por medio de la enfermedad. Tienen que hacer consciente su deseo de amor, contacto fisico y egocentrismo. Depresión, sentimiento de desesperanza. La agresividad no expresada o canalizada, se
re-dirige hacia dentro, temor tanto a la vida como a la muerte.

La agresividad hacia uno mismo, alcanza su máximo en el suicidio. Sentimiento de culpabilidad, baja auto-estima, ideas y pensamientos negativos recurrentes. Ansiedad, la otra cara de la
depresión. Depresión y ansiedad, distintas manifestaciones de la misma enfermedad. Pensamientos y creencias negativas. Se tiende a proyectar la mente en el futuro, lo que no nos permite vivir
el presente.

La preocupación y el sufrimiento psicológico, es un camino directo a la enfermedad.

La fiebre de la prisa, aumenta la ansiedad.

Insomnio, Miedo, culpa, pensamientos negativos. Desconfianza en el proceso y fluir de la vida. Angustia, miedo de la vida, falta de confianza en el proceso de la vida. Resistencias, falta de
fluidez. Pensamientos negativos. Apatía, negativa y resistencia a sentir, porque no agrada lo que se ve y se siente. Miedo.

Esclerosis múltiple, rigidez mental, dureza de corazón contra sí mismos y contra el mundo, miedo, inflexibilidad. No aceptar otra forma de ver las cosas. Su mismo nombre ya lo indica,
múltiples endurecimientos. Al ser incapaces de imponerse, su frustración la interiorizan re-dirigiéndola contra sí mismos.

Problemas de espalda, se suele sentir una falta de apoyo en la vida. Suelen ser personas que se sobrecargan de trabajo y presión, más de la que pueden aguantar. Y sienten este exceso de
tensión en forma de dolor de espalda. Cargar demasiada responsabilidad sobre nuestras espaldas revela un afán oculto de grandeza o quizás un complejo de inferioridad.

En la parte superior es un sentimiento de falta de apoyo emocional. Sensación de no ser amado.

En la parte media, sensación de llevar una pesada carga, atascamiento en el pasado.

Las personas con dolores en la parte baja de la espalda suelen padecer constantes problemas económicos en su vida, o al menos esa es la percepción que ellos tienen. Sienten una falta de apoyo
económico.

Ciática, temor al futuro y a carecer de bienes materiales, inseguridad ante el porvenir. Rencor, agresividad reprimida, rechazo a algo o a alguna persona.

Tortículis, falta de flexibilidad en nuestras opiniones y forma de ver la vida, rigidez de pensamiento. Terquedad.

Problemas de estómago, Incapacidad de digerir, asimilar lo nuevo en nuestra vida. Temor a lo nuevo. Falta aceptación. Indigestión, miedo visceral, terror, angustia. Quejarse por todo.

Estreñimiento. Temor a soltar. Sentimiento de falta y carencia. Negativa a abandonar viejas ideas. Tacañería. Mezquindad.

Hemorroides, rabia por el pasado, temor a soltarse, sensación de carga.

Fibromas, quistes. Resentimiento, rencor contra la pareja afectiva. Sentimiento de “me han lastimado y herido injustamente”. Fibrosis quística, convicción de que la vida no va a ir bien, sentimiento de víctima. Problemas en las articulaciones, representan cambios en la orientación de la vida, y la dificultad con que se llevan a cabo. Resistencia al cambio.

Los cambios producen miedo. Los riñones son la sede de la convivencia y de la comunicación con el prójimo. Los dolores y afecciones de los riñones se presentan cuando hay problemas de
convivencia, problemas de relación con nuestros semejantes.

Vejiga , ante determinadas situaciones que nos producen tensión psicológica, experimentamos una necesidad de vaciar la vejiga.

La tensión que se experimenta a nivel mental, acaba manifestándose en el plano físico, a través de la vejiga.

Hepatitis y problemas de hígado, es la sede de la rabia, ira, indignación y agresividad reprimida. Miedo y resistencia al cambio.

Cálculos biliares, amargura, juicios condenatorios, agresividad reprimida y petrificada. Ictericia, prejuicios internos y externos, la forma de pensar y la razón están desequilibradas.

Herpes labial, enfado, disgusto y temor de expresarlo. Herpes genital, culpa sexual, remordimientos.

Problemas menstruación, rechazo de la feminidad, culpa, temor. Relacionar genitales con sucio y pecaminoso. Menstruaciones abundantes, se deben a que la mujer está sometida a un estrés
emocional excesivo, combinado con la creencia de que no tiene ningún poder de elección en su vida y de que sus opciones están controladas por otros.

Problemas de la menopausia, miedo a envejecer, miedo a dejar de ser deseable, sensación de cualquier tiempo pasado fue mejor. Amargura por las oportunidades perdidas. Rechazo de una misma.

Rechinar de dientes al dormir, agresividad no manifestada, muchas veces inconsciente. Agresividad impotente, en estado latente.

Hipertensión. Personas que tienen un conflicto, pero que no lo afrontan. Viejo problema emocional no resuelto. Indicio de agresividad reprimida. Rehúyen los conflictos.

Hipotensión, ante un conflicto se evaden. Les falta ánimo y valor. Rehúyen los conflictos. Derrotismo. Cuando padecemos algún tipo de gripe, catarro, resfriado, suele ocurrir que alguna situación de nuestra vida, nos ha hinchado las narices (metafóricamente) y nos está produciendo enfado (conflicto mental) y esa rabia se acaba manifestando en nuestro cuerpo.

El conflicto mental al igual que un disgusto provoca el debilitamiento del sistema inmunológico y por tanto mayores posibilidades de enfermar. Infección, enfado, irritación, rabia, fastidio.
Inflamación, ira, rabia pensamientos inflamados. Miedo.

Mononucleosis, enfado y rabia por no recibir amor y aprecio.

Adicciones, esconden algo. Toda adicción evita el contacto con la emoción. Puede ser un sentimiento de vacío existencial, falta de amor, sentirse solo, desconexión con nuestro ser superior.
Nuestra realidad nos hace sufrir y la adicción enmascara nuestro sufrimiento, de forma temporal para luego recrudecerlo.

Heridas, enfado con uno mismo, conflicto mental. Culpabilidad. Sida. Amor y contacto fisico deben ir juntos, tienen que estar en equilibrio, sino no es posible alcanzar la unidad. Disociación entre amor
y sexualidad.

El amor no vivido, pasa al subconsciente, y a la larga se manifiesta en el cuerpo en forma de destrucción de las defensas del organismo. Amor es apertura, vulnerabilidad, entrega, unión. Amor
no vivido en el plano espiritual, se vive en el plano físico, con una aniquilación de las defensas físicas.

Alzheimer, Negarse a enfrentar la vida. Desesperanza, desamparo.

Accidentes, incapacidad de hacerse valer, rebelión contra la autoridad. Problemas no resueltos. Son aprendizajes forzosos.

Los accidentes a pesar de venir de fuera, están íntimamente ligados con nuestro interior. Por la ley de resonancia no podemos entrar en contacto con algo con lo que no tengamos nada que ver.
La propensión al accidente existe para un determinado tipo de personas. Es una parada en nuestra vida, que debemos investigar. De esta nueva situación deberá surgir algo nuevo, una nueva
orientación.

Nosotros somos responsables en un porcentaje muy alto de nuestra salud y de nuestra enfermedad. Pero esto no se tiene que percibir de forma negativa, sino todo lo contrario, hay oculto un mensaje positivo.

De la misma forma que tenemos el poder de crearnos una enfermedad, tenemos el poder de curarnos esa enfermedad.

Nuestra mente es tremendamente poderosa, nos puede hundir y enfermar pero al mismo tiempo nos puede salvar y curar. Sólo de nosotros depende. Dentro nuestro, en nuestro interior más profundo,
existe un lugar desde el cual todas las cosas son posibles.

Los terapeutas estamos para ayudar pero quien realmente se cura es el paciente, el propio enfermo, y se cura cuando decide curarse. Cuando decide ir hacia su interior y preguntarse que está
haciendo mal, o quizás deberíamos decir que está pensando mal y por tanto sintiendo mal.

Es responsabilidad de cada uno de nosotros, el buscar, indagar, cuestionar, perseverar hasta poder encontrar el mensaje, la enseñanza valiosa que se oculta en cada situación, suceso, vivencia,
circunstancia, síntoma y enfermedad.

Cada vez que veamos un defecto en otra persona, deberíamos hacernos un exámen de conciencia, y cuando seamos capaces de ver nuestros propios defectos, sentiremos más comprensión ante los

defectos de los demás.

Otra pràctica de crecimiento interior es centrarnos en encontrar virtudes en el prójimo, en lugar de enfocarnos en sus defectos. Si verdaderamente lo intentamos de corazón, las descubriremos. Ya que todos absolutamente todos, somos un compendio de defectos y virtudes. Es sólo cuestión de cambiar nuestro enfoque, en vez de mirar lo negativo, mirar lo positivo. La cara siempre
mirando a la luz, y de espaldas a la oscuridad.

En la vida no todo es blanco o negro, hay una gama infinita de grises. Necesitamos cuidar bien nuestro pensar y sentir. Hay que tener una actitud mental positiva ante nosotros mismos, hacia
los demás y hacia la vida en general. Y sentirnos conectados espiritualmente. Si realmente queremos una vida dichosa, deberemos tener pensamientos dichosos, lo cuales crearán emociones
dichosas.

Tenemos que aprender a observar a las personas y a los hechos sin que nuestro ego automáticamente cree un juicio de aprobación y conformidad o bien de condena o repulsa.

A todos nos resulta tremendamente doloroso asumir nuestra responsabilidad total en nuestra vida, nuestras circunstancias y situación de vida.

Y siempre tendemos a evadirnos de esa responsabilidad y buscar la culpa en el exterior. Sentirnos conectados espiritualmente, es saber que algo muy superior a nosotros guía nuestros pasos. Que
nada es casual, que todo tiene un por qué.

El azar y la casualidad no existen. Todo lo que nos pasa, todo lo que acontece en nuestra vida es por algo, tiene una razón de ser. Lo único permanente, que perdura más allá de la tumba, es la
conciencia. Porque nuestro cuerpo desaparecerá, al igual que nuestros pensamientos, emociones, sentimientos, nuestra mente, nuestra personalidad, nuestro ego.

Sin embargo dentro nuestro, en nuestro interior más profundo, está nuestra esencia real, la que es eterna, inmutable, permanente, la que no puede ser destruída jamás.

Cuando nuestro cuerpo, mente, emociones y acciones estén en armonía será cuando estemos en sintonía, en un óptimo estado vibracional y por tanto se manifestará una salud plena. La única forma
de empezar a controlar nuestra propia vida es controlar nuestra forma de ver la vida, nuestra forma de pensar y de sentir, y así controlaremos nuestra palabra y nuestras acciones.

Todo lo que pensamos y creemos, justamente va creando nuestro destino y futuro. Todos nuestros problemas no son sino que oportunidades para crecer interiormente, la mayoría de ellos proceden

de las vibraciones que hemos estado emitiendo en el pasado.

¿Quieres cambiar tu futuro? el único camino posible es trabajando desde el presente, aquí y ahora. Si cambias tu presente, cambiarás tu futuro.
El mayor negocio que existe es el negocio de la enfermedad. No dejes tu salud en manos de otros, responsabilízate tu mismo.

Recordemos que la única forma de curar una enfermedad “incurable”, es desde nuestro interior más profundo.

Para sanar es esencial ver y reconocer la verdad acerca de nosotros mismos, acerca de nuestra participación en la creación de nuestra vida y acerca de cómo nos relacionamos con los demás.

Enfermedad incurable, quiere decir curable desde el interior.