Baño de protección

Este es un baño está orientado a limpiar el espíritu y conseguir su elevación a fin de protegerlo contra energías negativas.
Se necesitan: siete claveles blancos, agua  y tu colonia favorita.

Preparación:

Tener en cuenta que este baño debe tomarse todos los días durante una semana completa. Puede ser a gusto con agua fría o caliente.
Se debe llenar la bañera y luego verter en el agua un vasito la colonia elegida y los pétalos de los siete claveles blancos y unas cucharadas de agua, de preferencia cargadas con energía lunar.

Como preparar el agua de luna, da click aquí.

Mezclar bien para que el agua de baño se impregne bien de los elementos y luego meterse dentro de la bañera.
Estando en el agua se deben realizar ejercicios de relajación y repetir tres veces tu oración preferida, en forma sincera y profunda. Mantenerse en el agua de siete a diez minutos y después salir y dejarse secar al aire, para que no se vaya la capa protectora.

Baño con hierbas para protegerse cuando estas frecuentando lugares con energía negativa y no puedes evitarlos. Como por ejemplo trabajar en hospitales o cárceles donde abundan las energías bajas y el sufrimiento. con este baño de hierbas podrás limpiar los posibles contaminantes mentales, emocionales y de otros tipos.

Solo tienes que hacerte con estas hierbas:

• Romero
• Ruda
• Lavanda
• Albahaca (fresca si es posible)
• Menta
• Un puñado de sal gruesa

Llena la bañera hasta arriba con agua caliente, y tirar dentro todas las hierbas y la sal. Deja que se infusen las hierbas unos minutos antes de entrar en la bañera, así empezaran a desprender sus propiedades limpiadoras. Siéntate en la bañera, o sumérgete el cuerpo entero y ponte a remojo durante un tiempo, al mismo tiempo haz la visualización de que tu cuerpo se está recuperando con la energía protectora de todas las hierbas del agua.

Cuando hayas terminado y para cerrar el ritual de protección, toma en un tarro un poco de agua y hierbas y tíralo fuera de casa. Con eso habrás echado definitivamente las malas vibras y estarás protegid@.

Controla el miedo con el punto maestro del corazón

El punto MC8 que corresponde al canal de energía del Maestro del corazón, su nombre es Laogong 劳宫, lo podemos traducir como “Palacio del trabajo”.

El sentido de este gong nos acerca a la noción presente en el Qigong de obra artesanal bien acabada, de trabajo manual y pericia. El valor del trabajo manual, expresión práctica de la inteligencia humana, se encuentra aquí resaltado por la asociación del término gong con lao.

Su significado es palacio, centro de residencia del emperador o bien, según la visión tradicional china, centro del mundo. manos1China se autoproclamaba «el Imperio del Centro» y su centro físico era el palacio del emperador. En la lengua popular francesa se expresa una concordancia de la mano con esta idea de palacio del trabajo, pero por una vía opuesta, en la expresión «no mover ni un dedo», cuando la pereza provoca una parálisis del impulso vital y obstruye toda posibilidad de realización.

Este meridiano es conocido también como constrictor del corazón y pericardio. En la medicina tradicional china, este canal energético tiene la función de proteger al corazón en su calidad de órgano y también a la persona, considerándolo como centro espiritual.

El Maestro del Corazón tiene la misma función que la guardia cercana al emperador y sus consejeros privados, es decir, crear un entorno que le mantenga protegido. Así, el pericardio juega el papel de guardián de la puerta del emperador.

Como se puede apreciar en la imagen, el punto se ubica en el centro de la mano, la cual representa el principal elemento de trabajo (palacio) del ser humano a nivel de energías. Se dice que desde dicho punto se puede trabajar con nuestra energía corporal y ayudar a equilibrar la energía de las demás personas.

Una manera de activar la energía Lao Gong es colocar las palmas de las manos juntas en “posición de oración” en frente de su centro del corazón. Sentirán como se calientan.

MC8 Laogong, al ser el punto ying-manantial, controla el calor, tanto del meridiano del Maestro del corazón como del meridiano del Corazón.

Laogong, forma parte de los puntos “Gui” de acción general los cuales son puntos para tratar desórdenes psíquicos generalizados (histeria, pánico, miedo, epilepsia, depresión, incapacidad para sentir alegría o entusiasmo, etc).

En la tradición del Qigong podemos encontrar numerosos ejercicios de bombeo en los que se utiliza la apertura y cierre de ciertas zonas o guas. En las artes marciales chinas tanto externas como internas se aplica este tipo de ejercicios del Qigong.

Por ejemplo, dentro del Boxeo de los Ocho Trigramas o Baguazhang, a veces ejecutamos este movimiento particular de bombeo durante la práctica de las ocho palmas principales. De esta forma podemos sentir el universo y también a un oponente, puesto que se trata de un arte marcial, para emitir energía en su contra o golpearle con mayor intensidad.

La meta es llegar a ser tú mismo

Hay momentos en la vida en que sabemos que queremos cambiar, ir a algún lado, hacer algo importante… Pero no sabemos cómo. Pues traigo buenas noticias: traemos para ti las treinta cosas que debes dejar de hacerte a ti mismo para poder lograr esas grandes cosas para las que estás destinado. No es una lista de cosas por hacer, son cosas que todos debemos dejar de hacer. Necesitamos dejar espacio a las nuevas y mejores cosas de la vida.

1. Deja de pasar tiempo con las personas equivocadas.
La vida es muy corta como para gastarla junto a personas que succionan tu energía y felicidad. Si alguien te quiere en su vida, harán espacio para ti, no deberías pelear por un lugar. Nunca jamás insistas con alguien que te pasa por alto. Recuerda que los verdaderos amigos no son necesariamente aquellos que se quedan contigo en los buenos tiempos, sino los que permanecen en las peores situaciones.

2 Deja de huir de tus problemas.
¡Enfréntalos! No será fácil, nadie es capaz de salir ileso de todos los problemas. No siempre se puede salir instantáneamente de un problema cuando se presenta, no estamos hechos para eso. De hecho, lo normal es que sintamos tristeza, enojo, dolor, incertidumbre, derrota. Este es el propósito de la vida: Enfrentar los problemas, aprender de ellos, adaptarse y, finalmente, resolverlos con el paso del tiempo. Es lo que nos convierte y moldea a lo largo de la vida.

3 Deja de mentirte.
Puedes mentirle a cualquiera en el mundo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Nuestra vida mejorará sólo cuando aprovechemos las oportunidades y la primera y más difícil es ser realmente honestos con nosotros mismos.

4 No dejes tus propias necesidades para lo último.
La cosa más terrible es perderse a sí mismo mientras amas a alguien más, olvidándose de lo especial que es uno mismo. Esto no significa que dejes de ayudar a otros, sino que debes ayudarte a ti mismo también. Si existe un momento para seguir tu pasión y hacer algo que te importa, ¡Ese momento es justo ahora!

5. Deja de intentar ser alguien que no eres.
Uno de los grandes retos de la vida es ser uno mismo en un mundo que quiere que todos sean iguales. Siempre habrá alguien más listo, más guapo, más joven o más viejo, pero NUNCA serán TÚ. Jamás cambies para agradar a las personas; sé tú mismo y las personas correctas te amarán por ello.

6 Deja de aferrarte al pasado.
No puedes comenzar un nuevo capítulo en la vida si sigues leyendo y releyendo el anterior.

7 Deja de tenerle miedo a los errores.
Hacer algo y equivocarse es, al menos, diez veces más productivo que no hacer nada. Cada éxito trae una historia de fracasos detrás y cada error es un paso más cerca de la victoria. Uno termina arrepintiéndose de las cosas que no hizo más que de las cosas que hizo.

8 Deja de culparte por errores pasados.
Quizá amamos a la persona equivocada y lloramos por errores cometidos, pero no importa cuántas cosas hemos hecho mal, algo es seguro: los errores nos ayudan a encontrar a la persona y a las cosas correctas para nosotros. Todos cometemos errores, tenemos problemas e incluso nos arrepentimos de cosas de nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, no eres tus problemas y estás aquí y AHORA con el poder de moldear tus días y tu futuro. Cada cosa que te ha pasado en la vida te está preparando para algo que aún está por venir.

9 Deja de intentar comprar la felicidad.
Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero la verdad es que las cosas que en verdad nos satisfacen son totalmente gratis: el amor, las carcajadas y trabajar en nuestras pasiones. 🙂

10 . Deja de buscar la felicidad exclusivamente en otros.
Si no eres feliz con quien eres por dentro, no serás feliz en una relación de largo plazo con cualquier otra persona. Primero tienes que crear estabilidad en tu propia vida, antes de que puedas compartir la vida con alguien más.

11 Deja de ser pasivo.
No pienses demasiado las cosas o crearás un problema que ni siquiera estaba ahí en primer lugar. Evalúa las situaciones y toma acciones decisivas. No puedes cambiar cuando te rehúsas a confrontar las cosas, el progreso implica riesgo, ¡Punto! No puedes llegar a segunda base si tienes un pie en la primera.

12 . Deja de creer que no estás listo.
Nadie se siente 100% preparado cuando una oportunidad se presenta. Es porque las oportunidades en la vida nos empujan fuera de nuestras zonas de confort, lo que significa que nunca nos sentiremos completamente cómodos en un principio.

13. Deja de envolverte en relaciones por las razones equivocadas.
Las relaciones deben ser escogidas sabiamente. “Mejor sola que mal acompañada”, decía mi abuelita. No hay necesidad de apresurarse, si algo debe ser lo será a su debido tiempo, con la persona adecuada y el momento debido. Enamórate cuando estés listo, no cuando te sientas solo.

14 Deja de evitar nuevas relaciones sólo porque las pasadas no funcionaron.
En tu vida te darás cuenta de que hay un propósito para cada persona que conozcas. Algunas personas te pondrán a prueba, otras te enseñarán grandes lecciones, pero lo más importante es que algunas sacarán lo mejor de ti.

15 Deja de competir contra todos.
No te preocupes si a otros les va mejor que a ti, concéntrate en romper tus propios récords cada día. El éxito es una batalla entre tú y tú mismo, sólo eso.

16 Deja de lado los celos.
Los celos son el arte de contar las bendiciones ajenas en vez de las propias. Pregúntate esto: “¿Qué es lo que tengo yo que todos los demás quieren?”

17 Deja de quejarte y de sentir pena de ti mismo.
La vida tiene sus altibajos por una razón: para moldear tu camino en la dirección correcta para ti. Puede que no veas o entiendas todo en el momento en que sucede, eso puede ser muy duro. Pero recuerda los momentos difíciles que ya has pasado: Casi siempre nos llevan a mejores lugares, personas, estados mentales o situaciones, eventualmente. ¡Así que sonríe! Deja que todos sepan que hoy eres mucho más fuerte que ayer, y así continuarás.

18 . Deja de guardar resentimiento.
No vivas tu vida con odio en el corazón. Terminarás lastimándote a ti mismo más de lo que las personas que odias podrían. El perdón no es sólo decir: “Está bien lo que me hiciste”, es poder decir: “No voy a dejar que lo que me hiciste arruine mi felicidad para siempre”. El perdón es la respuesta, déjalo ir, encuentra la paz, ¡Libérate! Y recuerda, el perdón no es sólo para las demás personas, también es para ti mismo. Si debes, perdónate a ti mismo, supéralo e intenta hacerlo mejor la siguiente ocasión.

19 Deja de permitir que otros te bajen a su nivel.
Niégate rotundamente a rebajar tus estándares para adaptarte a quienes se niegan a elevar los suyos.

19 Deja de desperdiciar el tiempo explicando tus razones a los demás.
Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos ni siquiera lo creerán. Sólo haz lo que tu corazón te dice que es correcto.
20. Deja de hacer las mismas cosas una y otra vez sin tomarte un descanso.
El tiempo perfecto para tomarte una pausa es justo cuando no tienes tiempo para ello. Si continúas haciendo lo mismo, seguirás obteniendo los mismos resultados. Hay veces que necesitamos un descanso para ver las cosas más claramente.

21 Deja de pasar por alto la belleza de los pequeños momentos.
Disfruta de las cosas pequeñas porque un día mirarás atrás y descubrirás que eran, en realidad, las cosas más grandes. La mejor parte de tu vida serán las cosas pequeñas, momentos innumerables que invertiste sonriendo a quien te interesa de verdad.

22 Deja de intentar que las cosas sean perfectas.
El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, recompensa a las personas que hacen las cosas en tiempo y forma.

23 Deja de seguir el camino más fácil.
La vida no es fácil, especialmente cuando planeas realizarte en algo que vale la pena. No tomes la alternativa más fácil siempre, haz cosas extraordinarias.

24 Deja de actuar como si todo estuviera bien cuando no lo está.
Está bien quebrarse de vez en cuando, no tienes que pretender ser fuerte, no hay necesidad de probarle a nadie que todo está perfectamente todo el tiempo. No debería preocuparte lo que los demás piensan. Llora si lo necesitas, es saludable dejar fluir esas lágrimas. Cuanto más pronto lo hagas, más pronto serás capaz de sonreír de nuevo, sonreír de verdad.

25 Deja de culpar a los demás de tus problemas.
La capacidad de alcanzar tus sueños depende de tu capacidad de hacerte responsable de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te pasa, estás rechazando esta responsabilidad: Le das poder a otros sobre una parte de tu vida.

26 Deja de hacerlo todo por todos.
Eso es imposible, y solamente terminarás exhausto. Pero hacer sonreír a una persona, a esa persona especial sí puede cambiar el mundo. Quizá no el mundo entero, pero sí una parte de él: enfocarse es el secreto.

27 Deja de preocuparte demasiado.
Preocuparse no le quita problemas al día de mañana, le quita felicidad al día de hoy. Una manera de saber si vale la pena preocuparse es plantearse la siguiente pregunta: “¿Importará esto dentro de un año? ¿Tres años? ¿Dentro de cinco años?” Si la respuesta es negativa, entonces no vale la pena darle más vueltas al asunto.

28 Deja de enfocarte en lo que no quieres que suceda.
Mejor, enfócate en lo que sí quieres que pase. Pensar positivo es el preámbulo al éxito rotundo. Si despiertas cada mañana con el pensamiento de que algo maravilloso sucederá ese día y pones suficiente atención, descubrirás que estabas en lo correcto.

29 Deja de ser ingrato.
No importa lo bien o lo mal que te ha ido, levántate de la cama agradecido por tener vida. Hay quienes, en algún lugar, luchan por ella desesperadamente. En lugar de pensar en lo que te hace falta, intenta pensar en lo que tienes y que a muchos les hace falta.

30 En lo personal, me doy cuenta de que soy culpable de muchos de estos errores. Definitivamente una lista muy útil y que podría cambiar muchas vidas. ¡A ponerla en marcha!

9 Técnicas budistas para reducir el estrés en tu vida cotidiana.

El mundo moderno ofrece infinitas fuentes de estrés, pero sorprendentemente, depende de nosotros mismos permitirnos (o no) vivir una vida estresada y angustiada. Es cuestión de darse cuenta

El estrés es un estado desagradable, pero necesario: aunque cada persona entienda la palabra de manera distinta (y el estrés en cada cual se desencadene en circunstancias y contextos distintos), lo cierto es que la ansiedad y el estrés pueden ser útiles para ejecutar acciones concretas, así como para movilizarnos a través del reflejo de contraataque y escape.

Todo manual de manejo de estrés te dice lo mismo: controlarlo radica en controlar tu respuesta emocional frente a la incertidumbre y la frustración; mantenerte activo en situaciones difíciles es lo que le permitirá a tu cerebro aprender y aplicar conocimientos, en lugar de lastimarse y perder el control definitivamente cuando el estrés es desproporcionado y continuo. Niveles moderados de estrés pueden ser buenos para mantener sana la memoria.

¿Pero qué cosa es “estrés moderado”? En términos prácticos, se trata de momentos de estrés seguidos de momentos de descanso y desconexión. Podemos pensar el estrés como un momento de tensión al que debe seguir un momento de relajación. Elizabeth Kirby de la Universidad de California en Berkley es experta en estrés y piensa que, si se le conduce de manera intermitente, este puede mantener “el celebro alerta, y uno actúa mejor cuando está alerta”.

En animales, el estrés es la clave de la vida y la muerte: un momento de estrés al reconocer la presencia de un depredador permitirá escapar y vivir otro día para relajarse y reproducirse…

Además, el estrés continuado representa importantes peligros para la salud tanto física como mental: el corazón se quiebra por estrés más que por desamor, y la ansiedad psicológica es la receta para mantenerse deprimidos (y posiblemente, también obesos). Conjuntar una dieta balanceada, una rutina de ejercicio y hábitos saludables con un poco de autorreflexión puede ayudar a mantener en un nivel moderado los efectos negativos del estrés.
Aquí te proponemos 10 puntos que pueden servir de guía en momentos estresantes:

Aprecia lo que tienes
Un viejo proverbio dice que el secreto de la riqueza es apreciar la porción que tenemos delante. No se trata de ser mediocres ni conformistas, sino de cultivar el agradecimiento como llave para habitar el presente. El agradecimiento, además, mejora el ánimo y reduce 23% la concentración de cortisona en la sangre.

No te obsesiones con el “hubiera”
El “hubiera” es la llave de toda ficción creativa, pero también es el disparador del estrés y la preocupación: lo que le estás diciendo realmente a tu cerebro con estas preguntas es que debe volver en el tiempo y tomar otras decisiones. Esto es imposible, pero es tu cerebro, así que tratará de hacerlo. El resultado es vivir en un lugar (imaginario) donde la posibilidad de actuar quedó cancelada.

Mantén una actitud positiva
Sabemos que el optimismo te da urticaria, pero existe una razón por la que funciona: introducir pensamientos positivos dentro de un mar caótico de hipótesis ayuda a ordenar el deseo y la ansiedad. Es como darle un respiro a tu cerebro seleccionando conscientemente pensamientos libres de estrés: la idea es reenfocar tu atención en lo importante. Si te es difícil invocar actitudes positivas, simplemente piensa en un momento donde te hayas sentido bien o hayas sido feliz en el pasado.

Desconéctate
Estar conectado día y noche al celular y las pantallas es absolutamente desgastante: asegúrate de poder desconectarte durante un buen periodo de tiempo, de manera que tu cuerpo pueda experimentar una distancia real con el estado de estrés. Sabemos que tu trabajo es indispensable e importante y que estás ocupadísimo(a) 24/7, pero si no te desconectas de vez en cuando tu cuerpo lo resentirá. Recuerda que los dispositivos electrónicos son herramientas que ayudan a nuestras mentes a trabajar: nuestras mentes no son extensiones de dichos dispositivos. Busca la forma de mantenerte humano.

Limita tu consumo de cafeína
Aunque un delicioso café tiene antioxidantes y puede disparar benéfica adrenalina, un exceso de esta sustancia puede hiperexcitarte e instalarte en un estado de estrés continuo. Lo bueno del café es que te permite entrar en este estado de alerta necesaria para responder a muchas cosas en muy poco tiempo (por eso es preferible tomarlo por la mañana), pero necesitas darle tiempo a tu cuerpo para que lo procese y lo deseche.

Duerme
No solemos prestar mucha atención a este punto: pensamos en el dormir como si fuera una parte de la vida que se realiza automáticamente, pero en realidad pasamos 1/3 de nuestra vida durmiendo en condiciones poco satisfactorias. La falta de sueño aumenta el estrés porque tu cabeza compensa el descanso con cortisona y adrenalina: tu cerebro cree que no duermes porque estás —por ejemplo— escapando de un depredador o cuidando a tus crías durante una helada. Lo más probable es que estés procrastinando en Tumblr o 4Chan antes de un examen, así que cierra todo y dale a tu cuerpo algo de descanso.

No te regañes
¿Recuerdas esa voz que aparece en tu mente cuando te vas a dormir, cuando vas manejando tu auto o en el transporte público? ¿Esa voz que te recrimina por todo lo que no hiciste, o hiciste mal, o no hiciste a la perfección? Bueno: esa voz también es fuente de estrés, y el hecho de que no “exista” no la hace menos real. Se trata de un censor interno que forma parte del superyó y es necesario para enfrentar dilemas morales; pero es preciso limitar conscientemente su incidencia en tu vida cotidiana, pues su cháchara y sus regaños son desgastantes emocional e intelectualmente. Es como tener una bocina siempre encendida en el fondo de tu mente. Lo que puedes hacer para identificar este discurso es estar atento a palabras como “peor”, “nunca”, “insuficiente”, o “mediocre” cuando pienses en ti mismo(a). Recuérdate que son pensamientos, no hechos, y ponte a hacer algo relajante.

Busca nuevas perspectivas
Las condiciones subjetivas de la realidad están determinadas por tu actitud: Viktor Frankl se volvió un gran gurú motivacional no porque vendiera muchos libros, sino porque encontró la forma de hacer soportable la existencia en un lugar insoportable como los campos de concentración nazis en la Segunda Guerra Mundial. Primo Levi y Jean Améry también sobrevivieron al lager, pero nunca salieron realmente. Tal vez nadie salga.

Sin embargo, la respuesta a nuestras circunstancias concretas rara vez será puesta a prueba de manera tan dramática. Cuando te encuentres pensando “todo está mal” o “nada funciona aquí”, piensa qué es exactamente lo que está mal y lo que no funciona; esto te ayudará a darle dimensión objetiva a tu preocupación subjetiva y a encontrar una solución práctica para ella.

Respira
¿Sabías que la manera más sencilla de relajarte y disminuir el estrés es ponerle atención a tu respiración? Meditar es básicamente eso: respirar con atención. Ese viejo consejo de contar hasta 10 para no enojarte es inútil si no inspiras y expiras entre cada número: la meta es pasar los 10 segundos concentrándote en tu respiración, a pesar de que otros pensamientos busquen distraerte. Si puedes estar un minuto o dos respirando conscientemente, te encontrarás increíblemente más relajado(a) que cuando comenzaste a contar. Haz la prueba, no pierdes nada: el aire (todavía) es gratis.

AUTOESTIMA: El poder de la amistad con uno mismo

La autoestima es el pilar que construye nuestro bienestar y nuestro crecimiento emocional. La manera en que nos sentimos en relación a nosotros mismos afecta al resto de aspectos de nueva vida; es decir, que de lo que nos estimamos depende cómo funcionamos en el trabajo, en el amor, en el contacto fisico, en la familia, etc.

No hay, de hecho, ni una sola dificultad psicológica que no sea atribuible a una autoestima deficiente. Esto es así porque de todos los juicios a los que nos sometemos a lo largo de nuestra vida no hay ninguno tan importante como el nuestro propio.

En otras palabras: necesitamos de la autoestima para lograr una vida plena. Cada uno de nosotros es una edición exclusiva y limitada, pero tenemos que conocernos para creérnoslo y marcar la diferencia.

Aprender a aceptarse y a quererse

El proceso de mejora de la autoestima requiere que indaguemos cuál es nuestra zona de autoderrota y por qué estamos atrapados en ella. Superar una baja autoestima es un proceso que requiere de un gran trabajo personal que requiere examinarse profundamente.

La autoestima positiva es el sentimiento, la experiencia y la convicción de somos aptos para la vida. Así, nuestra mente es una herramienta básica de supervivencia, un pilar central de una autoestima saludable. Por eso vivir conscientes de esto acaba generando un nivel apropiado de conocimiento sobre nuestras acciones.

1. Autoaceptación.

Si nos aceptamos de pleno rechazamos automáticamente la posibilidad de negar o desestimar cualquier aspecto de nosotros mismos: nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestros recuerdos, nuestro físico, nuestro carácter, nuestra personalidad, etc.

Por eso a través de la aceptación estamos rechazando la posibilidad de pelear contra nosotros. O sea este punto resulta ser la valentía o el coraje para ser nosotros mismos, sin medias tintas. Por eso nuestra autoestima no puede ser más alta que nuestraautoaceptación.

2. Enjuiciarnos desde nuestros valores.

Para proteger nuestra autoestima debemos saber evaluar nuestro comportamiento de la manera adecuada. Para eso primero debemos tener la certeza de que los parámetros a través de los cuales nos juzgamos son nuestros y no de otros.

A veces nos valoramos en case a lo que nos sentimos obligados a aparentar aunque no estemos de acuerdo. En este sentido debemos considerar cómo tenemos que evaluar nuestras acciones. Debemos ser honestos y compasivos a la hora de valorar el contexto y las circunstancias de nuestras conductas así como las alternativas que percibíamos como accesibles.

3. Eliminar la culpa

En aquellos asuntos en los que nos sintamos culpables de manera justificada debemos tomar medidas para eliminar la culpa, pues no tiene sentido que nos limite a sufrir pasivamente.

4. Reconocer la existencia de subpersonalidades

Es importante que seamos honestos con nosotros mismos y reconozcamos la existencia de “subpersonalidades”. O sea, debemos intimar tanto con nuestro niño y adolescente interior como con aquella persona que fuimos un día y hoy rechazamos. De esta manera comenzaremos a vernos completos e integrados en vez de divididos.

5. Vivir activamente

Asumir la responsabilidad de nuestras acciones, nuestro sentimiento y nuestro bienestar nos hace conscientes de nuestra propia existencia. La independencia y la productividad es una virtud básica de la autoestima, por eso el trabajo es una manera de mostrar autorresponsabilidad.

6. La autoconfianza y el autorrespeto.

La autoconfianza y el autorrespeto solo pueden obtenerse a través de la autenticidad del ser. Tenemos que tener el coraje de ser quienes somos y mantener la coherencia entre como pensamos/sentimos/actuamos en nuestro interior y como lo hacemos en relación con el mundo. No nos podemos entregar al submundo de lo inexpresado y lo no vivido.

7. Apoyar la autoestima de los demás

Tratar a los demás con respeto, benevolencia y buena voluntad es necesario para apoyar nuestra propia autoestima. A través de la ayuda nos hacemos conscientes de lo importante que es respetar los tiempos y permitirnos seguir nuestros propios ritmos.

8. Debemos renunciar al autosacrificio.

Debemos aceptar que no vivimos para servir a los demás ni viceversa, que el autosacrificio no contribuye a nuestra autoestima y que hace falta valor para ser honradamente egoísta.

La cara menos dulce pero más necesaria para el cambio duradero

Como vemos, elevar nuestra autoestima otorga recompensas, pero también exige afrontar desafíos. Por eso sea cual sea el momento vital en el que nos encontramos puede ocurrir que “abandonar” la comodidad de lo familiar implica renunciar a nuestra zona de confort y tener que explorar un mundo desconocido.

En cualquier caso podemos encontrarnos con que igual ya no amamos a nuestra pareja, no disfrutamos con nuestro trabajo o nuestros amigos se molestan por nuestro cambio de intereses.

Obviamente esto puede llevarnos a pensar que aunque no siempre nos gusta cómo nos sentimos es algo a lo que ya estamos acostumbrados. Nos da miedo no “reconocernos” en nosotros mismos.

Por eso debemos advertir que ser capaces de tolerar cierto grado de desorientación es muy importante de cada al crecimiento. Tenemos que estar dispuestos a “aguantar la incertidumbre y la confusión” hasta que alcancemos de nuevo el sentido de lo normal.

La autotortura nunca es una opción de vida satisfactoria, por muy acostumbrados que nos sintamos. Por eso debemos esforzarnos por crear un nuevo concepto de nosotros mismos y esto conlleva un profundo proceso de readaptación.

Los demás deberán dejar de comportarse de cierta manera, por lo que tenemos que ser conscientes de que ellos también se verán abocados a superar ese proceso de readaptación. Probablemente tratarán de manipularnos para que volvamos al concepto anterior de nosotros mismos, por lo que debemos ser fuertes.

En definitiva, la mejora de nuestra autoestima implica el desarrollo de un proceso de resistencia interno y externo que puede resultar incómodo pero que, por otro lado, es totalmente indispensable para mantener un cambio duradero.

Una buena autoestima hace las cosas diferentes, por lo que una vez que tengamos claro qué cambiará en nuestra vida, sabremos comprometernos a realizar el viaje y descubriremos que la realidad puede ser mucho más bonita con la vida.

Fuente bibliográfica: Cómo mejorar su autoestima. De Nathaniel Branden