7 Consejos de meditación para principiantes

A pesar de los múltiples beneficios para la salud que ofrece la meditación para la mayoría de las personas en general, esta técnica de relajación no llega a ser lo suficientemente atractiva como para llamar su atención y ponerla en práctica.

Esta percepción generalizada se fundamente muchas veces en el pensamiento de no tener tiempo o un lugar adecuado para realizarla, no obstante hoy queremos compartir 7 consejos de meditación para principiantes que seguramente harán más sencilla su adopción como parte de una rutina diaria o regular.

1) Comenzar con 3 o 5 minutos.

Al igual que una rutina de ejercicio físico, en la meditación no es necesario emplear una gran cantidad de tiempo, de hecho bastan 3 o 5 minutos, incluso menos, para comenzar a meditar. Simplemente hay que enfocarse, por ejemplo, en la sensación que se percibe al realizar tres respiraciones.

Vídeo: Cómo meditar en un minuto

2) Sonreír levemente mientras meditas.

Está demostrado que la sonrisa afecta fisiológicamente a determinadas áreas del cerebro responsables del bienestar mental. Esto funciona también aunque la sonrisa sea forzada.

3) Medita con el estómago relativamente vacío.

Con el fin de meditar correctamente, es útil tener el estómago vacío. La mediación funciona mejor antes de las comidas o al menos dos horas después de haber comido. Cuando el estómago está lleno uno puede sentirse mareado o incluso distraído por la indigestión.

Por otro lado es mejor no tratar de meditar cuando estás muy hambriento o de lo contrario es posible que la única cosa que haya en tu mente sea la idea de comer.

4) La meditación combate el estrés.

Es importante entender los beneficios asociados a la técnica de la meditación, particularmente en el tema del estrés, la ansiedad y la irritabilidad.

Muchas personas encuentran que la meditación les ha ayudado a disminuir su tendencia a la ansiedad y a calmar el sistema nervioso. La meditación ayuda con estos padecimientos porque permite que la persona aprenda a reconocer los pensamientos irritables que los desencadenan.

5) Comprender los principios básicos de la meditación.

Aunque con frecuencia se piensa que el objetivo primordial de la meditación es alcanzar un punto en el que la persona pueda concentrarse a tal grado que nada puede distraerla, sin embargo también es importante estar consciente de que la mente ya se ha distraído antes. Se dice entonces que es imposible reestructurar pensamientos si no se ha desarrollado antes la capacidad para identificar los pensamientos.

6) Haz la meditación a tu manera.

Significa que no es obligatorio realizar la posición de loto para conseguir la meditación. De hecho una caminata ligera puede ser el comienzo para ir avanzando en la meditación. La recomendación aquí es distribuir el tiempo de la caminata en percibir sensaciones, por ejemplo, 1 minuto para prestar atención a la respiración al caminar, 2 minutos a la sensación del aire sobre nuestro cuerpo, 3 minutos a escuchar, 4 minutos a ver, etc.

7) Pensar en la meditación como un todo o nada.

No todas las personas estarán dispuestas a practicar la meditación sobre una base regular, sin embargo lo que si pueden hacer es establecer escalar poco a poco posiciones y eventualmente incorporar la meditación como parte de una rutina diaria o regular. Se puede iniciar con la meditación simplemente con prestar atención a las sensaciones que provocan las respiraciones al llevar a cabo determinadas tareas que se hacen diariamente. Esto permitirá familiarizarse y conseguir la suficiente comodidad como para integrarla por completo a nuestra vida diaria.

Acto psico-Eenergético para cerrar un ciclo

En la vida, hay momentos en los que tenemos que comenzar de nuevo, debemos cerrar círculos, dejar ir el pasado y disponernos a mirar hacia adelante, por mucho que nos duela. Julio Cortázar dijo “Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo”.

De hecho, ese proceso de dejar ir el pasado para aferrarse al futuro a menudo genera una especie de vértigo emocional. Esto se debe a que identificamos el pasado con el camino seguro y conocido que dejamos a nuestra espalda y percibimos el futuro como un vacío que tenemos por delante, una apuesta incierta, un salto al vacío sin paracaídas. Por eso, aquí te dejamos un sencillo ejercicio para cerrar círculos con alguna persona.

1. Tomamos una hoja y una pluma. Escribimos el nombre de la persona con la que se quiere cerrar ciclo. Pueden ser 1 o más.
2. Escribimos todo lo que queremos. Ejemplo: “deseo que le vaya excelente en su camino, si no es necesario, no quiero ya encontrarme con ella, decido que salga de mi vida totalmente”.
3. Escribimos en una piedra el nombre de la persona. En caso de que sean más, escribimos en piedras separadas.
4. Cavamos un hoyo de 30 cm aproximadamente. Leemos la hoja en voz alta, la colocamos en el hoyo y posteriormente ponemos la o las piedras.
5. Agradecemos. Tapamos el hoyo y pisamos la tierra para que quede compactada.

¿Por qué funciona este acto?

Es fácil de explicar. Nosotros estamos conectados unos con otros, nada en la existencia está separado, energéticamente hay una relación entre todo. Al momento de escribir en la hoja los nombres y lo que queremos, estamos creando una realidad mental energética que ya ha sido lanzada al ambiente. La vibración sutil cuando se densifica, es cuando impacta en la materia y por ende en la realidad sujeta a este espacio tiempo.

Cuando escribimos sobre la piedra, lo que estamos haciendo es transferir una memoria energética hacia un mineral. Si el sonido viaja, todo lo que sea vibración también lo hace. A nivel inconsciente lo que estamos haciendo es liberar residuos energéticos sobre la persona con la que queremos cerrar ciclo.

Esas memorias están en uno, pero, a fin de cuentas son meramente energía que luego es procesada por el pensamiento y viene a nosotros en recuerdos y sensaciones. Muchas veces esto está generando bloqueos, pero, al momento de liberar esa energía, al momento de pasarla de nuestro cuerpo mental emocional al cuerpo mineral, lo que estamos haciendo es una transferencia.

¿Qué sucede al momento de enterrar la piedra?

Lo que sucede es que se purifica esa energía. Muchos sabrán que en la medicina naturista la Tierra es un gran purificador, incluso, cataplasmas de lodo han llegado a desintegrar pequeños tumores en personas (entre otras cosas). La Tierra tiene una configuración tal, que sirve para dar vida y para purificar. El hecho de enterrar, hace que las memorias se reintegren y se armonicen.

Cuando finalmente pisamos la tierra y la compactamos, lo que estamos haciendo es que las terminaciones nerviosas de nuestros pies, están proyectando la Voluntad de cerrar ese ciclo (en los pies están los chakras menores del centro energético llamado “chakra raíz”, este chakra entre muchas cosas representa la capacidad de acción).

Haz esto con decisión y sin malos pensamientos o emociones y verás que es útil. Comparte para que otros cierren y purifiquen sus ciclos.

Poderosa razón por la cual es importante empezar el día haciendo algo que nutra el espíritu

En el hinduismo se dice que en el día está el año, es decir, el día es un microcosmos del año. El año, a su vez, como es evidente, es un microcosmos de la vida: en un año hay diferentes estaciones en las cuales hay crecimiento, madurez, decadencia, muerte, etc. Esta misma idea aparece en numerosas cosmovisiones tradicionales y tiene un claro sentido intuitivo.

En todas las tradiciones espirituales es una costumbre empezar el día realizando meditación, contemplación, oración y/o purificación y no simplemente pararse e ir a trabajar o quedarse distraído. Generalmente, este tipo de prácticas se sincronizan con el amanecer o incluso antes, para aprovechar el silencio. Hay, por supuesto, razones devocionales detrás de esto. Pero felizmente, estas razones devocionales coinciden con motivos psicológicos. Por ejemplo, en un estudio reciente se descubrió que las mujeres que se levantan temprano se deprimen menos.

Ahora bien, si tomamos en serio esta idea de que un día es como una pequeña vida en sí misma, resulta aún más importante empezar el día con una inercia positiva que le dé sentido a la jornada. Sabemos que el ser humano es un ser de hábitos, y que los hábitos se refuerzan positiva o negativamente. Asimismo, sabemos que no hay nada que mejore el desempeño como la motivación y la confianza. Si tomamos todo esto en cuenta, resulta aún más obvio por qué es importante empezar el día realizando algo que nos coloque en una inercia positiva.

Otro ejemplo puede ilustrarlo mejor. Sabemos la importancia que tienen los primeros años de la vida en el desarrollo emocional, psicológico y físico de una persona. Un niño que no recibe amor y no es educado en sus primeros años de vida generalmente vivirá muchas dificultades a lo largo de la existencia, lo cual no significa que está condenado a sufrir por siempre, pero ciertamente le costará más trabajo. De igual manera, si vemos el día como un microcosmos, resulta lógico que si comenzamos la jornada sin darle amor y atención a nuestra vida y a nuestros procesos, nos costará más trabajo encontrar un vector positivo tanto en nuestro estado de ánimo como en nuestras capacidades cognitivas.

Es por todo esto que es tan importante empezar el día con ciclos virtuosos. No necesariamente debe ser rezando o meditando; puede ser quizás cantando, yendo a caminar, haciendo ejercicio, leyendo algún texto que nos inspire. Lo fundamental es que la actividad nos permita concentrarnos y nos haga sentir auténticamente bien, es decir, no como una indulgencia al placer, sino algo que nos haga conectarnos con nosotros mismos o con algo superior. Este envión anímico inicial se hará sentir durante el día, y será una capa de protección y fuerza para afrontar las diferentes circunstancias que se presentan en la jornada.

Amar a los enemigos: Martin Luther King

El nombre de Martin Luther King es bien conocido. De todos los líderes sociales que han cruzado por la historia, pocos como él que hayan provocado un efecto positivo tan considerable gracias a casi únicamente un par de recursos: su honestidad y su palabra.

Como sabemos, King encabezó sobre todo la lucha por los derechos civiles de la población afroamericana en Estados Unidos, que hasta su época sufría un trato discriminatorio y aun, cabría decir, francamente vejatorio. El célebre incidente en que Rosa Parks se negó a darle el asiento a una persona de tez blanca (a lo cual estaba obligada por ley, aunque ahora esto parezca increíble) mostró hasta qué punto llegaba dicha segregación en la década de 1950.

Amparado en un ideario político y estratégico basado en la no violencia, la desobediencia civil y la doctrina cristiana que predicaba por su formación como ministro bautista, Martin Luther King fue una de las figuras más destacadas en esa búsqueda de igualdad.

En ese sentido, su trayectoria es uno de los mejores ejemplos del potencial que el ser humano posee para trabajar en conjunto y vivir en relativa armonía, para ser sincero y transparente, para vivir sin miedo y para luchar por la propia libertad…

Esto es posible, no cabe duda; aunque tristemente, el asesinato de King demuestra que muchas personas todavía no están listas para vivir así.

En esta ocasión compartimos algunos fragmentos de un sermón de King poco conocido en español, el cual fue pronunciado el 17 de noviembre de 1957 en una iglesia bautista de Montgomery, Alabama. Su tema general fue el conocido precepto de Cristo, transmitido por los Evangelios, que nos insta a amar a nuestro enemigos.

Con la inteligencia y la sinceridad que lo caracterizó, King expuso en su sermón de manera sencilla al menos cuatro razones por las cuales amar a nuestro enemigos es una de las mejores acciones que podemos emprender en aras de nuestro bienestar personal y colectivo. Leamos a King:

Creo que la primera razón por la cual debemos amar a nuestros enemigos (y creo que esto estaba en el corazón del pensamiento de Jesús), es esta: que odio por odio sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Si yo te golpeo y tú me golpeas, y te devuelvo el golpe y tu me devuelves el golpe, y así sucesivamente, ven que se lleva hasta el infinito. Simplemente, nunca termina. En algún lugar, alguien debe tener un poco de sentido, y esa es la persona fuerte. La persona fuerte es la persona que puede cortar la cadena del odio, la cadena del mal. Y esa es la tragedia de odio, que no se corta. Sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Alguien debe tener suficiente religión y moral para cortarla e inyectar dentro de la propia estructura del universo ese elemento fuerte y poderoso del amor. […]

Hay otra razón por la que deben amar a sus enemigos, y es porque el odio distorsiona la personalidad de la persona que odia. Solemos pensar en lo que el odio hace por el individuo odiado o los individuos odiados o los grupos odiados. Pero es aún más trágico, es aún más ruinoso y más perjudicial para el individuo que odia. Comienzan odiando a alguien, y comenzarán a hacer cosas irracionales. No puedes ver bien cuando odias. No puedes caminar derecho cuando odias. No puedes mantenerte de pie. Tu visión se distorsiona. No hay nada más trágico que ver a un individuo cuyo corazón está lleno de odio. Llega al punto en el que se convierte en un caso patológico. Porque ante la persona que odia, puedes ponerte de pie y ver a esa persona y esa persona puede decirse hermosa, y puedes decir que es horrible. Para la persona que odia, lo bello se vuelve horrible y lo horrible se vuelve hermoso. Para la persona que odia, lo bueno se vuelve malo y lo malo se vuelve bueno. Para la persona que odia, lo verdadero se vuelve falso y lo falso se vuelve verdadero. Eso hace el odio. No puedes ver correctamente. El símbolo de la objetividad se pierde. El odio destruye la estructura misma de la personalidad de la persona que odia. […]

Los psicólogos y los psiquiatras nos dicen hoy que cuanto más nos odiamos, más desarrollamos sentimientos de culpa y empezamos a reprimirnos inconscientemente o suprimir ciertas emociones conscientemente, y todo se amontona en nuestro ser subconsciente y causa trágicas respuestas neuróticas. ¿Y no será que la neurosis de muchas personas cuando se enfrentan a la vida es porque hay un elemento de odio por allí? Y la psicología moderna ahora nos llama a amar. Pero mucho antes de que la psicología moderna existiera, el psicólogo más grande del mundo que caminaba alrededor de las colinas de Galilea nos dijo que amáramos; miró a los hombres y dijo: “Amad a vuestros enemigos; no odien a nadie”. No es suficiente amar a nuestros amigos, porque cuando empiezas a odiar a una sola persona, se destruye el centro de tu respuesta creativa a la vida y al universo; así que amen a todos. El odio en cualquier punto es un cáncer que corroe el centro vital de tu vida y tu existencia. Es como un ácido de erosión que corroe lo mejor y la esencia objetiva de tu vida. Así que Jesús dice “Amen”, porque el odio destruye al que odia, al igual que al que es odiado. […]

Ahora bien, hay una razón final por la cual creo que Jesús dice: “Amad a vuestros enemigos”. Es esta: que el amor tiene dentro de sí un poder redentor. Y hay un poder que eventualmente transforma individuos. Es por eso que Jesús dice: “Amad a vuestros enemigos”. Porque si odias a tus enemigos, no hay manera de redimir y transformar a tus enemigos. Pero si amas a tus enemigos, descubrirás que en la misma raíz del amor hay potencial de redención. Tan sólo continúas amando a la gente y sigues amándola, a pesar de que te están maltratando. Allí está la persona que es un prójimo, y esta persona te está haciendo algo malo a ti y todo eso. Sólo sigue siendo amable con esa persona. Continúa amándola. No hagas nada para avergonzarlos. Continúa amándolos, y no pueden soportarlo por mucho tiempo. Oh, reaccionan de muchas maneras al principio. Reaccionan con amargura porque están molestos de que los ames así. Reaccionan con sentimientos de culpa, y a veces te odiarán un poco más en ese período de transición, pero sólo continúa amándolos. Y por el poder de tu amor se quebrarán con la carga. Es el amor, ya ven. Es redentor, y es por eso que Jesús dice “Amen”. Hay algo sobre el amor que se acumula y es creativo. Hay algo sobre el odio que derriba y es destructivo. Así que amen a sus enemigos.

El odio destruye, pero el amor crea. He ahí la síntesis poderosa de King a la consigna cristiana.

6 formas de reprogramar tu mente para sanar tu cuerpo

Demostrar científicamente que la mente puede producir cambios efectivos y a corto plazo en el cuerpo es algo difícil de probar: los estudios estadísticos o fisiológicos que traten de demostrar alguna correlación entre las creencias de una persona y su estado de salud tienen muchos prejuicios que dejar atrás. Sin embargo, hay algunos miembros de la comunidad científica que están dispuestos a considerar explicaciones alternativas para el tratamiento y la curación de enfermedades (y no sólo cáncer o VIH sino, incluso, depresión y estrés en general) con tal de disminuir el sufrimiento de la gente. He aquí algunos ejemplos:

1. Creer es crear

“Yo hablo con mis píldoras”, afirma Dan Moerman, antropólogo de la Universidad de Michigan-Dearborn; “Les digo: Vamos, chicas, sé que harán un trabajo magnífico.”

El efecto placebo es parte de casi cualquier documentación seria sobre los efectos de una droga. ¿Pero qué pasaría si este efecto no fuera producto de un discurso externo sino de una creencia interna, subjetiva? Creer en el tratamiento que utilizas, no importa si es médico o de otro tipo, crea a su vez las condiciones para que el cuerpo lo reciba. Este efecto se ha comprobado en casos de depresión, Parkinson, osteoartritis y esclerosis múltiple.

El efecto placebo no es una sugestión selectiva, sino simplemente mantener una “actitud curativa”: creer que te estás curando puede liberar analgésicos naturales y alterar patrones neuronales negativos enseñándolos a tranquilizarse, disminuyendo la presión sanguínea y activando la respuesta del sistema inmunológico.

2. Piensa positivo

Sabemos que el optimismo es algo que nuestros tiempos cínicos y desencantados de todo pasan por alto muchas veces; el problema (o la solución, según el punto de vista) es que ser realista puede ser malo para la salud.

Los optimistas se recuperan mejor de operaciones clínicas del corazón, tienen un mejor sistema inmunológico y viven más. Es por eso que los médicos recomiendan algún tipo de terapia psicológica a pacientes con cáncer, pues la actitud del paciente respecto al tratamiento puede mejorar considerablemente sus probabilidades de sanar.

Pensar positivo no solamente te relaja y reduce el estrés, sino que el cuerpo podría beneficiarse de ese optimismo. Una buena actitud disminuye el nivel de cortisol, la hormona del estrés, además de reducir la susceptibilidad a nuevas enfermedades. Básicamente, si piensas positivo, estás autorizando a tu cuerpo para curarse a sí mismo.

3. Confía en la gente

Cuando hablamos de actitud positiva no lo hacemos solamente en lo referente a ti mismo, sino también en tu trato con los demás. Resulta que la soledad (o la percepción de soledad) incrementa el riesgo de sufrir ataques cardiacos, demencia y depresión. Por otro lado, la gente que está contenta con su vida social tiende a dormir mejor, envejece más lentamente y responde mejor a las vacunas. Médicos como John Cacioppo, de la Universidad de Chicago, afirman que curar la soledad es tan bueno para la salud como dejar de fumar.

Cacioppo ha dedicado muchos años a estudiar los efectos de la soledad en las personas. Su descubrimiento puede reducirse a que la gente que tiene vidas sociales cálidas y relaciones significativas se enferma menos y vive más; esto se explica porque la gente que está en contacto con otras personas tiende a cuidar más de sí misma, mientras los solitarios crónicos se olvidan de sí.

Cacioppo cree que cuando nos encontramos aislados por mucho tiempo (o si nuestro estilo de vida es de considerable aislamiento), nuestro sistema nervioso se comporta como si estuviera herido, activándose para curar heridas y luchar contra infecciones que no existen. Paradójicamente, aunque el contacto con otras personas pudiera hacernos susceptibles al contagio de bacterias, nuestro sistema inmune aprende a activarse con más velocidad si tenemos una vida social rica, tal vez porque sabe que estamos más expuestos a contraer enfermedades en compañía de otros.

Un detalle interesante es que no importa cuántos contactos tengas en Facebook sino cómo te percibes a ti mismo(a): la gente solitaria no vive en la punta de una montaña o en medio del bosque, sino que se siente solitaria por ver al resto de la gente como una amenaza potencial. Un estudio de 2010 afirma que atacar esa actitud de soledad percibida puede ser más útil para la gente sola que, digamos, invitarlos a una fiesta o enseñarles habilidades de socialización.

4. Medita

Monjes de todas las religiones han dedicado gran parte de su vida a meditar y existe evidencia de que esta práctica ayuda a mejorar la respuesta del sistema inmune, protege contra las recaídas en la depresión, disminuye la velocidad del avance del VIH e incluso suaviza la piel, debido a una mejor oxigenación del cuerpo.

La gente que medita tiene niveles más bajos de cortisol y lidia mejor con el estrés, debido probablemente a los cambios que experimentan en la amígdala, el área del cerebro que procesa el miedo y la respuesta a las amenazas. De hecho, la meditación trascendental puede ayudar a revertir el estrés postraumático en refugiados de guerra.

Pero si crees que tu vida es demasiado ocupada y complicada como para irte tres meses a un Vipassana, algunos médicos creen que la intención puede generar más milagros que un costoso retiro en las montañas: dedicar unos minutos a meditar en medio de tus ocupaciones puede tener efectos estructurales en el cerebro incluso 11 horas después de practicar.

5. Autohipnosis

Peter Whorwell es un médico de la Universidad de Manchester que ha tratado toda su vida de construir un cuerpo de evidencia suficientemente relevante para que se admita la hipnosis como diagnóstico en el caso de pacientes con inflamación en el recubrimiento intestinal. El método de Whorwell es poco ortodoxo, pero parece funcionar.

Primero crea una imagen mental del funcionamiento de los intestinos que sus pacientes puedan comprender, y luego los hace utilizar sensaciones visuales o táctiles (como el calor o la sensación sinestéstica del propio cuerpo) para imaginar cómo sería el funcionamiento “normal” o sano del cuerpo. Según Whorwell, quien entró a estudiar hipnosis debido a que muchos de sus pacientes se veían decepcionados por la profesión médica, esta imagen de la salud parece producir la salud misma. Su trabajo ha hecho que el síndrome de inflamación en el recubrimiento intestinal sea la única enfermedad para la que el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica de Gran Bretaña prescribe la hipnosis.

El problema de la credibilidad de la hipnosis es que nadie sabe cómo funciona -por otro lado, muchos de nosotros no sabemos cómo funciona un automóvil o una computadora por dentro, pero aún así somos capaces de usarlos-. En realidad, la única razón de peso para no experimentar algún tipo de opción que pudiera mejorar tu salud es no creer en ella. Un segundo problema de la hipnosis es que la falta de evidencias científicas de sus métodos y logros hace difícil regular la profesión, por lo que encontrar un buen hipnotista puede ser una fuente de estrés en sí misma…

6. Conoce tu propósito

Conocer el propósito de nuestra vida y vivirla de acuerdo a él puede ser una experiencia equivalente a volver a nacer. Viktor Frankl probablemente sea uno de los sobrevivientes de un campo de concentración más famosos de la Segunda Guerra Mundial; en su libro El hombre en busca de sentido, Frankl detalla cómo aquellos prisioneros que tenían algo por qué vivir podían mantener la buena actitud y soportar sufrimientos atroces, mientras los que se dan por vencidos frente a las circunstancias tienen más probabilidades de ser derrotados por ellas. Primo Levi, otro famoso sobreviviente de un campo de concentración, afirmó algo similar en Si esto es un hombre.

Según los médicos, en un estudio con 50 pacientes de cáncer en estado avanzado, aquellos con mayor “fe espiritual” respondieron mejor a la quimioterapia y vivieron por más tiempo. De los primeros, más de 40% estaban aún vivos luego de tres años, en comparación con menos del 10% de los que vivían con “poca fe”.

Mucha gente encuentra un “propósito” en la religión: rezar y asistir a la iglesia es algo que, en sí mismo, puede hacer sentir mejor a la gente. Esto puede deberse a la intervención divina o al efecto placebo; en cualquier caso, las emociones positivas asociadas a la espiritualidad promueven respuestas fisiológicas positivas. “Mente sana en cuerpo sano” puede no ser un vago eslógan de gimnasio, sino la relación fructífera y sana entre elementos del ser que, en realidad, están separados artificialmente por el pensamiento dicotómico pero son inseparables uno de otro.

Un buen libro sobre el tema es Nothing: Surprising Insights Everywhere from Zero to Oblivion, de donde provienen muchos de estos casos.

Con información de Discovery.