Tips básicos para empezar a meditar

La meditación es un ejercicio individual y que no se puede hablar de la superioridad de un tipo de meditación sobre otra. Así mismo, considero que la meditación no es un ejercicio que nos aísla del entorno y nos lleva sólo hacia dentro. En realidad, meditar implica reconocer tanto el interior como el exterior y observar cómo se transforman ambos a cada instante. Nos permite ver nuestros impulsos y pensamientos, pero también lo que está aconteciendo a nuestro alrededor, a través de la atención y la observación.
Ya volveremos a este punto posteriormente. Hoy me quiero enfocar en las herramientas para iniciar la práctica de la meditación. Ante todo, un aviso: Una vez que empieces a meditar con regularidad, te vas a dar cuenta de que puedes hacerlo en cualquier momento y en cualquier lugar: en una clase de Yoga, mientras estás ejercitándote, o en actividades diarias; como sería comer, conducir un auto, caminar, lavar los platos. Sin embargo, si apenas te estás introduciendo a esta disciplina, lo más aconsejable es crear un entorno lo más ideal posible para meditar, con elementos que tengas a la mano. Por ejemplo, podrías colocar un altar que refiera a tus creencias o que te conecte con lo que consideras más esencial en ti, prender una vela o incienso, o rociar la habitación o espacio con alguna fragancia de sándalo.

A continuación enumero algunos básicos que te propongo tomar en cuenta cuando medites:

1)  Busca un lugar tranquilo para meditar. Es preferible que no estorbes o estés en el paso y que cuentes con cierta privacidad. Si se trata de una habitación de tu casa, indícales a tus familiares que vas a estar meditando por un lapso de tiempo y que no deseas ser molestado.

2)   Medita sentado. Existen meditaciones caminando o en movimiento, o meditaciones recostado en el piso, como es el caso del escaneo del cuerpo. Sin embargo, cuando se inicia el entrenamiento de meditación, es recomendable empezar sentado, mientras aprendes a calmar la mente. Posiblemente, esto te cause al principio un poco de ansiedad, lo que indica que tu vida tiene demasiados estímulos, pero conforme avances en tu práctica esta situación va a ir cediendo. La opción de recostarte puede relajarte bastante, sobre todo si no lo haces con regularidad o tienes tendencia a la preocupación, insomnio o al estrés. Entonces el cuerpo sentirá que por fin puede descansar y es muy posible que te quedes dormido. No es broma. Este es el mecanismo del sistema nervioso autónomo parasimpático cuando se eliminan los estresoresde la vida cotidiana. Tal vez, después de todo, no sea mala idea que, de repente, te concentres en tu respiración para permitir que el cuerpo se suelte y puedas dormir; pero si tu propósito es meditar para lograr foco y concentración, mejor opta por hacerlo sentado mientras logras disciplinar al cuerpo y a la mente.


3) Siéntate en una postura cómoda y con la espalda erguida. Tal vez hayas visto fotografías de personas que meditan en flor de loto o Padmasana y quieras imitar esa postura. Si no tienes todavía suficiente flexibilidad en las ingles y cadera, olvídalo. Lo único que vas a lograr es odiar la meditación. En mi caso, cuando medito sentada en el suelo prefiero hacerlo en Siddhasana con un bolster o zafu debajo de mis isquiones. Pero puede que tampoco ésta sea una opción para ti. Lo importante es que explores lo que mejor se te acomode. Te invito a que busques tu postura a partir de dos opciones sencillas:

a)     Siéntate en el piso sobre un almohadón con las piernas cruzadas. No tiene que ser algo muy rebuscado, puede ser un cojín cómodo y lo suficientemente alto que tengas en tu sala. Es importante que las rodillas se localicen por debajo de la cadera. Si no lo están, pon más altura; por ejemplo otro cojín. Con ello evitarás jorobarte en el momento de meditar y que se colapse tu cuerpo, lo que puede ser muy incómodo para tu cuello y espalda y muy molesto para mantener la concentración.

b)    Siéntate sobre una silla. En caso de que tus pies no toquen el piso, pon una cobija o un cojín para apoyarlos: Es importante sentir el arraigo en la tierra. No encojas los hombros, ni cuelgues la cabeza. Trata de que las orejas estén en línea con los hombros y, de preferencia, no recargues directamente la espalda en el respaldo (esto evitará la tendencia a dejar caer los hombros hacia adelante). Puedes optar por poner un almohadón o bolster detrás de tu espalda, que te ayudará a mantenerte erguido mientras meditas.
En cualquiera de las dos opciones anteriores, tus manos pueden descansar en el regazo con las palmas viendo hacia arriba. Si sientes que los brazos se cuelgan mucho, pon una manta sobre tus piernas y apoyar allí los dorsos de la mano.

Créeme, no estoy exagerando al sugerirte que inviertas en comodidad a la hora de meditar. Como se trata de un ejercicio de atención, si sientes una pequeña molestia en el cuerpo antes de tu práctica, una vez que estés en ella, esa incomodidad aumentará de manera exponencial. Así que, mejor acomódate bien desde el principio; toma unos minutos para moverte un poco antes de comenzar y encuentra la postura que mejor te venga. Piensa que vas a estar sentado allí un buen rato.

4)  No te cubras demasiado. Meditar es toda una disciplina y el esfuerzo implica quema de calorías. Después de un rato de meditar, vas a sentir como aumenta la temperatura del cuerpo; así que si estás arropado con un sweater grueso, bufanda y hasta un chal, en algún momento te vas a irritar y vas a querer botarlos.

5)  Inicia meditando entre cinco o diez minutos.Ponerte un rango de tiempo de meditación muy alto (más de media hora) puede ser muy pesado en un principio, lo cual, a la larga, podría desmotivar tu práctica, pues implicaría un sacrificio más que un gozo. Recuerda que a veces más no resulta ser mejor.

Después de haber dicho todo lo anterior, puede que te estés haciendo la siguiente pregunta: ¿Distraerme implica que he dejado de meditar? Éste es todo un tema que abordaré en subsiguientes entradas, pero lo que te puedo decir en este momento es que los distractores aparecerán siempre en tu meditación y que éstos son un componente interesante de la misma. De hecho, ¿cómo podríamos observar nuestros pensamientos, uno de los tantos objetos de atención en la meditación, si no observamos también cuando la mente se desvía hacia sus soliloquios? 

Permíteme decirte, amigo lector: la distracción es un camino para ir más profundo en tu meditación.

¿Meditas habitualmente o estás intentando empezar a meditar? Déjanos un comentario y cuéntanos tu experiencia, cuál es tu posición preferida para hacerlo o si lo prefieres haznos llegar tus dudas o consultas. Y si te ha gustado el post también puedes compartirlo desde la barra de iconos inferior. ¡Hasta pronto!

Las 10 mejores posturas de yoga para después de trabajar

Dolor de espalda, cuello, caderas, la cabeza cargada, agotamiento físico y mental. Estos son síntomas muy habituales tras un largo día de trabajo y que todos hemos sentido más de una vez. Afortunadamente para aliviar estos síntomas y recuperar vitalidad hay posturas de yoga, también llamadas asanas, que nos ayudan a disminuir estos dolores y tensiones y que son muy recomendables realizar tras el trabajo.

hombre tecleando en un lenovo yoga
Créditos foto

La práctica del yoga aporta un beneficios reparadores para estos malestares, gracias a la práctica de una serie de posturas, podemos dirigir estos ejercicios a aliviar estas áreas doloridas y tensas, además de ayudar a reducir notablemente el estrés mental que acumulamos a lo largo del día.

Para poner las cosas un poco más fáciles hemos decidido seleccionar algunas de esas asanas o posturas con las que gracias a practicar yoga puedes aliviar el estrés y cansancio, así que

Estas son las 10 mejores posturas de yoga para practicar después del trabajo:

1. Estiramiento de cuello

Pasar  todo el día frente al ordenador, consultando el  móvil o hablando por teléfono provoca que nuestro cuello se vaya tensionando poco a lo largo del día, acabando al final del día por estar tenso y tirante.

foto de chica estirando el cuello en la playa
Créditos foto: Flickr.com

Al ser una zona sensible a este tipo de dolencias, te sugiero que para aliviarlo realices los siguientes estiramientos:

Sentado cómodamente, inclina la cabeza hacia la derecha y la izquierda, sosteniendo mientras lo realizas una respiración profunda, repitiendo este movimiento a cada lado del cuello hasta que sientas que la tensión y el dolor va disminuyendo. A continuación, repite los movimientos pero esta vez inclinando la cabeza  hacia adelante y hacia atrás. Para un estiramiento más profundo, puedes utilizar la otra mano para aplicar una suave presión en la parte superior de su cabeza.

2. Marjarvasana/ Bitilasana:  Gato/vaca

foto doble de una chica practicando la asana vaca/gato

Permanecer sentado todo el día puede provocar dolores en la espalda, Para corregir y disminuir el dolor que esto provoca os aconsejo realizar el movimiento gato / vaca de forma muy suave.

Coloca las manos debajo de los hombros y las rodillas directamente debajo de las caderas. Al inhalar, arquea la columna, deja caer tu vientre y mira hacia arriba. Al exhalar, arquea la columna en sentido inverso y fija tu mirada hacia su ombligo. Repite estos movimientos durante 10 respiraciones profundas.

3. Adho Mukha Svanasana: Perro boca abajo 

chica practicando la postura del perro boca abajo sobre colchoneta rosa
Créditos foto: Wikipedia

Esta es una postura muy beneficiosa y que recomiendo practicar mucho. Consiste en estirar la columna vertebral, las piernas y las caderas, todo al mismo tiempo. Si sólo se puedes hacer una postura al día después del trabajo, esta es sin duda la mejor.

Comienza estirando los brazos completamente, estira las piernas y levanta las caderas suavemente hacia el techo. Pon los pies ligeramente hacia atrás si es necesario y extiende los dedos de las manos. Lo más importante de esta postura es mantener la columna vertebral completamente estirada, por lo que si sientes que tu espalda no lo está completamente, dobla las rodillas un poco hasta conseguirlo. Mante esta posición durante 10 respiraciones profundas.

4. Prasarita Padottanasana: Estiramiento de piernas y flexión hacia delante

chica haciendo la postura prasarita Padottasanasa en la azotea de un edificio
Créditos foto: Flickr

Después de trabajar durante  horas, muchas veces sentados sin movernos, tendemos a acumular gran cantidad de estrés, que necesitamos liberar para volver sentirnos bien. Esta postura de inclinación hacia delante es perfecta para estos momentos, ya que nos ayuda a dejar de lado la ansiedad, preocupaciones, y otros sentimientos negativos.

Para realizar la postura de Prasarita Padottanasana debes abrir las piernas como aparece en la imagen. Entrelaza los dedos de las manos y trata de levantar las manos por detrás  la espalda. Este movimiento has de realizando inhalando mientras levantas el pecho. Al exhalar, hay que doblar las caderas y llevar la cabeza hacia el suelo, manteniendo las piernas y la columna recta. Mantenga esta posición durante 10 respiraciones profundas.

5. Parivrtta Janu Sirsasana: Estiramiento lateral sentado

señor practicando la postura Parivrtta Janu Sirsasana en el parque
Créditos foto: Doyogawithme.com

Este es un movimiento que sin duda agradece el torso y la parte baja de la espalda, es una postura muy relajante.

Para realizar esta postura hay que doblar la pierna izquierda y llevar el pie izquierdo a la parte interna de su muslo derecho. Mantener el torso girado hacia la izquierda y doblar hacia la pierna derecha. Si podemos, tratar de agarrar los dedos del pie derecho con la mano derecha y estirar el brazo izquierdo por encima de la cabeza para encontrar la derecha. Mantener esta posición durante 10 respiraciones profundas. No te olvides de repetir para el otro lado!

6. Baddha Konasana: Postura del Zapatero

mujer practicando baddha Konasana
Créditos foto: Flickr.com

Esta postura proporciona un estiramiento muy completo de las caderas, los muslos internos, y (si eres lo suficientemente flexible como para doblarte hacia adelante) en la parte baja de la espalda. También es ideal para los dolores ciáticos, que a menudo se agravan por permanecer sentado muchas horas.

Siéntate derecho, pon las plantas de los pies juntas y frente a nosotros y junta las manos alrededor de ellos. Puedes quedarte en esto, o bien podemos aumentar el estiramiento doblándonos hacia adelante, asegurándonos de mantener la columna vertebral estirada. Repetir esto con 10 respiraciones profundas!

7. Eka Pada Rajakapotasana: Postura de Paloma

paloma1 paloma2

Esta postura nos ayuda a aliviar el dolor de caderas así como mejorar la capacidad de movimiento en las articulaciones de la cadera. También es muy relajante, ofrece beneficios psicológicos enormes, y como konasana baddha, puede beneficiar a las personas con dolores ciáticos también.

Según aparece en la imagen, lleva tu rodilla derecha detrás de tu muñeca derecha y el pie derecho detrás de tu muñeca izquierda. Para los yoguis con caderas más ágiles, el muslo derecho y la pantorrilla harán casi un ángulo de 90 grados, mientras que para otros el estiramiento más grande será de un ángulo de 30 a 45 grados. Estira la pierna izquierda completamente estirada hacia detrás de nosotros. Si queremos movimientos más intensos, inhalamos profundamente y exhalamos, y estiramos los brazos hacia fuera por delante de nosotros, bajando lentamente el torso hacia el suelo. Mantener esta posición durante al menos 10 respiraciones profundas, y luego repetir en el otro sentido.

8. Salamba Bhujangasana: Postura de la Esfinge

esfinge

Después de pasar todo el dia encorvado sobre una mesa, frente al ordenador, es importante estirar nuestra columna para evitar lesiones y dolores, para ello esta postura es idónea, se trata de estirar suavemente nuestra columna vertebral como en la imagen, esta postura también se conoce como la esfinge.

Para realizar esta postura debemos tumbarnos hacia abajo, alineamos los codos debajo de los hombros con ellos apoyados levantamos suavemente el torso manteniendo la espalda estirada, para ello las piernas han de estar juntas. Miramos hacia adelante y mantenemos esta postura durante 10 respiraciones profundas.

9. Balasana: Postura de niño

Esta es una hermosa y beneficiosa postura para incorporarla en tu práctica habitual de yoga después del trabajo, ya que te ayudará a aliviar dolores y relajar la mente. Además se puede realizar de forma muy sencilla

Nos ponemos de rodillas en el suelo, ponemos los pies juntos detrás de nosotros. Ponemos nuestras caderas hacia atrás posándolas en los pies o bien hacia esa dirección. Estiramos los brazos hacia fuera, por delante de nosotros o colocados al lado nuestro y ponemos la frente en el suelo. Respiramos profundamente, y notaremos como los hombros, el pecho, la parte baja de la espalda y caderas se relajan y se alivian. Descansamos en esta postura durante 10 respiraciones, o tan largo como sea necesario.

10. Savasana

gatos_dormilones

También llamada postura del cadaver. Para terminar la práctica de ejercicios de yoga después del trabajo sugiero realizar una relajación, más o menos larga en función del tiempo de que dispongas, en Savasana, para que al volver de nuevo a la “vida”. Simplemente túmbate boca arriba, extiende tus brazos con las palmas de las manos abiertas hacia arriba, separa un poco tus piernas y siente el peso de tu cuerpo y como la gravedad hace que te pegues al suelo. Respira despacio y siente como está ahora tu cuerpo.

¿Tu también tienes tus posturas favoritas para practicar cuando acabas de trabajar?  déjanos un comentario y cuéntanos cuáles son, ¡anímate y comparte tu experiencia! Y si te ha resultado útil nuestro post, compártelo para que otros puedan disfrutar de él.

Empezar a hacer yoga: 3 ejercicios fáciles para practicar a diario

Sí, podemos practicar yoga a diario de manera fácil y sencilla y con muy buenos resultados. Empiezo con esta afirmación tan clara como segura porque a menudo la práctica del yoga se percibe como algo complicado de practicar, que requiere mucha preparación, o por el contrario de un espacio determinado, cuando la realidad es que podemos practicar yoga a diario, de forma muy sencilla y que puede aportarnos un gran beneficio físico y mental.

Postura de yoga, respiración.
Ejercicio sencillo de yoga.

En ocasiones, muchas veces más de lo que quisiéramos, por diferentes motivos, profesionales, personales, etc, nos resulta muy complicado dedicar tiempo para una actividad de forma constante. Nos encantaría tener al menos una hora al día, para practicar alguna actividad, como por ejemplo empezar a hacer yoga, pero no siempre no es posible. Sin embargo esto no ha de ser motivo para no hacer yoga a diario, ya que hay fórmulas para practicarlo, algunas muy sencillas y prácticas que podemos practicar todos los días sin quitar demasiado tiempo a otras actividades diarias y que no podemos posponer y que nos producirá un gran beneficio.

Practicar yoga a diario, en cualquier momento y lugar

Hoy compartimos contigo tres consejos sobre yoga para principiantes, y no tan principiantes, para que puedas iniciarte en el yoga o si ya practicas desde hace tiempo, para eliminar excusas y practicar a diario. En cualquier momento y lugar, para que disfrutes de la tranquilidad y la paz interior que una clase de yoga aporta, con la ventaja de que podrás realizarlo siempre que quieras. Te proponemos una forma sencilla de empezar a hacer yoga con tres ejercicios fáciles para practicar a diario.

Comienza el día controlando tu conciencia y reconociendo tu cuerpo

Incluso antes de levantarse de la cama. Empieza poco a poco a tener conciencia de tu cuerpo, empieza por los pies y ve subiendo hasta llegar a la cabeza, reconociendo tu cuerpo, desperezándolo interior y exteriormente de forma pausada. Este ejercicio te permite sentir todas las partes de tu cuerpo, reconocerlo, descubrir si alguna parte de tu cuerpo lo sientes rígido o dolorida.

Es muy importante controlar y tener conciencia de nosotros, reconocer nuestro cuerpo antes de comenzar la actividad diaria es una práctica extraordinaria para localizar zonas de dolor, que nos incomodan para de esta manera practicar algún movimiento dirigido a aliviar este malestar o dolor y así  afrontar el día en mucha mejor forma y predisposición física y mental.

Realiza la postura de tadasana (postura de la montaña) a lo largo del día

Este ejercicio nos ayuda a encontrar los desequilibrios que puedan estar relacionadas con dolores y molestias menores. La postura de la montaña es también fantástica para traer conciencia a nuestro cuerpo; también llamada Samasthiti, tadasana es la piedra angular de todas las posturas de yoga. Aunque para un principiante en el yoga pueda parecer solo estar de pie en ella se trabaja el alineamiento de los ejes del cuerpo y sobretodo el centramiento y enraizamiento que ayuda a centrar todo nuestro sistema nervioso.

Puedes practicarla mientras estás de pie o sentada, los beneficios que te aportará en cualquiera de los casos es el mismo. Para realizar este ejercicio debes juntar las piernas, pon un pie junto al otro, separando ligeramente por la parte de detrás del pie, con el fin  de que las rodillas y están alineadas con los tobillos, los hombros en línea con las caderas, y los brazos estirados a cada lado de la cadera y ligeramente separados. Una vez en esta postura y con la mirada al  frente, realizamos varias respiraciones profundas y suaves, acompañando el movimiento del pecho, con una respiración profunda y pausada. Repetir este movimiento varias veces.

Postura de Tadasana o montaña
Postura de Tadasana o montaña que podemos practicar a diario.

Puedes practicar este ejercicio en diferentes sitios, mientras te cepillas los dientes, antes de salir de casa, en el despacho de la oficina, mientras esperas el autobús o sentado en cualquier sitio. Es lo más maravilloso de practicar esta postura, y es que podemos hacerlo en cualquier momento y lugar, tanto de pie como sentado. Si realizas esta práctica habitualmente y durante varias veces al día notarás sus beneficios, sobre el tono y la estabilidad en las piernas y sobre la alineación de tu cuerpo además de ayudarte a llegar a un estado de calma y presencia.

Haz ejercicios de respiración consciente

Por último te proponemos un ejercicio maravilloso y muy relajante: toma consciencia de tu respiración, este es sin duda uno de los ejercicios de yoga para principiantes en casa más sencillo y a su vez más complejo porque no estamos acostumbrados, pero te ayudará a relajar tu mente y sentirte en el presente.

Para empezar, realiza entre 3 y 5 respiraciones profundas, pausadas y a través de la nariz. Toma conciencia de tu respiración, inspira, espira y siente como el aire entra y sale despacio a través de tu nariz. No tengas prisa y disfruta de como tu cuerpo se oxigena. Solo con este sencillo ejercicio puedes conseguir una relajación muy placentera y podrás canalizar toda tu energía transformándola en positiva.

Trata de realizar estas respiraciones profundas varias veces al día y siempre que puedas, especialmente si te notas con ansiedad, tienes estrés, sientes frustración, o si tienes problemas de concentración. Es muy recomendable practicar este ejercicio un par de minutos antes de comenzar tu actividad diaria, antes de salir del coche, bajarte del autobús, metro, etc, o justo antes de comenzar una actividad y quieras empezar con energías renovadas.

Realizando estas respiraciones notarás como te ayuda a enfocar todo desde una perspectiva mucho más relajada y positiva, dejarás de lado cualquier frustración o negatividad que sientas, y estarás mejor preparada para ir al trabajo. Y al salir de trabajar puedes practicar con esta tabla de 10 ejercicios de yoga para después del trabajo.

Prueba a realizar estas tres prácticas sencillas de cada día, o incluso una o dos. Recuerda que pequeños cambios realizados de forma habitual pueden traer consigo los mayores cambios en nuestra vida.

Video completo de como realizar estos 3 tips:

Dime. y tú practicas alguna de estos ejercicios de yoga a lo largo del día? Dónde y cúando los practicas?  Nos recomiendas otros igual de sencillos de practicar?

21 Consejos Para Despertar Tu Alma

Necesitas Despertar Tu Alma, sacudir tu vida, volver a tu centro y definir lo que vale la pena conservar y lo que hay que desechar en tu diario vivir. Seguramente pasas la mayor parte del tiempo “en automático”, dejándote llevar por la corriente, bamboleándote en un eterno juego acción-reacción que no te permite autoanalizarte y seleccionar tus experiencias diarias a tu favor.

Muchas veces nos encontramos en un estado de sufrimiento tal, que olvidamos la conexión que tenemos con nuestra Alma o Ser Superior, pero cuando nos sacudimos y caemos en cuenta del error, casi siempre esa causa que nos hacía sufrir, simplemente desaparece!

21 Consejos Para Despertar Tu Alma Y Sacudir Tu Vida

Estas recomendaciones son para que las pongas en práctica de manera consciente cada día, despertando así a tu Alma, y conectándote con tu verdadera esencia, que es la de un Ser de LUZ:

1. ¡No Reacciones!: Te hagan lo que te hagan, te digan lo que te digan, te adulen o te agredan, solamente deja fluir y NO reacciones. Así cortarás el Karma que envuelve dicha agresión, y la energía del universo fluirá para tu perfecto bien. ¡Serás compensado!.

2. Practica el desapego en todas sus formas: Todo es temporal, momentáneo. No puedes controlar la desaparición, muerte o extinción de personas u objetos. Aceptar éste hecho te quita un gran peso de encima!

3. Viaja liviano de equipaje: No te impongas mochilas en la espalda, ni cargues con pesados lastres. Solo acepta llevar lo indispensable en este viaje que se llama Vida.

4. Otorga el perdón a todos: No te envenenes el corazón con odios ni rencores. ¡Aprende a domar tus dragones! El que se daña eres siempre tu mismo, y mientras tanto, el mundo sigue girando y tú te enfermas.

5. Enamórate de la vida: Ama todo lo que el universo contiene, desde una pequeña oruga hasta un imponente árbol. Sé un apasionado de tu hoy, de tus mañanas, de tus tardes, de tus noches. ¡Ama tu vida!

6. Conscientízate de tus actos: Cada paso que des, a cada momento, hazlo desde el Ser, desde la conciencia, no desde el pensamiento que siempre está condicionado por el ego.

7. Vuélvete “Presencia”: Permanece en el aquí y el ahora. Enfoca tu vida en el momento presente como si no tuvieras pasado, ni memoria, como si no tuvieras futuro.

8. Recuerda que “Morirás”: No lo recuerdes un día, ni una semana, ni una temporada. ¡Recuerda para siempre que morirás! Es inevitable, tu cuerpo físico morirá, así que no te aferres a nada.

9. Acepta no saber qué pasará mañana: Vuélvete un nuevo SER cada día, renuévate como la vida misma. Quítale el polvo a tus pensamientos viejos y recíclalos. Invéntate de nuevo en cada amanecer. ¿Quien dijo que eres el mismo?

Todos tus átomos se están modificando permanentemente… solo son tus ideas las que te hacen creer lo contrario. ¡Expande tu mente!

10. No eres tus pensamientos: Eres ese ser que reside en la intimidad de tu alma, donde eres infinitas posibilidades y versiones de ti mismo. No te limites escogiendo solo una de esas opciones que eres. Sé todas las posibilidades, permanece en un estado de conciencia sin elección.

11. Que el amor sea tu lema, tu estandarte y tu guía: Que sea el punto de partida y el de llegada. Pero que sea sobre todo el camino. Vuélvete el amor, renunciando a las mentiras del ego, y abrazando tu alma.

12. Amígate con tu historia: Es la única forma de curar tus traumas. Es lo que ES. No seas terco tratando de modificar algo que ya ES como es.

13. Medita: Reza, cuida tus espacios y tu entorno de soledad y de silencio. Vacíate de ti, y llénate de Dios!

Aprende a Programarte cada noche para tener un día siguiente mágico!

14. Aún estás vivo: Aún hay tiempo para disfrutar de este maravilloso mundo, encontrar tu camino y la razón por la que estás aquí. No te quejes, no te lamentes, cae arrodillado dando gracias porque estás vivo.

15. No Pienses: Detén esa mente que escudriña, analiza, revisa y juzga todo. Esos constantes y repetitivos pensamientos, son más de lo mismo, ¿acaso no lo ves? Desde allí, desde esa lucha interior de tu mente, nada cambiará.

Tus pensamientos solo te hacen ruido y entretienen, pero no resolverán ni crearán nada. Usa tu cerebro para cosas puntuales como tu trabajo y aquellas actividades que requieran pensar…El resto del tiempo solo “Sé”.

16. Elige siempre la salud: En tus alimentos, en tus pensamientos, en tus emociones, en tus relaciones, en tu mirada, en tu acciones, en tus palabras, en todo elige ser sano. Naciste sano, no elijas enfermarte.

17. Confía en Dios: Ten fé. No trates de conocer a Dios. Conócete a ti mismo y Dios se revelará en ti.

18. Emprende el mejor viaje que puedas realizar:  Es el viaje de regreso a ti mismo. Ese viaje que es tu mejor aventura y es también tu conquista y tu legado.

Eres muy importante. Puede ser que seas solo una gota en el océano, pero sin esa gota el océano está incompleto. Vacío de ti. Dios te ha creado por algo. Averigua el por qué.

19. Ayuda a los otros a encontrar su camino: No hay mejor regalo, no hay mejor amor. El servicio es alegría.

20. Sé feliz en todas las circunstancias de tu vida: Tú no eres tus circunstancias. No te identifiques con tu historia. Regresa a la fuente de la felicidad que es tu alma. Allí vive Dios en ti.

21.- Que tu vida sea un testimonio: Un milagro, un canto de esperanza, un granito de arena, una voz que se sume a la gran sinfonía de la creación!

No vivas en vano… ¡No lo permitas!

Nuestro mundo necesita tu LUZ!

Date cuenta de que para despertar tu Alma sólo necesitas “SER” tu mismo, en conexión con todo lo que te rodea.

5 Mentiras que te mantienen atrapado en tu zona de confort

A un rey le obsequiaron dos pichones de halcón. Este, los entregó inmediatamente al maestro de cetrería para que los entrenara. Después de varios meses, el instructor le comunicó al rey que uno de los halcones estaba bien educado, pero no sabía qué le pasaba al otro. Desde que había llegado al palacio, no se había movido de la rama, incluso había que llevarle el alimento. 

El rey mandó llamar a sanadores y curanderos pero ninguno pudo lograr que el ave volara. Desesperado, hizo público un edicto en el que proclamaba una recompensa para aquel que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, el rey vio al ave volando en sus jardines. 

– Traedme al autor de este milagro.

Ante el rey apareció un campesino. El rey le preguntó:

– ¿Cómo lograste que el halcón volara? ¿Acaso eres mago? 

– No fue muy difícil – explicó sonriendo el hombre. – Tan solo corté la rama. En ese momento al ave no le quedó otra alternativa que echar a volar.

Esta fábula nos enseña que a veces es necesario quedarse en la rama para recuperar fuerzas, pero si nos quedamos en la zona de confort durante mucho tiempo, nunca sabremos cuán lejos habríamos sido capaces de llegar. Por eso, necesitamos expandir cada vez más nuestra zona de confort.

Crecemos al salir de la zona de confort

Lo queramos o no, la capacidad para abandonar de manera consciente nuestra zona de confort y atrevernos a descubrir nuevos horizontes o perseguir nuestros sueños es lo que nos hace diferentes a los demás, es lo que nos permite tener nuevas experiencias que enriquezcan nuestra vida. Lamentablemente, la mayoría de las personas prefieren quedarse en su zona de confort, ese espacio en el que se sienten más o menos a gusto y al seguro.

Para comprender la zona de confort puedes imaginar dos círculos concéntricos, uno pequeño dentro de uno mayor, pero que no se tocan en ningún punto. El círculo pequeño representa todas las cosas a las que estamos acostumbrados, nuestros hábitos y rutinas, los sitios que solemos visitar y las personas que frecuentamos. Es nuestra zona de confort.

A primera vista, todo puede parecer genial, pero lo cierto es que mantenerse dentro de ese círculo no es una garantía de felicidad ni te asegurará que al final de tu vida no tendrás arrepentimientos. En realidad, mantenerse en la zona de confort te limita porque no te permite descubrir nada nuevo. De esta forma, es posible que mueras un poco cada día. De hecho, recuerda que la vida comienza donde termina tu zona de confort.

Sin embargo, existe un círculo mucho más grande, compuesto por las cosas que no conoces, por tus sueños, los desconocidos, los lugares nuevos… Es el círculo del aprendizaje. De hecho, solo crecemos cuando somos capaces de dar el salto a ese círculo, de manera que nuestro pequeño círculo se amplíe cada vez más.

A muchas personas dar ese salto les asusta demasiado, porque no saben qué encontrarán en ese otro círculo, de manera que ponen en práctica un mecanismo de autosabotaje, para mantenerse en su zona de confort y no verse obligadas a salir.

Las mentiras que nos contamos para no salir de la zona de confort

  1. “No tengo por qué hacerlo”

Es cierto, no hay nadie que te empuje fuera de tu zona de confort, no es obligatorio que salgas, pero si te quedas dentro, no crecerás. Recuerda que no creces simplemente porque pasen los años, sino por los retos que enfrentas. Cuando piensas en un proyecto que representa un gran desafío y de repente tu voz interior te dice que no tienes por qué hacerlo, en realidad lo que estás expresando es una resistencia al cambio, porque una parte de ti desea que te mantengas dentro de los límites de lo conocido. Sin embargo, cuando vuelvas a pensar que no tienes motivos para emprender algo nuevo, recuerda que el simple hecho de crecer y descubrir, son razones más que suficientes.

  1. “No es el momento adecuado”

En muy pocas ocasiones se dan las condiciones perfectas para emprender algo, pero ir en pos de un sueño significa luchar contra viento y marea, creando las condiciones a lo largo del camino. Cuando te dices a ti mismo que no es el momento adecuado, está hablando el miedo, probablemente un intenso miedo al fracaso que te inocularon desde la infancia. Por supuesto, no se trata de lanzarse a la aventura sin valorar los pros y los contras pero si queremos lograr realmente algo en la vida, debemos ser conscientes de que no podemos quedarnos parados, necesitamos ir dando pequeños pasos. Y mientras antes comencemos a andar, mejor.

  1. “Comenzaré cuando…”

Se trata de una de las excusas más comunes para quedarnos a salvo en nuestra zona de confort. En práctica, es el autoengaño perfecto porque no estamos renunciando al sueño o el proyecto que tenemos en mente, sino tan solo aplazándolo, hasta que se produzca determinada situación. El problema es que esta excusa nos lleva directamente a la procrastinación, por lo que es probable que cuando la condición que demandamos se cumpla, pongamos otra, y luego otra más. De esta forma logramos mantener viva la esperanza pero, a la vez, no tenemos que esforzarnos para hacer ese sueño realidad. Por eso, aunque no estén todas las condiciones creadas, simplemente ve dando pequeños pasos, no esperes demasiado porque la vida es muy corta.

  1. “No es para mí”

Básicamente, detrás de esta frase se esconde la idea de que no somos lo suficientemente buenos o capaces. Se trata de la excusa perfecta para las personas inseguras y que tienen una baja autoestima. También es una excusa que utilizan las personas que tienen miedo del mundo y se cierran a las nuevas experiencias. En todo caso, no podrás saber si una cosa realmente te gusta o no hasta que no la pruebes. De hecho, es probable que en más de una ocasión hayas pensado que algo no estaba hecho para ti pero después de probarlo, has llegado a amarlo o incluso te has aficionado. Por tanto, no te cierres nunca a las nuevas experiencias ni te limites como persona. Es lo peor que podrías hacer.

  1. “No sé cómo hacerlo”

Las cosas nuevas pueden atemorizar, por eso una de las excusas que inventamos para permanecer en nuestra zona de confort consiste en decirnos que no sabemos cómo enfrentar el reto. Podemos pensar que no tenemos las habilidades necesarias o que nunca las podremos desarrollar. Sin embargo, recuerda que cuando tienes un “qué”, los “cómos” llegan solos. Es cierto que para emprender determinados proyectos se requiere una preparación pero eso no implica que no puedas hacerlo, tan solo significa que te llevará más tiempo o que necesitarás a una persona que te ayude. Ninguna destreza surge de la nada, todas esconden en su base mucha pasión y esfuerzo.

Como colofón, ten siempre en mente lo que decía Nelson Mandela: “Imposible es todo aquello que no se intenta”.