Beneficios y como cocinar frijoles mungos.

Si alguna vez has comido los brotes blancos gruesos de soja localizados en la sección de productos vegetales de tu tienda de comestibles, has visto una forma de frijol mungo. En su forma más general y seca, los frijoles mungo son pequeños y redondos. Los granos sin pelar son de color marrón, mientras que los granos pelados pueden ser de color amarillo, verde o negro. En la cocina asiática, el frijol mungo es un componente esencial del curry, fideos de hilo de frijol y el plato tradicional de la India conocido como dal. Ningún tipo de frijol mungo requiere remojo previo, pero la forma más rápida de cocinar son los frijoles mungo divididos.

En la estufa

Pon los frijoles en un colador o tamiz. Lava los frijoles bajo agua corriente y fría. Retira y desecha todos los granos descoloridos, restos o trozos de piedra.

Pon los frijoles en una olla grande. Vierte 3 tazas de agua fría por cada 1 taza de frijoles mungo secos que vas a utilizar.

Lleva el agua a ebullición. Baja el fuego para permitir que la mezcla hierva a fuego lento y pon la tapa de la cacerola en su lugar. Cocina hasta que los granos hayan alcanzado el nivel deseado de suavidad, de unos 20 a 30 minutos.

Escurre los frijoles y utilízalos como lo desees.

En la olla de presión

Pon los frijoles mungo en un colador o tamiz. Enjuaga bajo agua corriente y fría. Retira y desecha todos los granos descoloridos, restos o trozos de piedra.

Pon los frijoles en una olla grande. Vierte 3 tazas de agua fría por cada 1 taza de frijoles mungo secos a utilizar. Añade una cucharada de aceite de canola.

Coloca la tapa de la olla en su lugar y llévala a alta presión con fuego alto. Baja a fuego medio y cocina los frijoles mungo de 6 a 8 minutos.

Deja que la presión disminuya a la normal antes de retirar la tapa de la olla y revisa si los frijoles están listos.

Retira la tapa de la olla, regresa a presión alta y cocina por dos minutos más si los frijoles no estuvieran tan suaves como quisieras.

Retira los frijoles mungo y utilízalos como desees.

Consejo

Por cada taza de frijoles mungo secos tendrás 3 tazas de frijoles cocidos. Si obtienes más frijoles cocidos de los que vas a utilizar, almacena el sobrante en un contenedor hermético cubierto con su líquido de cocción. Se mantendrán bien en refrigeración por cinco días o hasta seis meses en congelación.

Utiliza frijoles mungo cocidos en sofritos, como cubierta para bruschetta, en ensaladas de verduras mixtas o ensaladas de pastas o como ingrediente en hamburguesas vegetarianas de frijoles.

Sustituye con frijoles mungo divididos en cualquier receta que requiera lentejas o guisantes a la mitad.

Advertencias

Cuando utilices una olla a presión para preparar frijoles mungo, asegúrate de seguir cuidadosamente las instrucciones incluidas con tu marca específica de olla a presión.

1. Propiedades antienvejecimiento

Los frijoles mung son altamente ricos en cobre, convirtiéndolos en un aliado fabuloso para la lucha contra las arrugas y líneas de edad. Su uso regular puede quitarte hasta 10 años de encima y mejorar la apariencia de la piel y uñas de forma notable.

2. Buenos para la piel

El cobre es un elemento muy utilizado para hacer cremas y mascarillas, por lo que el consumo de frijoles mung añade brillo y luminosidad a la piel. Otra buena opción es utilizarlo como exfoliante casero una vez a la semana.

3. Regulador metabólico

Si se sufre continuamente de indigestión y acidez, la alta tasa de fibra en este producto ayuda a regular el proceso digestivo del cuerpo humano.

4. Controla el colesterol

La alta tasa de enfermedades del corazón vinculadas con sedentarios estilos de vida y malos hábitos alimenticios no son un secreto para nadie. La base para evitar estos problemas está en la dieta diaria y el consumo de frijoles mung no solo beneficia el proceso digestivo, sino que además disminuye la formación de colesterol en las paredes arteriales capilares.

5. Comida ligera

Es un alimento increíblemente fácil de digerir cuando se está atravesando por alguna enfermedad con dolores de estómago o diarreas, durante las cuales ingerir muchos tipos de alimento resulta imposible.

6. Huesos más fuertes

Es una excelente alternativa para ser utilizado como un suplemento de calcio natural.

7. Adelgazas comiendo

El contenido calórico de una porción de 100 gramos es de tan solo 330 calorías, lo que lo convierte en una comida muy nutritiva y una opción excelente para perder kilos.

8. Te ayuda a estar alerta

Son una excelente ayuda para personas que sufren de problemas de concentración y de memoria pobre.

9. Beneficia el sistema inmunológico

El hierro presente en las habas de mung refuerza el sistema inmunológico del cuerpo humano, que es el responsable de combatir enfermedades e infecciones.

10. Es anticanceroso

Debido a sus múltiples propiedades, es una excelente opción para mantener bajo control los radicales libres que interfieren en el crecimiento normal de las células, desencadenando con los años un posible cáncer.

No es más fuerte quien más soporta, sino quien es capaz de soltar

Sabemos que no es fácil. Que a menudo nos repiten aquello de “pues déjalo todo y haz lo que de verdad deseas”… Ahora bien ¿cómo llegar a hacer semejante cosa? En ocasiones algo así sería poco más que un acto dramático en el que desprendernos de demasiadas cosas, e incluso de personas. Sin embargo, no es más fuerte quien más soporta, sino quien sabe “soltar”.

Como todo en esta vida, hay que saber mantener un sano equilibrio. Cada uno de nosotros tenemos una esencias básicas, unos pilares a los que no podemos renunciar: tu familia, tus hijos, ese trabajo que te ofrece casa y alimento…

No podemos romper con todo para darle al botón de reinicio si en un momento dado nos sentimos saturados. Ahora bien, dentro de esos pilares básicos sí habrá cosas que podamos cambiare incluso “soltar”.

¿Cuántos pesos arrastra tu cuerpo? ¿Cuántas preocupaciones almacena tu mente? En la vida solo valen las esencias, el amor a uno mismo y a los demás, los sentimientos que se ofrecen con respeto y altruismo. Lo demás, son cargas que nos vuelven prisioneros en un mundo que es demasiado breve para el sufrimiento cotidiano…

Hay que “dejar ir” el priorizar demasiado a los demás antes que a uno mismo. Hay que anteponer el valor de las emociones y los buenos momentos a las preocupaciones, a las presiones. Y si dentro de ese panorama personal, de ese microuniverso que nos define y nos envuelve, hay alguien que nos hace daño y que envenena nuestro presente, entonces, también deberemos romper el vínculo.

Por nuestra salud, por nuestro equilibrio personal… Reflexionemos hoy sobre el “concepto real de fortaleza”.

Cuando caemos prisioneros de la infelicidad

Si buscamos en el diccionario la definición de fortaleza descubriremos varias definiciones que deben hacernos pensar. Tenemos en primer lugar el concepto de “fuerza y vigor”. También encontramos la imagen del “recinto fortificado a modo de castillo o ciudadela”. Pero a su vez, leemos también la idea de que es una “virtud cardinal que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad”, y es ahí donde hemos de detenernos.

A menudo, cuando nos encontramos con alguien y le preguntamos aquello de “cómo te va”, nos cuentan por ejemplo, que tienen un jefe que no les trata demasiado bien, que a penas tienen tiempo para los niños, que su pareja se ha vuelto algo exigente y egoísta, y que apenas pueden ni mirarse al espejo.

Nosotros, preocupados, no podemos decir más que un “cuídate”leyendo en su rostro muchas más cosas de las que dicen sus palabras. Y en efecto, podemos verlos también como personas fuertes porque afrontan el día a día con entereza dándolo todo por los demás. No obstante, lo más posible es que llegue un momento en que acaben cayendo.

Y puede que la caída no sea física, pero sí emocional: la insatisfacción, la sensación de estar “clavados”, sin opción a desarrollar su crecimiento personal. Son personas que lo dan todo por los demás, que aman con sinceridad, pero que no reciben nada a cambio, que la vida se arrastra ante ellos sin darles el aliento de una felicidad sencilla…

Volviendo a la definición del diccionario sobre la fortaleza como virtud de vencer el temor y huir de la temeridad, podríamos añadir también que una persona no es fuerte solo por huir o vencer aquello que tememos. Ser fuerte es también darse prioridad a uno mismo y saberse dueño de su vida, dejando ir lo que en ocasiones nos hace daño, o nos impide avanzar con integridad y equilibrio.

Cómo ser fuerte en el día a día

Ser fuerte es despertarse cada mañana encontrando algo que nos de sentido, algo que ilusione cada mañana desde el mismo momento en que ponemos el pie en el suelo tras bajar de la cama. El mundo, aunque no lo creamos también está lleno de “personas sin vida”, seres que vagan a nuestro alrededor sin propósitos, sin esperanzas o proyectos. Tener una ilusión e ilusionarnos por nosotros mismos nos ofrece un proyecto vital, nos ofrece fuerza y entereza.

La fortaleza no está tampoco en quien tiene poder, en quien tiene capacidad para controlar o dominar a otros. Ser fuerte es también gozar de nuestra libertad, de evitar esos apegos tóxicos que hacen daño y que nos impiden crecer.

Ser fuerte es también saber decir que NO a quien se prioriza solo a si mismo, a quien solo ve su propio ombligo y su propio universo sin percibir el sufrimiento ajeno o el vacío emocional que provoca su actitud.

Serás fuerte si te atreves también soltar aquello que no te hace feliz, ya sean personas, cosas, escenarios o incluso pensamientos. Porque en ocasiones no solo lo que está fuera nos hace daño, en ocasiones, también nuestra propia actitud ante determinadas cosas puede ponernos muros y barreras.

Rompe con todo lo que cerque tu vida, con aquello que te quite el aliento y que hiera tu corazón. Eres el protagonista de esta vida fugaz donde solo somos breves inquilinos, así que ama con fuerza a quien lo merezca y cultiva esa fortaleza que da alas a tus sueños y raíces a tus valores.

Vía: La Mente es Maravillosa

Usar las adversidades para el crecimiento espiritual según el budismo

Por más que el ser humano se proteja con posesiones o conceptos es inevitable que sufrirá adversidades, calamidades y situaciones dolorosas. Esta es la naturaleza cambiante e impermanente de la realidad, por lo cual es importante, más que intentar evitar que surja el dolor y la contrariedad, aprender a lidiar con ellos de una manera sana y balanceada.

El budismo provee un marco milenario para transformar las adversidades en sabiduría y crecimiento espiritual. Principalmente reconoce que todas las situaciones desagradables y desafortunadas que experimentamos no son producto del azar o del caos, sino de nuestras acciones o karma. Este entendimiento es importante ya que nos hace entender que si seguimos repitiendo ciertas conductas seguiremos experimentado situaciones negativas de las cuales queremos liberarnos. Desde este entendimiento de que todas las acciones tendrán sus frutos, las adversidades son vistas como brotes de karma negativo que, sin embargo, tienen la condición provechosa de que al emerger a la superficie y manifestarse tienen la posibilidad de eliminarse si no van acompañadas de reacciones de apego o aversión. Es decir, si se comprenden por lo que son y se toman con ecuanimidad.

Por siglos, los budistas tibetanos han practicado un método de entrenamiento de la mente conocido como lojong. Uno de los eslogans que se practican dentro de este sistema exhorta a “transformar las circunstancias desfavorables en el camino de la iluminación”. Traleg Kyabgon Rinpoche comenta:

El entrenamiento de la mente nos permite utilizar la adversidad en vez de dejar que nos orille a un rincón de desesperanza. Esta tendencia a adoptar una actitud derrotista de cara al mal es uno de los más grandes obstáculos que afrontamos en nuestra vida diaria y uno de los principales impedimentos a nuestras aspiraciones espirituales. Debemos ser vigilantes y conseguir métodos hábiles para lidiar con las dificultades de tal manera que podamos evitar el hábito de batallar contra nosotros mismos. Responder con fortaleza, certitud, entendimiento y apertura generará un mejor sentido de valía y ayudará a resolver o mitigar la situación. Así es también la forma en la que aprendemos a enfrentar circunstancias desfavorables y “tomarlas como el sendero”, de tal forma que no estamos luchando contra nuestros problemas sino trabajando con ellos. Ya que luchar en contra de otros o de nosotros mismos sólo exacerba los problemas, continuamente debemos examinar nuestras respuestas negativas, para ver si tienen un propósito significativo o si son solamente patrones inconscientes recurrentes que nos influyen habitualmente.

A menudo la adversidad y los momentos más difíciles de nuestra vida se presentan encarnados en personas con las cuales tenemos vínculos estrechos: las personas aparentan ser nuestros adversarios. Sin embargo, una perspectiva correcta ante estas relaciones puede transformarlas. El maestro Dilgo Khyentse Rinpoche lo explica así:

Encontrarse con alguien que realmente te lastima, es conocer un raro y precioso tesoro. Mantén alta estima de esa persona y utiliza la oportunidad para erradicar tus defectos y progresar en el camino. Si no puedes sentir compasión y amor por una persona que te ha tratado mal es una señal de que tu mente no ha sido completamente transformada, y que necesitas seguir trabajando en ella con mayor aplicación.

Nos puede costar trabajo ser generosos y bondadosos con las personas cuyas actitudes negativas no son conducentes de estas cualidades. Personas egoístas, enfadosas, hostiles, adictas y llenas de psicopatologías suelen sacar lo peor de nosotros y, sin embargo, son las oportunidades más valiosas para practicar nuestra paciencia, sabiduría y amor bondadoso. ¿Por qué debemos ser compasivos con ellos? El budismo mahayana lo explica diciendo que todas las personas tienen la misma naturaleza de inocencia, pureza e iluminación, sólo que están oscurecidos por su ignorancia. El maestro budista Patrul Rinpoche dijo: “Sé generoso con los afligidos; sé gentil con los tontos; empatiza con los débiles y los oprimidos; sé especialmente compasivo con aquellos que se aferran a la realidad material”.

Limonada de lavanda para tratar el dolor de cabeza y la ansiedad

En ocasiones, los remedios más sencillos son los que nos ofrecen mejores resultados. El uso de la lavanda para tratar tanto el dolor de cabeza como la ansiedad se viene utilizando desde tiempos muy antiguos.

Bastaba, por ejemplo, con humedecer un paño limpio con agua de lavanda para aplicarlo sobre la frente y conseguir así reducir tensiones y nerviosismo. Era simple medicina natural de la que hoy en día hemos heredado muchos aspectos que siguen dándonos buenos resultados.

Como ya conoces los beneficios de la lavanda a la hora de hacer aceites esenciales, jabones, perfumes o ambientadores que inducen a la relajación, hoy queremos hablarte de otra opción que te va a encantar: la limonada de lavanda.

Es ideal para esos días en que llegamos agotadas a casa, con cefaleas y un alto nivel de ansiedad. Verás qué bien te funciona.

La lavanda, una planta medicinal que reduce el dolor de cabeza y la ansiedad

bioneuroemocion y dolor de cabeza

Suelen decir que la fragancia de la lavanda es una de las más cautivadoras, de ahí que los romanos, por ejemplo, utilizaran esta planta para darse baños relejantes donde envolverse de su buen olor y eliminar tensiones.

La propia palabra “lavanda” procede de una palabra romana: “lavándula”, que a su vez tiene su raíz en “lavar”, haciendo referencia a su capacidad para renovarnos por dentro y por fuera, eliminando tensiones y purificándonos.

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Podrás encontrar lavanda en todas sus formas en cualquier tienda natural: desde la propia planta seca, hasta aceites esenciales, jabones, infusiones…

Veamos a continuación cuáles son todos sus beneficios:

  • El aceite esencial de lavanda tiene más de 150 componentes activos, y son muy eficaces para reducir tanto el estrés como la ansiedad. Podemos tomarlo en forma de infusión, darnos baños o, simplemente, disfrutando de su olor.
  •  La lavanda actúa como un buen antiinflamatorio,también como antidepresivo, antiséptico, antibacteriano, desintoxicante, hipotensor, sin olvidar tampoco su conocida acción sedante.
  • Se utiliza desde tiempos muy remotos como remedio para aliviar los nervios, tal y como te hemos indicado al inicio. De ahí que sea una de las plantas más usadas en aromaterapia.
  • Una de las formas más comunes en que se usa la lavanda para eliminar la molestia del dolor de cabeza y la ansiedad es a través de una limonada.

Los beneficios de combinar lavanda con limón

Zumo de limón

En nuestro remedio para reducir el dolor de cabeza y la ansiedad vamos a utilizar una deliciosa combinación a base de limón y lavanda. Ya conoces los beneficios de la lavada, así que… ¿De qué manera puede ayudarnos el limón en este caso?

  • El limón es una fuente natural de vitamina C y múltiples minerales. Nos ayuda a equilibrar los electrolitos, esos iones libres que favorecen la buena conducción eléctrica en nuestro cuerpo.
  • El limón potencia las virtudes de la lavanda: revitaliza, reduce la inflamación y favorece la circulación sanguínea.
  • Mucha gente suele utilizar un sencillo remedio para eliminar el dolor de cabeza pursátil, y es combinando limón, agua y sal del Himalaya. En este caso, la lavanda y el limón nos ofrecerán los mismos resultados.

Vale la pena probarlo.

Cómo preparar mi limonada de lavanda para reducir el dolor de cabeza y la ansiedad

lavanda

Ingredientes para 1 litro de limonada

  • 3 cucharadas de lavanda seca (3o g)
  • 1 litro de agua
  • 2 limones
  • 1 cucharada de miel (25 g)
  • 4 cubitos de hielo
  • Una jarra grande

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Preparación

  • Empezaremos haciendo la infusión de lavanda. Para ello, calentamos medio litro de agua en nuestra tetera. Cuando llegue a ebullición añade esas 3 cucharadas de la planta medicinal junto con la cucharada de miel, y permite que infusione a lo largo de 15-20 minutos.
  • Una vez la tengas lista, deja que respose otros diez y procede entonces a colar todo el contenido quedándote solo con el agua obtenida. Señalarte que las imágenes superiores son solo una forma de presentación. De hecho, no es común que esta bebida adquiera ese tono violáceo.
  • Una vez haya reposado, la mezclaremos con el otro medio litro de agua.
  • Es momento de hacer nuestro zumo de limón. Obténlo de esos dos limones y reserva la corteza de uno de ellos.
  • Ahora mezcla la infusión de lavanda y miel junto con el jugo de limón. Por último, corta la corteza de limón en trocitos e introdúcelos en la jarra que vayas a usar para servir la limonada de lavanda.
  • Si le añades esos 4 cubitos de hielo obtendrás una bebida tan refrescante como deliciosa.

Indicarte que esta bebida relajante solo te hará efecto si te dedicas al menos una hora de descanso. Se trata de saber desconectar, ayudándote de este remedio natural tan saludable para destensar nervios y favorecer la circulación sanguínea.

Para concluir, es importante saber que la infusión de lavanda, así como el consumo de su aceite esencial, no será recomendable para niños menores de 6 años, ni para aquellas personas que sufran de problemas intestinales como Enfermedad de Crohn, úlceras o gastritis.