Carta al cuerpo que me contiene

“La tragedia de la vida no es la muerte. Sino lo que dejamos de morir dentro de nosotros, mientras vivimos”. A veces creemos que merecemos un cuerpo mejor cuando lo cierto es que no siempre, nos hacemos merecedores del cuerpo que nos contiene, y quizá sea el momento de poner nuestra mirada sobre él, y mostrarle la gratitud que se merece.

Querido cuerpo… Gracias. Gracias por contenerme desde el momento en que decidí venir a esta gran aventura, porque sin ti nada de esto hubiera sido posible.

No recuerdo si te elegí, eso dicen, pero lo cierto es que no importa demasiado porque, desde el minuto uno, fuiste el continente perfecto, sin rendirte, al acto traumático de abandonar el que entonces era tu medio natural, luchando desde el primer momento por la vida, para permitirme ser, estar, para gritarle a la vida: ¡estoy lista!

Gracias por hacer tu parte de forma silenciosa, por encargarte de mantenerlo todo a punto, sin darte importancia, como si nada.

Gracias por hacerme respirar aún en los momentos en que no había ganas, por realizar ese proceso alquímico de convertir lo que respiro, lo que como, lo que bebo en combustible para vivir.

Gracias por tus avisos, por tu dolor cuando erraba en forma de síntoma físico, por tu palpitar deprisa cuando me encontraba de frente con el amor, por tu sed cuando olvidaba hidratarme.

No siempre tuvimos una relación fácil (la ingratitud de la juventud, supongo). Y es que esos ojos que funcionaban tan bien (gracias también por ello), te miraban sin verte.

Perdona a mi joven ego por pensar que nunca eras demasiado perfecto. Que podría ser más bella, más delgada, más lisa.

Perdona por sentir que no eras merecedor de las caricias. Perdona por culparte de no recibir un amor cuando ni yo misma me amaba. Perdón por esconderte y maltratarte, por los excesos, por los maquillajes.

Y mientras tanto, tú seguías sin fallarme, funcionando a pleno rendimiento, estirándote para dar cabida a la mujer que se estaba formando, preparándote por si, en mi libre albedrío, decidía prestarte para albergar otro cuerpo que un día contuviera otro ser.

Y a veces también te odiaba por ello, cada 28 días, pero tú seguías sin rendirte, seguías siendo igual de eficaz, seguías conteniéndome y permitiéndome vivir. Gracias de nuevo.

Y con el tiempo descubrí que el problema no eras tú, sino yo. Que era yo la que no estaba cumpliendo con mi misión, que tú eras perfecto y que era en otro lugar donde debía buscar el motivo de mi insatisfacción.

Que castigarte, juzgarte, encerrarte no era sino la proyección de lo que estaba haciendo con mi alma, con mi esencia.

Que la ceguera,la ingratitud de estar viva, de tener la capacidad de amar y ser amada, de tocar y ser tocada, de maravillarme con las diferencias y de ser la diferencia, me estaba haciendo equivocarme. Que no estaba mirando en la dirección adecuada con esos ojos que tan bien veían.

Y hoy, que tan gastados funcionan menos bien, he aprendido a mirar, me he reconciliado con lo que soy, y puedo verte mejor.

Y ya no estás tan terso. Y ya muestras alguna cana. Y aparecen en ti las huellas de la vida, las marcas de cuando ambos contuvimos otra vida, las marcas de cuando decidía someterte a rigurosas dietas para acabar atiborrándote de alimentos que en poco ayudaban para tu buen funcionamiento, y que aún así tú conseguías procesar. Y ya no me parecen feas, y ya no me parecen desmerecedoras de amor, todo lo contrario.

Ahora te amo y me amo, amo el tandem que constituimos. Y se que no es tarde. Se que nuestra reconciliación es para siempre. Empiezo a poner consciencia en ti:

En la parte interna, en cada órgano que trabaja para que cada día pueda disfrutar de la vida, pueda crear mi vida.

En la piel, no importa cuan bronceada esté, ni cuan lisa, ni cuan luminosa, porque sigue permitiéndome sentir las caricias, el sol, el viento, el calor y el frío; porque sigue siendo vehículo del amor.

En mis sentidos, que me permiten deleitarme con aromas, saborear todo aquello que tú convertirás en combustible, dejarme llevar por la música o por el sonido del mar, ver la belleza que se esconde detrás de todo lo que me rodea, incluso detrás de mis propios ojos cuando miran la imagen en el espejo.

En mis manos que me permiten escribirte, ganarme el sustento, acariciar a los que amo, acariciarme a mi. En mis piernas que me llevan, que me sustentan que me anclan a la tierra.

Y en esta consciencia no cabe otra cosa que la gratitud, la disculpa por los años de maltrato, el compromiso de cuidarte como tú lo llevas haciendo tantos años, más allá de la forma.

Se abre una nueva etapa, porque juntos en Amor, la vida se nos ofrece y la vamos a saborear.

-Anónimo-

10 palabras tóxicas que deberías eliminar de tu vocabulario

Por norma general no le prestamos mucha atención a las palabras tóxicas que empleamos. Acostumbramos a opinar que las elegimos al azar, conforme lo demanden las circunstancias, mas realmente se ha probado que cada cual tiene una forma de charlar única, tal y como si fuera una “huella verbal”.

Una investigación efectuado en la VU University, de Ámsterdam, descubrió que las personas extravertidas escogen palabras muy, muy diferentes de los retraídos. Los retraídos prefieren charlar en términos más específicos y concretos y emplean un lenguaje más precavido lleno de “quizás” y “probablemente”, al paso que los extravertidos escogen palabras más vagas y abstractas en su alegato rutinario siendo más directos expresando sus deseos.

Indudablemente, las palabras tienen un poderoso impacto pues no solo sirven para describir el planeta sino acaban creando nuestro planeta. En la estupenda novela de George Orwell “1984”, el escritor se refiere al increíble poder del lenguaje para darle forma a nuestra realidad. En verdad, la neolengua había de ser “un lenguaje articulado que brotara de la laringe sin implicar en lo más mínimo a los centros del cerebro”. En otro capítulo afirma: “Cada año va a haber menos palabras, de esta manera el radio de acción de la conciencia va a ser poco a poco más pequeño”.

La Programación Neurolingüistica aborda la relevancia de las palabras en la construcción de nuestros modelos del planeta. El diálogo que sostenemos con nosotros mismo acaba por transformarse de verdad absoluta, con lo que es esencial que no lo dejemos a cargo de los estereotipos sociales o bien los cánones que nos inculcaron en la niñez.

Palabras Tóxicas que sabotean tu felicidad

1. Culpa.

Afirmamos de manera frecuente que nos sentimos culpables, mas no somos de manera plena siendo conscientes de las repercusiones de esta palabra. Sentirse culpables implica aceptar que hay algo mal en nosotros, que alguna de nuestras peculiaridades como personas no son convenientes, lo que produce una profunda sofocación existencial. En su sitio deberíamos utilizar palabras considerablemente más precisas, como “me arrepiento con lo que he hecho”, lo que quiere decir que nuestro comportamiento no fue adecuado, mas no que hay algo horriblemente mal en nosotros.

2. Descalabro.

Henry Ford afirmó que “el descalabro es una enorme ocasión para comenzar otra vez con más inteligencia”. Realmente el descalabro no existe, solo existen experiencias de vida que nos llevan por un camino o bien otro. Meditar en concepto de descalabro significa aceptar la encalla de medir de la sociedad y amoldarnos a sus patrones de éxito, de forma que si no encajamos, aceptamos que hemos fracasado. De ahí que, en lugar de charlar en concepto de descalabro, deberíamos charlar en concepto de experiencias de vida.

3. Deber.

La palabra deber es uno de los nudos que más fuertes nos anudan, inventada por la sociedad para producirnos la sensación de culpa cuando no queremos hacer algo, cuando nuestros impulsos y deseos van justo en la dirección contraria y no hallamos ningún provecho en ese acto. Bastantes personas han arruinado sus vidas pues siempre y en toda circunstancia han utilizado el “debo” en lugar del “quiero”. El inconveniente del “deber” es que hace que funcionemos como androides impulsándonos a hacer algo que no nos apetece. La solución es hallar el significado y conseguir que los “debo” se transformen en “quiero”. Busca lo que te apasiona, y deja que las personas a tu alrededor asimismo lo hagan.

4. Imposible.

No se trata de abrazar un positivismo ingenuo, es esencial ser realistas. No obstante, recurrimos más veces a la palabra imposible de lo que sería aconsejable. Y es que en muy frecuentemente ocupa el sitio de poco probable. En nuestra psique, transformarnos lo poco probable en imposible, y de esta forma nos cerramos un planeta de ocasiones que, aunque pequeñas, pueden medrar con el empeño. En todo caso, es mejor meditar en concepto de probabilidades que aceptar palabras lapidarias como jamás o bien imposible. Confucio nos ofrece una idea para aceptar este reto: “cuando la meta te parezca imposible, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él”.

5. Odio.

El odio es una de las emociones más malvadas que existen pues acaba ocasionando un daño enorme, sobre todo en quien la experimenta. Está claro que el odio existe, no podemos suprimirlo, mas deberíamos asegurarnos de ser considerablemente más concretos cuando catalogamos nuestras emociones. Probablemente lo que cataloguemos como odio realmente sea rencor, frustración o bien enfado, mas etiquetarla como odio va a hacer que medre y se transforme verdaderamente en esa emoción que nos hurta la paz.

6. Siempre.

El inconveniente de esta palabra es que en general sale de nuestra boca cuando procuramos reprochar a alguien: “siempre te comportas así” o bien cuando procuramos proteger algo: “siempre lo hemos hecho así”. No obstante, siempre y en toda circunstancia es homónimo de inmovilismo, con lo que es una palabra que no se amolda a la realidad, sencillamente por el hecho de que las cosas están en constante cambio. Siempre y en todo momento acostumbra a ocultar la resistencia al cambio, el deseo a aferrarse al pasado y la negación de la evolución. De ahí que, es esencial que utilicemos esta palabra con mucha precaución.

7. Jamás.

De la misma manera que siempre y en toda circunstancia, jamás es una palabra inmovilista que no refleja fielmente la realidad, que está en constante cambio. Esta palabra es reflejo de una visión recia que nos cierra a las ocasiones o bien a los nuevos caminos que pueden desplegarse ante nosotros. Sostenerse abiertos al cambio es esencial pues nos dejará amoldarnos, meditar que algo jamás puede pasar puede conducirnos a una enorme decepción.

8. Problema.

La palabra inconveniente tiene implicaciones muy negativas por el hecho de que lo asociamos con obstáculos y contrariedades. Cuando la incluimos en nuestro diálogo interior, de forma inmediata nuestro cerebro reacciona haciendo saltar todas y cada una de las alarmas y produciendo un estado de agobio y ansiedad. Podemos resignificarla, asumiendo que realmente es una ocasión, o bien podemos aceptar un camino más fácil y reemplazarla de manera directa por la palabra “reto”. Todos y cada uno de los inconvenientes, en el fondo, son solo retos que implican que cambiemos algo. Podemos escoger si fijarnos en su aspecto negativo o bien destacar la posibilidad de cambio.

9. Algún día.

Milton Erickson afirmó que “una meta sin una data es solo un sueño”. Si eres de las personas que siempre y en toda circunstancia se afirma a sí “algún día lo haré”, entonces quiere decir que has puesto en pausa tus proyectos vitales. Estas palabras acostumbran a ocultar el temor al descalabro, a salir de la zona de confort o bien la carencia de confianza en las propias capacidades. Si verdaderamente queremos algo, debemos comprometernos con esto y realizar un plan de acción. En caso contrario, cualquier día se transformará en jamás.

10. Intentar.

Hazlo o bien no lo hagas, mas no lo procures. Decir que vamos a procurar algo acostumbra a quiere decir que no estamos suficientemente seguros, que no estamos suficientemente comprometidos y/o que no somos suficientemente capaces. En todo caso, significa iniciar con el pie izquierdo. Es verdad que las cosas no siempre y en todo momento salen como planeamos y que no siempre y en toda circunstancia podemos lograr las metas que nos planteamos, mas debemos partir con una actitud positiva.

-Jennifer Delgado-

Fuente: Rincón de la Psicología

5 grandes consejos de yoga para la ansiedad

La ansiedad es un estado de ánimo transitorio de tensión donde el individuo siente miedo y un deseo de resolver una situación determinada. La ansiedad puede generar estrés o un sufrimiento mórbido. Para evitar esto te daremos 5 grandes consejos de yoga para la ansiedad.

El individuo está rodeado de un entorno y debe lidiar con las situaciones que se presentan en la vida. La familia, el trabajo, los amigos y la pareja constituyen los pilares emocionales de la persona. Durante el trascurso de la vida, se busca fortalecer el yo para lograr el equilibrio en cada pilar.

La ansiedad inicia con una fase de preocupación y luego los pensamientos van dominando a la mente, porque la persona no tiene el control de su vida. Vives en un estado de tensión y preocupación pero, si no te ocupas en controlar las emociones y vivirlas de una en una, podrías experimentar una crisis de ansiedad.

En las crisis de ansiedad puedes recurrir a un psicólogo para que te brinde las herramientas necesarias y tener un manejo de las emociones. Entre los métodos para aliviar la ansiedad, el yoga funciona para controlar el estrés.

La efectividad del yoga para controlar la ansiedad radica en la espiritualidad y calma que brinda cada práctica. La ansiedad enfoca al individuo en el futuro y en situaciones que no puede controlar, pero el yoga propone vivir el presente y despejar la mente.

Cuando sientas ansiedad y preocupación, intenta practicar yoga y verás la transformación en tu vida. Acá te dejaremos 5 grandes consejos de Yoga para la ansiedad.

1. Desconectas la mente de los problemas

El yoga te desconecta de los problemas porque cada práctica requiere concentración. Así, dejarás de pensar en las cosas que perturban porque tendrás una conexión con el momento.

  • La práctica de yoga deja a un lado los problemas porque no pueden controlar tu vida. Hay que ocuparse y no preocuparse.
  • El yoga te ofrece las herramientas de relajación para afrontar los problemas y no dejar que una situación te perturbe.
  • Relájate y respira, los problemas tienen solución.
Prueba practicar yoga para la ansiedad

2. Equilibrio entre lo espiritual y terrenal

La práctica de yoga crea un vínculo entre lo espiritual y terrenal. La meditación puede ser una herramienta para lograr esa conexión, porque el espíritu se eleva al concentrarse y ver la vida como lo más preciado del ser humano.

Lo espiritual no te desconecta de la realidad, porque ahí está y debes afrontarla. Sin embargo, tener una conexión espiritual te permite la vida con otra perspectiva. No necesariamente debes practicar el hinduismo o budismo para lograr esta conexión, ya que lo espiritual va más allá de la religión.

3. Aprendes a vivir el presente

La ansiedad te coloca en el futuro, el rencor en el pasado, pero el yoga te lleva a vivir el presente. La vida está compuesta por momentos y hay que disfrutar cada instante porque los recuerdos se construyen diariamente.

La práctica de yoga para la ansiedad te brinda las herramientas para enfocarte en el presente. Las posturas y la respiración son una expresión de vivir el momento porque se realizan en cada práctica de yoga. Un día puedes tener una buena clase y lograr las posturas pero otro día te costará lograr los objetivos; es normal.

Cada clase de yoga es única. La carga emocional y física que le des determinará la práctica. Vivir el presente y disfrutar cada práctica de yoga ayuda a disminuir los niveles de ansiedad.

4. Fortalece tu cuerpo y bienestar físico

El yoga le brinda a tu cuerpo un espacio para honrarlo y trabajar en lo físico. Con cada postura ejercitas las partes del cuerpo por lo que los músculos, huesos, pulmones y el corazón se fortalecerán.

Los cambios físicos que genera el yoga se notarán y te sentirás bien porque le estás dando al cuerpo un momento de salud. Con cada práctica de yoga desarrollas la flexibilidad, resistencia y tonificas los músculos.

  • Las posturas ayudarán a corregir y aliviar malestares.
  • Esto te hará sentir más animado y eliminarás los pensamientos y energías negativas.
yoga para la ansiedad

5. Brinda una perspectiva de vida donde tú eres el centro

En el yoga, tú eres el centro de tu universo y no hay nada ni nadie que te perturbe. Es un momento para ti, donde le regalas salud y bienestar al cuerpo. En la práctica de yoga solo estás tú y debes esforzarte para lograr cada postura y avanzar en la búsqueda del equilibrio.

Practicando yoga para la ansiedad lograrás avanzar y dejar a un lado todo lo que te angustia y te hace sentir mal emocionalmente. Los problemas están y hay que resolverlos con disposición y actitud positiva porque la vida está llena de retos.

Estos 5 grandes consejos de yoga ayudaran a controlar la ansiedad y vivir plenamente.

Via: Mejor con salud

Bendice a otros y tu vida será bendecida

Cuenta la leyenda que una vez un hombre rico le entregó una canasta con basura a un hombre pobre, el hombre pobre sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavó, la llenó de flores y se la dio de regreso, el hombre rico se asombró y le preguntó: ¿Por qué me ha dado flores, si yo le di basura? El hombre pobre le dijo: Porque cada uno da lo que tiene en el corazón.

Todos tenemos corazón y albergamos en nuestro interior sentimientos buenos, de amor y paz, pero pocas veces somos conscientes que esa capacidad puede crecer y desarrollarse conforme la ejerzamos. Si somos conscientes de que tenemos la capacidad para generar bendiciones y abundancia, nos convertimos en generadores activos de ellas.

La palabra “Bendición”, viene del latín clásico del verbo “benedicere” que significa “hablar bien” de una persona o cosa, alabar, enaltecer, y en sí la benevolencia al desear a otro salud, vida y felicidad. Bendecir significa desear y querer el bien ilimitado para los demás y los sucesos en su vida. Bendecir, significa también invocar la protección divina sobre alguien.

Es tan importante entender que al bendecir generamos pensamientos llenos de amor, y lo atraemos a nosotros de la misma manera. Cuando supe de la importancia de bendecir, comencé a aprovechar cada oportunidad de bendición.

Al dejar a mi hijo en la escuela, es un ejemplo. O al bendecir a personas que de alguna manera te han herido o lastimado. Si todos fuéramos conscientes de emitir pensamientos cargados de bendición, podríamos emanar una conciencia más llena paz y armonía. Al despertar, bendice tu día, tus acciones y tus seres queridos. Ellos se verán rodeados de esa bendición. Al pasar por la calle, bendice a la gente que mires o tus lugares de trabajo..

Cuando te encuentres con alguien y hable con ellos, bendice su salud, su trabajo, relaciones con Dios, consigo mismo y con los demás. Bendícelos en su abundancia, para que su vida florezca, estas flores llenarán de dicha también tu propia vida.

Bendice tu ciudad y el lugar dónde vives, la naturaleza y el aire que respiras, pues sin él dejarías de existir. Bendice todo lo que entra a tu cuerpo o comes, bendice a las personas que prepararon o cultivaron tus alimentos. Cuando alguien te agreda, respóndele con una bendición silenciosa.

Recuerda que tu al responder con bendiciones generas un escudo de protección. Bendecir significa desear el bien en todas sus formas. Piensa, crea y genera el bien en pensamientos y actitudes. Al bendecir invocas la protección divina, y piensas y hablas desde el amor y el agradecimiento. Al bendecir das y reconoces la belleza de Dios.

Bendice las lecciones y elimina el juicio, de esa forma brindarás paz y alegría a tu alrededor. Comienza aplicando estas formas de bendición, y verás la manera en la que tu vida será transformada en cosas buenas, es decir: Bendiciones. ¿Por qué bendecir? Al bendecir se crea un escudo de luz, de protección divina sobre la persona a la que estamos bendiciendo. Es la conexión divina.

De allí la importancia de bendecir siempre con amor. Bendice tu día, tu pareja, tus hijos, tu familia, tus amigos, todo lo que haces, tu dinero sea mucho o poco. Detente un segundo y bendice a la persona que está cerca de ti. Bendice a otros y tu vida será “bendecida.

Hermoso mensaje de Stephen Hawking contra la depresión

Stephen Hawking es, sin duda alguna, una de las mentes más privilegiadas de nuestra época. Más allá de sus importantes aportes al mundo de la física y del origen del universo, la suya es una historia que tiene tintes de leyenda.

El 7 de enero de 2016, Stephen Hawking dio una conferencia en la Royal Society. Su contenido fue difundido hace poco en Internet. A diferencia de lo que muchos pudieran pensar, el tema central de su intervención no fueron los misterios del Big-Bang, ni de la luz o el espacio. Hawking decidió hablar a las personas con depresión y otros problemas emocionales.

”No importa cuán difícil la vida pueda parecer porque pierdes toda esperanza si no puedes reírte de ti y de la vida en general”.

Su mensaje tiene un enorme valor. No solo porque proviene de uno de los cerebros más lúcidos de nuestro tiempo, sino principalmente porque él mismo es un ejemplo. Ha vivido una vida mucho más difícil que la del promedio. Sin embargo, se ha mantenido firme en la lucha por sus objetivos y sueños. Por eso Stephen Hawking tiene gran autoridad para hablar de la tristeza.

Trazos de la vida de Stephen Hawking

Stephen Hawking nació en una familia que apreciaba profundamente el valor del conocimiento. Se padre era un prestigioso biólogo. Stephen fue el hijo mayor y tuvo además dos hermanas y un hermano adoptado. De niño fue un buen estudiante, pero nunca de los más brillantes. Terminó estudiando ciencias naturales en Oxford y se especializó en física.

A los 21 años, Stephen Hawking fue diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica o ELA. Una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular. Estaba a punto de casarse y los médicos no le dieron más de 2 o 3 años de vida. Sin embargo, contra todos los pronósticos, vivió hasta los 76 años de edad. A pesar de haber ido perdiendo cada vez más capacidades motrices.

Pese a todo, Hawking llevó una vida feliz y productiva. Recibió 24 galardones por su trabajo. Entre ellos, la Medalla Albert Einstein y el premio Príncipe de Asturias. Sus principales aportes a la física están relacionados con la conceptualización y descripción de los agujeros negros.

El mensaje de Hawking

La vida no ha sido fácil para Stephen Hawking. Se vio obligado a nadar contra la corriente, debido a su enfermedad. Sin embargo, la progresiva pérdida de sus facultades no le ha impedido continuar con su trabajo, con su vida familiar y con su papel como gran faro en el mundo científico y humano. Siempre se le ve feliz. Bromea y se muestra interesado por la suerte de los demás.

En una intervención calificada como brillante e inspiradora, el científico construyó metáforas relacionadas con fenómenos astronómicos para hablar de la depresión. Su intervención tuvo un solo fin: enviar un mensaje de esperanza para las millones de personas en el mundo que sufren esa enfermedad mental.

“El mensaje de esta charla es que los agujeros negros no son tan negros como los pintan. No son prisiones eternas como alguna vez se pensó. Las cosas pueden salirse de un agujero negro desde ambos lados y posiblemente hacia otro universo. Entonces si te sientes en un agujero negro, no te rindas: hay una salida”, dijo el físico.

Hawking habló ante 400 personas sobre los logros que ha alcanzado en su vida y de lo que es padecer Esclerosis lateral amiotrófica desde 1963.

“A pesar de la enfermedad que sufro, he sido muy afortunado en casi todo. He tenido mucha suerte de trabajar teoría física en un época fascinante y es una de las pocas áreas en donde mi discapacidad no ha sido una desventaja”, dijo Hawking.

El científico británico dijo que es muy importante no convertirse en una persona enojada, que vive con rabia.”No importa cuán difícil la vida pueda parecer porque pierdes toda esperanza si no puedes reírte de ti y de la vida en general”.

Indudablemente estaba haciendo un llamado a la esperanza. Sus palabras invitan a no rendirse porque siempre hay una salida. Lo dice él, que desde su más tierna juventud ha tenido que vivir atado a una silla de ruedas y sin poder llevar una vida como la de los demás.

El mensaje es claro. Su gran enseñanza es no haberse enfocado en todo aquello de lo que la vida le privaba. Todo lo contrario. Lo suyo es sacar el máximo partido de lo que sí tiene, de lo que sí puede hacer, de lo que sí puede disfrutar. De seguro habrá pasado por muchos momentos de desesperanza. Lo importante es que ha podido vencerla y convertirse en lo que fue.

Hawking también habló de la importancia de aceptar la realidad tal y como es. Indicó que no es inteligente dejarse llevar por las emociones negativas. Estas solo lo empeoran todo e impiden ser felices con lo que se tiene. Una multitud lo aplaudió en aquella ocasión. Ahora, sus palabras resuenan y seguramente pueden tener eco en quien necesita una voz de aliento.

Unos valiosos consejos

Stephen Hawking es una prueba viviente de que lo importante no es lo que sucede, sino la actitud que se elige para afrontarlo. En la misma conferencia dijo: “A pesar de la enfermedad que sufro, he sido muy afortunado en casi todo. He tenido mucha suerte de trabajar teoría física en un época fascinante y es una de las pocas áreas en las que mi discapacidad no ha sido una desventaja”.

El mensaje es claro. Su gran enseñanza es no haberse enfocado en todo aquello de lo que la vida le privaba. Todo lo contrario. Lo suyo es sacar el máximo partido de lo que sí tiene, de lo que sí puede hacer, de lo que sí puede disfrutar. De seguro habrá pasado por muchos momentos de desesperanza. Lo importante es que ha podido vencerla y convertirse en lo que hoy es.

Hawking también habló de la importancia de aceptar la realidad tal y como es. Indicó que no es inteligente dejarse llevar por las emociones negativas. Estas solo lo empeoran todo e impiden ser felices con lo que se tiene. Una multitud lo aplaudió en aquella ocasión. Ahora, sus palabras resuenan y seguramente pueden tener eco en quien necesita una voz de aliento.