Frases Budistas Para Expandir Consciencia

Tanto mujeres como hombres experimentan cierta presión social en un momento determinado de sus vidas. Al convertirse en adultos, las únicas palabras que escuchan de quienes los rodean son “¿Para cuándo el/la novio/a?” , “¿Para cuándo la boda?”, “¿Para cuándo los hijos?”, pero, ¿si estos no son nuestros planes a futuro? Las generaciones se han transformado con los años, así como las prioridades, las metas y el estilo de vida; sin embargo, “el qué dirán” aún prevalece.

Lo importante de la vida es prestar atención a aquello que nos saca una lágrima de felicidad y dejar de vivir los sueños de los demás. El éxito se construye desde cero, y si tus metas son por completo distintas a lo que quiere el resto, no significa que debas cambiar de dirección, sino que has elegido tu camino. No permitas que la frustración invada tu vida por no poder complacer a todos, la vida no se trata de eso, sino de viajar, trabajar en lo que te gusta, ganar dinero, conocer personas y culturas nuevas, tener tiempo para ti, aprender un idioma, disfrutar de la rutina… en fin, una vida independiente.

El tiempo y la edad son términos relativos; todo se acomoda según nuestras condiciones y nuestra historia. Cada persona es un universo distinto, por lo tanto, los eventos que experimentará no serán iguales.

Es por ello que la filosofía budista nos enseña lecciones valiosas, que nos ayudan a encontrar la felicidad de una manera más espiritual, y a través del entendimiento de las causas por las que sufrimos.

“Así como una serpiente muda su piel,
debemos mudarnos de nuestro pasado una y otra vez”.

“Ustedes son la comunidad ahora. Sed una lámpara para vosotros.
Sé tu refugio. No busques otra cosa. Todas las cosas deben pasar.
Esfuérzate diligentemente. No te rindas”.

“Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente que es el resultado.
Si quieres conocer tu futuro mira tu presente que es la causa”.

“Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus pensamientos.
Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido,
te pueden ayudar tanto como tu mente disciplinada”.

“Nunca veo lo que ha sido hecho; sólo veo lo que sigue sin hacerse”.

“El único fracaso real en la vida es no ser fiel a lo que uno sabe”.

“El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”.

“Sólo hay dos errores que uno puede cometer a través del camino a la verdad;
no avanzar todo el camino y no empezarlo”.

“Nadie nos salva excepto nosotros.
Nadie puede y nadie debería.
Nosotros debemos andar el camino”.

“Si tiene solución, ¿por qué lloras?
Si no tiene solución, ¿por qué lloras?”.

“No insistas en el pasado, no sueñes en el futuro,
concentra tu mente en el momento presente”.

“No creas nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen;
créelo después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la consciencia”.

“Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro:
has de enderezarte a ti mismo”.

“Incluso la muerte no debe ser temida por alguien que ha vivido sabiamente”.
“Es mejor viajar bien que llegar”.

“Para entender todo, es necesario olvidarlo todo”.

“Si pudiéramos ver el milagro de una sola flor claramente,
toda nuestra vida cambiaría”.

“Cuando te das cuenta de lo perfecto que es todo,
inclinarás la cabeza hacia atrás y reirás al cielo”.
“Todo el secreto de la vida se resume a vivirla sin miedo”.

Meditación y Aromas

¿Sabías que buenos aromas facilitan la meditación?  

Los aromas inspiran a la imaginación, liberan el espíritu, abren las puertas de la percepción y nos ayudan a conectarnos con nuestro ​ser interior.

Puedes utilizarlos para preparar el ambiente donde meditarás, serenar la respiración y conseguir claridad mental. Existen infinidad de aromas y aceites, a continuación te comparto  un listado de los más conocidos:

Lavanda: Originaria del mediterráneo, es relajante, elimina ​tensiones y dolores de cabeza, ayuda a controlar la depresión y el insomnio.

Jazmín: Originario de la India, es un poderoso natural antidepresivo y puede producir sentimientos como optimismo y euforia.
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Sándalo: Muy cotizado por su madera y aceite, se utiliza para tratar la depresión y como sedante.

Menta: Nativa de Europa, alivia la fatiga mental, el estrés nervioso y las palpitaciones.

Romero: Alivia también la fatiga mental y activa el sistema linfático. También tiene propiedades analgésicas.

Limón: Añadido al baño es refrescante y estimulante. Aplicado mediante un masaje, elimina la cefalea y migraña, mejora la depresión y alivia el dolor menstrual y urinario.

Neroli: Por la delicadeza de su aroma, nos pone en contacto con nuestra naturaleza más elevada.

Enebro: Limpia energías negativas, indicado para limpiar la habitación cuando se va a hacer una curación o meditación.

La psicoaromaterapia: trabajá tus emociones

Aromas relajantes: amaro, ciprés, clavel, enebro, gálbano, ylang-ylang, cedro, mandarina, manzanilla, mejorana, mirra, neroli, rosa, sándalo y vetiver.

Aromas equilibradores: albahaca, bergamota, geranio, incienso y lavanda.

Aromas estimulantes: angélica, canela, cardamomo, clavo, elemí, eucalipto, hinojo, jengibre, lima, menta, naranja, palmarosa, petit grain, pimienta negra, pino, pomelo y romero.

Aromas antidepresivos: albahaca, amaro, bergamota, clavel, geranio, Ylang-ylang, incienso, jazmín, lavanda, lima, limón, mandarina, manzanilla, naranja, nerolí, pachuli, palmarosa, petit grain, pomelo, rosa y sándalo.

Aromas afrodisíacos: amaro, angélica, canela, cardamomo, cilantro, clavel, clavo, gálbano, ylang-ylang, jazmín, jengibre, madera de cedro, nerolí, pachuli, romero, rosa, sándalo y vetiver.

Aromas anafrodisíacos: alcanfor, mejorana.

Aromas estimulantes de la mente: albahaca, cardamomo, cilantro, eucalipto, menta, pino y romero.

Aromaterapia ambiental: armonizá tus ambientes

Ambar. Facilita las experiencias bioenergéticas y adivinatorias. También es ideal para un negocio o local, ya que posee la facultad de atraer clientes. Favorece su uso en hornillos

Azahar. Genera vibraciones para el descanso y la felicidad. Se recomienda usarlo antes de dormir, para generar un ambiente que propicie un sueño reparador.

Almizcle. Es ideal para purificar ambientes de influencias negativas ya que magnetiza los lugares positivamente. Se lo ha utilizado siempre en ceremonias místicas, donde las personas que lo usan encuentran la paz interior.

Jazmín. Es ideal utilizarlo para una tarea creativa, que despierte la capacidad de crear belleza y adquirir bienestar. También es recomendada ante cualquier iniciativa, ya que genera entusiasmo y optimismo, y desarrolla la concentración e inspiración.

Lavanda. Ayuda a los procesos de limpieza y purificación interior en tanto libera el aura magnética personal. Se utiliza para descargar energías negativas.

Maderas de Oriente. Es especial para profundizar la meditación y para obtener sabiduría espiritual ya que armoniza el ambiente.

Benjui. Es un aroma ideal para limpiar en caso de energías negativas o para utilizar luego de la visita de personas “cargadas”. Favorece el desarrollo psíquico y parapsicológico.

Musk. Crea un ambiente adecuado para la relación amorosa ya que despierta la sensualidad y la atracción física. También se utiliza para deshacer maleficios y se recomienda encenderlo por precaución, al menos, una vez al mes.

Reina de la noche. Favorece la generosidad, la simpatía y genera un halo atractivo hacia el sexo opuesto. ¡Indicado para una cita amorosa!

Violeta. Posibilita la unión permanente de una pareja y predispone a la relajación profunda y a la introspección.

Patchouli.  Da energía tanto al cuerpo como la mente. Activa las facultades expresivas y aumenta el poder espiritual. Es purificador de malas vibraciones en el trabajo, es afrodisíaco y antidepresivo. Limpia el ambiente, ahuyenta insectos y otorga seguridad. Desinhibe a las personas retraídas y actúa contra el dolor de cabeza y la sequedad cutánea.

Rosa. Genera un estado de equilibrio pues balancea las corrientes de energías sutiles entre los chacras.

Sándalo. Armoniza la mente, sublima y relaja el cuerpo ya que ayuda a aligerar tensiones y miedos. Facilita la meditación proporcionando paz espiritual. Es el aroma por excelencia para la meditación: disipa las cargas negativas, facilita la paciente observación interior y favorece el autoconocimiento. Es recomendado para mejorar la circulación y las defensas. Tiene un efecto rejuvenecedor de la piel y controla su sequedad.

Ruda, opium, frutilla, chandan y lang kesar. Son aromas que invitan a la reconciliación. Contrarrestan los desacuerdos o malos entendidos creando un ambiente positivo debido a que suavizan el carácter.

Limón, romero, nardo, incienso y esencias de Oriente. Incentivan la búsqueda del camino espiritual, favorecen la meditación y la relajación.

Bergamota y mirray neroli (flor de naranja). Calman la ansiedad, los nervios y frenan las palpitaciones y  la angustia. Son ideales contra el insomnio, la frigidez y la impotencia. Son antidepresivos y ayudan a la circulación.

Nag champa. El Champak es una flor sagrada de la India. Su aroma y pétalos han sido utilizados por centurias en los templos para la exaltación de la divinidad. Este aroma anima los sentimientos fraternos y misericordiosos hacia todos los seres.

Pino. Favorece el trabajo bien remunerado, la buena salud, la seguridad personal, la fuerza moral y la limpieza de ambientes.

Gestiona tu ansiedad en una hora

Hay personas que piensan que la ansiedad es una enfermedad crónica con la que van a vivir de por vida.

¿Qué horror condenarte de esta manera verdad? Sobre todo cuando lo haces tú mismo.

¿Y si, entendiendo la ansiedad, pudiéramos usar esos mismos factores en la dirección opuesta para recuperar el equilibrio total?

Si eres de las que tiene esperanza, entonces quiero acompañarte una hora para que le lleves la contraria a la ansiedad.

¿Te animas?

¿Quién soy yo y qué vamos a hacer?

¡Hola! Me llamo Yaiza Leal, soy psicóloga y me dedico a ayudar a profesionales con puestos de responsabilidad en su empresa a gestionar la ansiedad que les impide desconectar de su trabajo y disfrutar de su tiempo libre para que puedan volver a dormir bien, mejorar su humor, conectar con sus seres queridos y disfrutar de su trabajo.

Más allá de mi profesión, también tengo mi propia historia. Nací en una familia desestructurada, con una madre con ansiedad, un padre con problemas de alcohol… Bueno, todo un espectáculo. Puedes conocer mejor aquí mi historia personal.

Todo eso me llevó a buscar soluciones. Quería una salida que me permitiera vivir la vida más tranquilamente. No creía que siempre tuviera que haber problemas aunque eso fuera lo único que generaban mis padres.

Ese ambiente conflictivo me llevó a buscar el polo opuesto. Por lo que, no solo he aprendido técnicas en la carrera de psicología, si no que inicié un viaje de introspección que me ha llevado a conocerme a mí misma y recuperar mi seguridad.

Olvídate de la palabra ansiedad

Entiendo que los psicólogos y psiquiatras necesitemos catalogar y poner nombre a las cosas para que podamos orientarnos mejor en el tratamiento.

Así sabemos que, si una persona tiene cierto diagnóstico, como la ansiedad, probablemente tendrá algunos o la mayoría de síntomas asociados. Esto a nosotros nos ayuda a trabajar mejor para buscar y aplicar los recursos.

Pero para ti puede suponer una barrera si no entiendes en profundidad lo que significa tener ansiedad.

Sí, porque tal vez puedes llegar a pensar que es una enfermedad mental que no tiene cura. Algo que va saliendo de tanto en tanto sin control. O incluso un rasgo de personalidad.

Y no tiene nada que ver con eso.

¿Quieres saber lo que es verdaderamente?

La verdadera palabra: IMPOTENCIA

La ansiedad no es más que un patrón de pensamiento que, por su cualidad, produce una sensación de indefensión a la persona.

Este patrón de pensamiento tiene que ver con las gafas a través de las cuáles se está mirando.

Si el resultado que producen es indefensión, quiere decir que el patrón está formado por pensamientos que te descalifican, como por ejemplo:

“No puedo con esto.”

“No estoy preparada o no soy capaz.”

Así que al fin y al cabo, la ansiedad es simplemente un conjunto de ideas. Lo que pasa es que, aunque ahora te sea sencillo comprenderlo, tal vez no eres consciente de hasta qué punto las ideas marcan y tienen un impacto total en tu vida.

La importancia de tus ideas

Te he hecho un pequeño esquema para que puedas verlo visualmente:

Como puedes ver, según lo que pensamos, algo que puede estar influido por creencias inconscientes de nuestras experiencias anteriores. Tomamos unas decisiones que nos llevan a hacer las cosas y obtener unos resultados concretos.

Sé que muchas veces es difícil saber qué estás pensando. Incluso creer que no te pasa nada, y que solo es tu cuerpo el que no funciona bien.

Créeme, esa opción no es posible. Simplemente a veces hay un volumen muy alto de ruido en la cabeza. O tal vez llevas tanto tiempo sin escucharte a ti misma, que simplemente eres incapaz de identificar lo que te pasa en este momento.

¿Cuál es el resultado de estar malpensando de ti o el mundo?

Si piensas mal de ti o de los demás, y encima te convences de que no puedes hacer nada, el resultado es una enorme impotencia.

Posiblemente es cierto que en muchas ocasiones no puedes hacer nada. En otras, te estás enfocando solo en una parte de la situación. Y en otras, tienes un mar abierto de opciones que van a acercarte a la solución.

Sé que probablemente todo esto que te estoy contando te suene muy teórico. Y esto está bien para ponernos en contexto y comprender mejor los pasos que hay que dar. Sin embargo, lo único que te va a servir es ponerlos en práctica.

No voy a dejarte sola en esta parte, así que vamos a hacer unos ejercicios juntas.

Antes de seguir es importante que cojas varios papeles en blanco o una libreta y un bolígrafo.

¿Estás preparada?

Toma una decisión conmigo ahora mismo

He trabajado varios años como psicóloga clínica ayudando a cientos de personas a gestionar la ansiedad.

Los únicos que no han logrado los objetivos esperados han sido los que vinieron a probar. Como desesperanzados con la idea de poder volver a estar más sano y equilibrado que nunca.

Todas las personas que se han curado y han recuperado la serenidad y vitalidad en sus vidas han sido las que tomaron la decisión de hacer lo que haga falta desde la primera visita.

Esto es lo que quiero para ti. Estás aquí leyendo estas líneas. Está claro que quieres un cambio significativo en tu vida.

¿Aceptas hacer lo que haga falta para lograrlo?

Por ahora, es simplemente empezar con los siguientes ejercicios escritos en papel.

En serio, no lo hagas solo de cabeza. Las ideas son abstractas y se dispersan con facilidad.

Lo que quiero es que trabajes con esas ideas intrusas que te debilitan muy en serio.

¿Estamos?

Tu lista de acción

Antes de pasar a la lista de acción, anota en un papel tooodas las preocupaciones, miedos y pensamientos negativos que tengas.

Será la hoja que hará de caja de pandora. ¡Suéltalo todo!

Pero procura soltarlo especificando la preocupación, no hace falta que entres en detalles.

Por ejemplo, si te preocupa que tu pareja no te presta atención tal y como te gustaría, podrías poner exactamente lo que piensas:

“Siento que no está por mi”

“Me ignora”

“Mi pareja no me tiene en cuenta”.

Tómate unos minutos para pensar en todos los pensamientos intrusos que a veces te hacen sentir mal.

Una vez que lo tengas, coge otra hoja. Divide con una línea el papel haciendo dos columnas. En la de la izquierda pondrás “ACCIÓN”. En la derecha “ACEPTACIÓN”.

Ahora que ya tienes las dos columnas, probablemente ya sabes por dónde van los tiros.

En la columna acción quiero que coloques todas aquellas cosas que sí tienen solución.

Recuerda que la solución puede venir por tu parte o puedes pedirla a otras personas. Ya sean conocidos o profesionales.

De hecho, aprovecharás para coger tu agenda o móvil y marcar cuándo y cómo irás poniendo en marcha esas soluciones.

Puedes partirlas en pequeños pasos. Por ejemplo:

Imagina que llevas tiempo sin tener claro a qué quieres dedicarte. Tal vez un primer paso sería darte tiempo para pensar. Dejar un espacio literal para que puedas plantearte qué opciones te gustarían más.

Luego puedes destinar otro día a buscar opciones por internet. O anotarte cuándo puedes hablar con alguien que puede darte una buena opinión al respeto.

Se trata de que sobretodo seas muy, muy específica.

¿Lo tienes?

Entonces ya podemos pasar a la siguiente columna.

Tu lista de aceptación

¿Te encuentras que hay cosas con las que no puedes hacer nada para mejorarlas?

Entonces es el momento de rellenar tu lista de aceptación.

Esta es la columna en la que las cosas no dependen de ti. Por lo tanto, solo puedes aprender a vivirlas mejor, o soltarlas.

La transformación siempre nace de una pregunta: ¿Cómo puedo vivir de la mejor manera posible esta situación?

Si has estado sufriendo por ello hasta ahora, entendemos que es difícil o desagradable. Sin embargo, hay más cosas más allá del dolor.

Cuando te permites expresar, te permites aprender. Y te aseguro que ninguna experiencia pasa desapercibida por nuestra conciencia.

Esto quiere decir que aprendemos absolutamente de todo lo que nos pasa en la vida. Sea creando aprendizajes positivos, o negativos.

No quiero entrar en el debate eterno de lo que está bien o está mal. Voy a contarte el criterio que he seleccionado de lo que entiendo por aprender bien. Si te acerca a sentirte bien contigo y mejorar tu calidad de vida (las dos cosas juntas), está bien.

Así que dale rienda suelta a tu creatividad. Atraviesa los límites pensando más allá de las cosas que has hecho hasta el momento. Busca nuevos horizontes.

¿Has logrado ver otra forma de afrontar cada situación?

Tu aprendizaje o “insight”

Estamos acostumbradas a pensar y darle atención a lo que nos preocupa. Al miedo.

Incluso a hablar de ello. De hecho, solo hace falta ver las noticias de la televisión para entrar en esa onda.

Pero, ¿quién habla de soluciones constantemente?

Es más, ¿quién escribe constantemente todo lo que puede hacer para mejorar su vida en este instante?

Espero que ahora mismo por lo menos tú.

Y si lo has hecho, estoy segura que has ampliado tu conciencia o has tenido pequeños momentos de “insight”.

Diríamos que es esa lucecita que se enciende cuando empiezas a entender la totalidad de las cosas. Cuando sientes que vas en buen camino.

Y entonces, te alivias. Te relajas. Simplemente te permites ser.

Cuando sacas tu foco de todos los problemas y los concentras en lo que hay más allá de ellos. Como en las soluciones, empiezan a venir las respuestas.

Si en algún momento te bloqueas, puedes utilizar recursos que a ti te ayuden a relajarte y reflexionar.

Es un buen momento porque empiezas también a conectar con tu sabiduría interna y empiezas a sentirte más segura. Ves las cosas más claras.

¿Te acuerdas cómo estaba tu mente antes de empezar el ejercicio?

Vamos a hacer la comparación.

El antes y el después

¡Aún no te has librado de escribir! Vamos a hacer un pequeño cuestionario de valoración de esta hora juntas.

Aquí tienes las preguntas, pero las respuestas, puedes anotarlas en tu papel para potenciar el “insght”.

Cuestionario de valoración final

  • ¿Qué pensabas sobre la ansiedad antes de empezar?
  • Y ahora ya sabes que…
  • ¿Tienes claro todo lo que puedes solucionar bajo tus medios?
  • ¿Y lo que no depende de ti?
  • Tengo una última pregunta y sugerencia antes de terminar. ¿Qué has aprendido? ¿Podrías contarnos a Nuria y a mí tus insights durante esta lectura en los comentarios?

Cómo solucionar tu dolor de espalda

Entre el 80 y el 90% de la población mundial padecerá dolor de espalda en algún momento de su vida. De hecho, 1 de cada 5 personas presentará tensión en las lumbares durante más de 3 meses, por lo que ese malestar se considerará crónico.

Cuando aparece el dolor de espalda, la mayoría busca aliviarlo tomando medicamentos o remedios naturales; reposa durante un tiempo tomándose una baja laboral; se da un masaje o practica algún estiramiento para la zona.

Aunque estas formas de aliviar el dolor son válidas, considero que no atacan a la raíz del problema. Y, por lo tanto, son parches que no eliminan la tensión.

De hecho, una de las explicaciones más comunes para el dolor de espalda es asociarlo al estrés y a las malas posturas. Pero este dato sigue siendo incompleto y no aclara nada.

Para mí, el dolor de espalda hay que tratarlo de una forma integral.

Para solucionarlo, es necesario atender a:

  • las causas emocionales
  • la postura vital y la forma de cargar el peso
  • el movimiento saludable para el cuerpo

Si tratas de aliviar tu dolor de espalda enfocándote en una sola de estas pautas, es posible que el dolor vuelva una y otra vez hasta que aclares los aspectos que no hayas tratado.

Si perteneces a la mayoría de población con menos suerte en este tema, quédate aquí porque en este artículo voy a explicarte punto por punto cómo abordar el malestar en tu espalda.

Fisiología de la columna

Para tratar el dolor de espalda, es necesario fijarse en la columna vertebral. ¿Por qué la columna? Porque la mayoría de tensiones en esta zona están relacionadas con ella.

Como en este artículo voy a nombrar algunas zonas específicas, considero necesario detallar algunos elementos que componen esta zona.

Será un punto breve. ¡Aguanta, que luego vamos a lo que te interesa!

La columna tiene 33 vértebras y está dividida en 5 regiones:

  • Región cervical: 7 vértebras pequeñas que permiten la movilidad del cuello.
  • Región torácica: 12 vértebras conectadas con las costillas para proteger los pulmones, el corazón y los grandes vasos sanguíneos.
  • Región lumbar: 5 grandes vértebras que soportan la mayor parte del peso y tienen una gran movilidad. Aquí se concentran la mayoría de dolores y desgastes que padecemos los seres humanos.
  • Región sacra: 5 huesos fusionados al final de la columna.
  • Región coxígea: 4 ó 5 huesos pequeños y fusionados al final de todo.

Entre cada una de las vértebras separadas están los discos intervertebrales, que tienen forma de rosquilla y funcionan como amortiguadores. Cuando te mueves, evitan que tus vértebras choquen.

Por la parte trasera, pasa la médula ósea y hay dos prolongaciones hacia los lados, llamadas apófisis, que sirven para que los músculos estén agarrados a la columna.

Y ahora vamos a lo que te interesa: cómo solucionar el dolor de espalda. Empezaremos por el origen emocional de esta dolencia.

Causas emocionales en el dolor de espalda

Para entender cuál es el malestar emocional que está expresando cualquier parte del cuerpo, es necesario fijarse en la función corporal que cumple.

Por ejemplo, los ojos sirven para ver. Por lo tanto, un problema en esta zona está relacionado con aquello que no ves bien en tu vida.

Para comprender cuál es la metáfora que expresa tu espalda, es necesario que te fijes en la función que cumple la columna vertebral.

La columna vertebral es el sostén de nuestro cuerpo.

Al desarrollarnos como humanos, esta parte desafió a la gravedad e iniciamos un gran paso evolutivo. Sin embargo, aquello que nos permitió progresar como especie también trajo algunas complicaciones que, en nuestras sociedades sedentarias, se han acrecentado.

De hecho, el peso de la gravedad impacta tanto que cada día perdemos 8 mm de altura debido a su fuerza. Por la noche, al descansar tumbadas, los recuperamos.

Pero pasemos a lo que nos importa: la columna como eje que aguanta la posición erguida.

Cuando busques la causa emocional de tu dolor en la espalda, es necesario que observes cómo te apoyas, cuál es tu sostén en la vida.

Y, según la zona que te duela, este apoyo estará relacionado con algún tema en concreto.

Causa emocional del dolor en el coxis

El malestar que parte de esta franja acostumbra a aparecer cuando estás sentada. Está relacionado con las necesidades básicas.

Si mantienes tensión aquí, es posible que te sientas dependiente de los demás, aunque no lo reconozcas. A nivel interno, no confías en tu capacidad para proveerte a ti misma de lo que necesitas en la vida y, por lo tanto, te consideras indefensa.

Este conflicto interno se refleja en la creencia de que los demás son los que dependen de ti. Pero esto no deja de ser una historia que te cuentas para no reconocer que eres tú la que los necesita a ellos.

Causa emocional del dolor en la zona del sacro

La tensión en el sacro está relacionada con el miedo por la propia supervivencia y el deseo de tener libertad de movimientos.

Los conflictos que hay en esta parte me recuerdan a los reptiles (y, por lo tanto, al cerebro reptiliano), ya que estos animales tienen mucha facilidad para discernir lo que les gusta y lo que no. Si les gusta y les ayuda en su supervivencia, se quedan. Si no, se marchan. Qué sencillo sería vivir sin nuestros líos mentales, ¿no?

Para resolver las dificultades asociadas al dolor en tu sacro, tienes que estimar tus límites. Es decir, necesitas saber hasta dónde estás dispuesta a dar sin agotarte.

Y, para ello, una buena gestión de la rabia será indispensable.

Causa emocional del dolor en la zona lumbar

La zona lumbar incluye las vértebras que van desde la cintura hasta la parte baja de la espalda.

Esta zona está relacionada con el sostén en el plano material de la existencia. Aquí se expresan los conflictos con el trabajo, el dinero, la casa, los estudios, etc.

Si te duele aquí, es posible que te identifiques por lo que tienes, aunque te cueste reconocerlo. Y, por lo tanto, tarde o temprano tendrás que reconciliarte con los aspectos materiales de la vida.

Esta zona me recuerda a algo bastante común entre las interesadas por el desarrollo personal: vamos de super espirituales y decimos que el dinero no nos importa, que estamos por encima de él.

Pero sí importa. En nuestra sociedad, lo necesitamos para vivir. Y, por lo tanto, hay que sanar el vínculo con la riqueza.

Causa emocional del dolor en la región torácica

La región torácica acoge las vértebras que van desde la cintura hasta la parte baja del cuello.

El dolor aquí está relacionado con la inseguridad afectiva. Si tienes malestar aquí, es posible que, para sentirte amada, hagas mucho por los demás.

Esta forma de pedir amor está basada en la creencia de que, si das mucho, el resto de personas lo van a valorar y te lo van a devolver con muestras de cariño.

Sin embargo, esta creencia implica que, cuando no te valoran o no te recompensan como tú quieres, te sientes incomprendida.

Este tipo de inseguridad afectiva es bastante común, ya que la mayoría de personas establecimos un apego inseguro con nuestras figuras de afecto primarias.

Para sanarlo, es importante trabajarte la autoestima para convertirte en tu propia fuente de amor. Solo así podrás establecer relaciones afectivas desde la libertad, la vulnerabilidad y la seguridad.

Causa emocional del dolor en la región cervical

Esta región comprende las vértebras del cuello.

Esta tensión se relaciona con el plano de las ideas. Si tienes algún malestar aquí, es posible que seas una persona muy cerebral que prioriza la razón por encima de los sentimientos.

El dolor en las cervicales aparece en personas que se quedan rumiando acerca de aquello que ven y les parece injusto, pero no actúan en el mundo. Se quedan paralizadas dándole vueltas a la cabeza.

Para solucionar este conflicto, es importante que des un lugar a tus emociones e instinto para permitir que sean estos los que dirijan tu vida.

Para conseguirlo, es imprescindible bajar al cuerpo y escucharlo. La mente te confunde porque en ella todo es posible y en el cuerpo no. El cuerpo te dice bien claro qué debes hacer para encaminarte bien.

Antes de terminar el tema de las causas emocionales, me gustaría aclarar un aspecto. Las definiciones que he aportado aquí son orientativas, no absolutas.

La teoría que explico en este punto tienes que pasarla por el filtro de tu propia experiencia. No te creas todo a pies juntillas. Úsalo para comprender mejor tus emociones, no para darte explicaciones racionales de cuál es el origen de tu dolor.

Tu postura vital: suelta el peso que cargas

Una de las causas que muchas personas atribuyen a su dolor de espalda es la mala postura.

Detengámonos en este punto: ¿qué es una mala postura?

Ante esta pregunta, es posible que respondas algo similar a: una mala posición corporal es cuando, por ejemplo, te sientas y curvas tu espalda. Una mala postura es no mantener la espina dorsal recta.

Lo primero que quiero rebatir es lo de que “la espalda tiene que estar recta”. Para empezar, esta zona del cuerpo tiene dos curvaturas naturales. Si tratas de mantenerla derecha constantemente, puede ser que acabes con una rigidez física, mental y emocional que te impida adaptarte a las diferentes situaciones que se te presenten.

En segundo lugar, quiero darte mi definición de la posición corporal que, para mí, es la postura vital.

La postura vital es la forma en la que te colocas frente a la vida.

Es decir, según como tú interpretes el papel que has interiorizado, asumirás una curvatura o rigidez concretas en tu espalda.

Por ejemplo, una persona con tendencia a la sumisión es bastante probable que curve en exceso la parte superior de la espalda y adelante su cuello. Ahí es donde cargará el peso de su cuerpo.

Por lo tanto, para entender la corrección postural, es necesario abrir la perspectiva. No se trata de poner la espalda recta cuando estás sentada frente al ordenador, sino que tienes que comprender cuál es tu tendencia natural; cuál es la posición vital que adoptaste frente a lo que te tocó vivir.

Solo cuando reconozcas tu postura vital y comprendas el origen emocional (sí, volvemos a las emociones), tendrás las herramientas necesarias para adoptar una postura vital saludable.

Si te quedas en lo de pararte erguida cuando te acuerdes, siempre acabarás volviendo a tu tendencia natural.

Cómo corregir tu mala postura

Para corregir tu mala postura en el cuerpo, además de indagar en la razón por la que adoptaste esa tensión, necesitas soltar todo el peso de tus tensiones. Y, para ello, tienes que permitir que sea tu pelvis la que te sostenga.

Los músculos del suelo pélvico deberían ser los que aguanten la carga de tu cabeza y torso. Y, de ahí, el peso debería bajar hasta la tierra a través de tus piernas y pies, que deben ser como dos columnas que aguanten el templo que eres.

Sin embargo, es bastante probable que tu pelvis y sus músculos no estén preparados para soportar esa carga. La capacidad de tus caderas para soportar tu peso está influida por muchos factores: los zapatos que llevas, cómo y cuánto te sientas, cómo y cuánto caminas, tu estrés emocional y tu grado de represión sexual.

Según cómo lleves estos temas, tu pelvis será más saludable o menos.

En definitiva, para corregir tu mala postura es imprescindible tener una pelvis libre de tensiones.

Movimiento para una espalda flexible

Para aliviar este tipo de malestar, muchas personas incluyen una tabla de estiramientos o la natación en su vida.

Y eso está muy bien. Sin embargo, a mi entender, estas dos formas suponen un alivio temporal del dolor, no un adiós definitivo a la tensión.

Para tener una espalda sana, es necesario introducir el movimiento en tu día a día.

No se trata de hacer deporte o de estirar los músculos con rigidez. Tienes que darte un movimiento amplio y con sentido que permita a tu columna vertebral hacer todo el rango de movimientos posibles:

  • Flexión
  • Flexión lateral
  • Extensión
  • Rotación

Cuando tu columna está acostumbrada al movimiento, es flexible. Y esa flexibilidad física se trasladará al plano mental y emocional, de forma que tendrás un abanico de opciones diferentes para adaptarte a los acontecimientos.

Serás un árbol bien arraigado en la tierra con una copa cimbreante que no se romperá.

Tu cuerpo está diseñado para moverse. Cuando tú te mueves, tus fluidos corporales hacen lo mismo. Así, evitas el estancamiento y la rigidez.

Pautas básicas de movimiento saludable para tu espalda

El movimiento saludable daría para unos cuantos artículos. Pero no quería dejar de escribirte algunas recomendaciones básicas para la salud de tu espalda. Algunas lectoras me han consultado dudas sobre este tema; de esas dudas sale este punto.

  1. Moverte no es hacer deporte 3 días a la semana. Es integrar el movimiento en tu vida diaria. Tienes más información sobre esto en la entrevista mencionada al principio de este apartado.
  2. El movimiento tiene que ser diverso y lo más amplio posible. Como vivimos en sociedades super sedentarias, conseguir moverte de formas diferentes requiere un proceso de adaptación inicial. Yo todavía estoy en este punto.
  3. Si te duele la espalda, nada de deportes de impacto como correr o el tenis.
  4. La natación, como se recomienda, te será muy útil para aliviar el malestar. Yo he aprendido a nadar este año y lo sostengo.
    Ahora bien, si vas a considerar la natación para tu espalda, asegúrate de hacerlo bien y de aplicar la técnica correcta. Los estilos braza, también llamado rana, y mariposa son fatales porque te obligan a tensar las lumbares.
    Las mejores opciones son la espalda doble, la espalda normal y el crol. Si, además, aprendes a respirar de forma bilateral para el crol, compensarás el desequilibrio que se produce cuando solo coges aire por un lado.
    ¡Un saludo a Pani y Nuri, mis profes de natación! ?
  5. Como he dicho antes, tu movimiento debe permitir que tu espalda haga todas sus funciones motoras.

Re-espáldate: una solución integral para tu dolor de espalda

Hasta aquí llega la explicación de todo lo que necesitas trabajar para solucionar el malestar de espalda: las emociones, tu postura vital y el movimiento.

Cómo usar el dolor para comprender tus emociones

Nunca he tenido una enfermedad demasiado grave. Sin embargo, desde mi adolescencia, el dolor en el cuerpo ha sido una constante.

El primer malestar fue en la cabeza. No recuerdo demasiado bien cómo fue el proceso, porque apenas tenía 12 ó 13 años. Sólo conservo en la memoria el momento en el que un neurólogo me diagnosticó migraña.

Me recetó un medicamento.

Más adelante, cuando cumplí los 18, visité varios dentistas. Al dolor de cabeza, se le habían añadido los dientes y las mandíbulas. Tras varias pruebas, concluyeron que debido al estrés apretaba los dientes mientras dormía, provocando una tensión llamada bruxismo.

Me construyeron una férula de descarga para no dañar el esmalte, pero no me dieron ninguna solución concluyente para resolver el dolor.

4 años más tarde, con 22, empecé a tener fuertes punzadas durante mi menstruación. Hasta entonces nunca había tenido demasiadas molestias. En unos meses, pasé de un leve entumecimiento en el vientre a retorcerme por los calambres.

En esa misma etapa, la ciática y la ansiedad llegaron a mi vida.

En mi caso, la ciática se producía por una gran tensión muscular que pinzaba el nervio ciático, el que recorre la base de la columna vertebral hasta el pie. Debido a ella, tuve cojera en muchas ocasiones.

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La ansiedad llegó en forma de explosiones de llanto, acompañadas por una fuerte presión en el pecho. No podía controlarlas ni sabía de dónde venían.

Siempre fui al médico en busca de respuestas, pero nunca encontré una solución definitiva a mis dolores.

De hecho, si el primer neurólogo al que acudí nos hubiera recomendado, a mi madre o a mí, aprender a gestionar mis emociones, es posible que me hubiera ahorrado unos cuantos malestares.

Con el tiempo, comprendí que mis dolores eran lo que se conoce como somatizaciones. Es decir, mi cuerpo se tensaba debido a las dificultades emocionales que vivía.

Antes de desarrollar esta idea, quiero hacer una aclaración. Con este artículo y mi experiencia, no estoy atacando la medicina occidental. Al contrario, creo que es muy útil y necesaria.

Sin embargo, en mi opinión, a pesar de que ya ha habido algunos avances y cambios en el terreno, es necesario reconocer el papel que juegan los sentimientos en el desarrollo de algunas enfermedades y dolencias.

El cuerpo habla por tus emociones

Las emociones se expresan mediante el movimiento en el cuerpo.

Piensa en estas situaciones: ¿has sentido alguna vez ganas de saltar y bailar tras una buena noticia? ¿has deseado en ocasiones dar un golpe o un portazo en medio de una discusión acalorada? ¿o quizá has tenido ganas de quedarte en posición fetal mientras llorabas?

Todas estas expresiones, son ejemplos de cómo el cuerpo y su movimiento expresan nuestros sentimientos.

Para entender por qué nuestro sentir demanda ciertas actividades concretas, es necesario conocer la función que cumplen las emociones a nivel evolutivo.

Las emociones se formaron para que los animales y nuestros ancestros reaccionaran a los estímulos que se les presentaban.

Así, el miedo apareció para tomar la decisión de “defender” o “huir” ante un depredador. O el amor surgió para crear vínculos dentro una comunidad. Y así con el resto de emociones. Cada una tiene su papel en la vida.

No obstante, vivimos en una cultura donde las emociones no son bien vistas. Todavía hoy en día, muchas personas creen que no deben dejarse llevar por ellas y buscan manejar su realidad siendo racionales.

Cuando éramos pequeños, muchos de nosotros fuimos educados en la negación de nuestros sentimientos con sentencias como “los niños no lloran”, “no te enfades por tonterías” o frases del estilo.

Ante esas creencias, tuvimos que esconder nuestras reacciones emocionales para cumplir con las expectativas que nuestros padres o educadores tenían sobre nosotros. Lo hacíamos porque necesitábamos percibir su amor.

Así, nos veíamos obligados a dejar de sentir, por lo que anulábamos el sentimiento mediante la tensión muscular y la represión del movimiento. Con el tiempo, esos patrones de supresión quedaron instalados en nosotros de forma inconsciente.

Te lo explico con un ejemplo.

La función de la rabia es marcar nuestros límites. Nos enfadamos cuando creemos que alguien ha sobrepasado nuestro terreno.

Hoy en día, puede que nos enfademos si nuestro jefe nos pide trabajar más horas sin cobrar o cuando la pareja traiciona nuestra confianza. Los homínidos del pasado se enfurecían cuando había intrusos cerca de sus tierras o alimentos.

Ante esas amenazas, su solución era ponerse a gritar o golpear para mostrar su fuerza y ahuyentarlos. Como te he explicado, nuestro cuerpo y los de nuestros antepasados reaccionan de la misma forma. Por eso, algunas personas gritan o golpean cuando algo les molesta.

Para no actuar así, algo deseable entre las personas con inteligencia emocional, tensaremos la garganta o los músculos de los brazos, que son las zonas donde la energía se dirige cuando aparece la rabia.

Con el tiempo, estas reacciones se vuelven automáticas y dejamos de percibirlas. El problema es que, cuando las repetimos muchas veces, aparece el dolor.

Por eso, alguien que ha callado mucho sus enfados, puede terminar con afonía o tensión en los hombros.

Entonces, para liberarnos del dolor, necesitamos liberar la emoción escondida que hay tras él.

Ejercicio para expresar tus emociones

¿Pero cómo puedes liberar los sentimientos reprimidos si el proceso de esconderlos es inconsciente?

Acudiendo al origen: el cuerpo.

Cuando te pones en movimiento y lo haces poniendo consciencia en las sensaciones, tus músculos se ablandan de forma que las emociones atrapadas aparecen.

Para relacionarme con el cuerpo de esta manera, yo uso la terapia de movimiento.

La terapia de movimiento es un sistema de diferentes técnicas que tienen como objetivo adentrarte en tus sensaciones y tensiones corporales para que descubras la emoción reprimida que hay en ellas y puedas expresarla.

Es decir, mediante la terapia de movimiento, puedes conectar con la tensión que hay en tus hombros, sentir la rabia que hay en ellos y descargarla en un entorno.

No obstante, a veces, es difícil comprender estos mensajes emocionales que el cuerpo nos manda.

Por eso, complemento la terapia de movimiento con la escritura. Porque, al explicar las vivencias corporales con el lenguaje, es más fácil descubrir cuál es su significado.

Con la unión de estas dos técnicas, he conseguido comprender el origen de mis dolores y liberarme de ellos.

Para entender cómo funciona, lo mejor es practicarlo. Por eso, te explicaré 3 ejercicios que te permitirán probarlo en tu casa.

Meditación para el dolor

Un ejercicio preliminar 

Concéntrate en el área de la sensación que resulta dolorosa. Siente el dolor o la opresión, siguiendo en cada momento los cambios que surjan, notando el color, la intensidad, la temperatura, la frecuencia… Visualiza al cuerpo como un puño que quiere aislar el dolor y no sentirlo. Deja que el puño empiece a abrirse alrededor de la sensación dolorosa. Siente la tensión y la resistencia del cuerpo que intenta cerrarse al dolor.

Sigue abriendo el puño. La más mínima resistencia puede resultar dolorosa. Ábrete. Ablándate. Deja que el puño se abra, momento a momento. ¿Por qué apretar este dolor un minuto más? Visualiza el dolor como una brasa dentro del puño. La carne del puño cerrado se quema con tanto dolor. Ábrelo. Visualiza cómo la palma de la mano se ablanda, cómo los dedos se aflojan.

Dentro del cuerpo el dolor empieza a flotar y fluir libre. Nota cualquier miedo que esté asociado con la liberación del dolor. Reconócelo y deja que se vaya por sí solo, sin esforzarte. Deja que la tensión se disuelva. No intentes agarrar el miedo ni el dolor. No los rechaces. Déjalos estar. Deja que floten libres, sin tensión, suavemente, dentro del cuerpo abierto, blando y sin resistencia. Permanece en ese estado de ecuanimidad durante el tiempo que quieras.

Ahora que puedes ver que el dolor se controla con la mente, entonces quizás puedes entender que el dolor puede experimentarse por la mente en realidad como placer. Una vez dicho esto, examinemos el dolor natural primero y veamos que el convertir este dolor en placer es simplemente ver el beneficio de esta realimentación como una ayuda en saber dónde existe el problema, y aparte de plantear curas reguladoras en marcha, te permite cambiar la conducta o encontrar una manera natural de resolver el problema original.

Examinando el dolor inducido mentalmente por la Identidad, sabemos que la mente puede generar lo que desee, así que se trata de una práctica interesante el convertir el dolor controlado por la mente en placer.

Puede parecer difícil al principio, pero te das cuenta que el sado-masoquismo es una manipulación mental precisamente de ese tipo, en que los practicantes inducen el dolor extremo en realidad con la finalidad de percibir el placer inducido mentalmente que se enlaza con lo anterior.

Ahora bien, no estamos interesados en esa conducta extrema que es un problema psicológico en sí mismo, sino sólo en demostrar que la Identidad puede controlar las experiencias de la mente.

Comprendiendo entonces que el dolor extremo que experimentamos es innecesario y generado por la mente, podemos ejecutar una meditación sencilla que permitirá al auténtico dolor ser atendido mientras que eliminamos la contaminación de la mente.
La Meditación

Como paso preliminar a la meditación debes realizar una simple prueba.

Extiende la lengua y con la punta de tu dedo índice roza ligeramente la punta de la lengua, tan ligeramente que la toca pero afloja el contacto constantemente. Has de intentar mantener ese contacto de la manera más ligera posible.

Házlo ahora antes de seguir leyendo durante un minuto.Ahora la pregunta para ti es: aparte de los pensamientos involucrados en la tarea de mantener el contacto, ¿había algún otro pensamiento presente?

Si has realizado la tarea correctamente sabrás que no hubo ningún pensamiento en absoluto.

Fue porque tu concentración en esta tarea era tan intensa que no había espacio para que entraran otros pensamientos.

Ahora eso es importante de entender, pues cuando hablamos de CONCENTRACIÓN en la meditación, estamos hablando de usar esa misma intensidad y ni una jota menos.

Si lo tienes claro en ese punto, entonces la primera parte de la meditación es concentrarte sobre tu respiración.

Cuando inspiras, sé consciente de tu inspiración enfocando esa misma CONCENTRACIÓN UNIDIRECCIONAL sobre los agujeros de la nariz y detecta el sentido del tacto ligero en la pared interna cuando el aire pasa. Sé consciente también del contacto del aire en los agujeros cuando espiras con esa misma CONCENTRACIÓN UNIDIRECCIONAL.

Puedes ser consciente al mismo tiempo de una ligera incomodidad por el dolor, pero ignora esto y continúa la conciencia de inspirar y espirar. Con la mente así desligada entonces los componentes del dolor extra no serán operativos y el alivio será aparente. Cuando pares la meditación el dolor se habrá calmado hasta un nivel natural… Acepta ese dolor como natural y beneficioso. Cuando la mente entre una vez más para molestarte, entonces usa la inspiración y espiración para volver al estado del dolor natural.

Puedes ver entonces que es importante captar la primera arremetida del excesivo dolor controlado por la mente y empezar la defensa con la respiración inmediatamente.

Este es el método más efectivo y finalmente llegarás a tener tanta práctica que casi se convertirá en una rutina fácil, con el sistema entrando de manera natural, aun sin desear que comience la concentración en la respiración.

Carta de tu dolor

Los ejercicios corporales te conectan con las emociones y te permiten liberarlas. Sin embargo, es posible que, una vez realizados, quieras entender cuál es el origen de esos sentimientos.

Para conseguirlo, te propongo una actividad de escritura.

Una vez hayas realizado el enraizamiento o la vibración (¡o ambos!), coge papel y bolígrafo para darle voz a tu malestar.

Escribe como si fuera esa parte de tu cuerpo la que hablara y déjale que se exprese, sin controlar lo que estás poniendo sobre el papel.

Si te molesta la espalda, permite que diga cómo se siente. Si está enfadada, escribe enfadada. Si crees que está llorando, escribe su tristeza y llora.

Anota todo hasta que sientas que has llegado al final. Al terminar, reléelo y saca tus propias conclusiones.

Como te he dicho, el objetivo de esta actividad es descubrir el mensaje que hay tras tu malestar. Por ejemplo, si te duelen los hombros y tus hombros te dicen que estás harta de estar pendiente de todo el mundo, puedes deducir que te agobian tus responsabilidades.

Una vez descubierto el origen, puedes hacer los cambios necesarios en tu vida para que ese ámbito deje de ser un problema. Una vez desaparecida la dificultad, es posible que tu dolor también se marche.

Puedes hacer estos 3 ejercicios tantas veces como quieras, para un mismo dolor o para diferentes. Lo maravilloso que tienen es que la experiencia cada vez será distinta, porque tu estado habrá cambiado.

El dolor es una metáfora de tu situación personal

Para terminar este artículo, quiero contarte qué es lo que yo llamo la metáfora del dolor.

Al igual que nuestras emociones, los órganos y sistemas que forman nuestro cuerpo tienen una función. Por ejemplo, el intestino delgado se encarga de separar aquello que nos es útil de lo que debemos desechar.

Por lo tanto, cuando tenemos una enfermedad o tensión en alguna parte del cuerpo, hay una función que no podemos hacer de forma correcta o que tiene algún defecto.

Para entender el malestar, podemos extrapolar el cometido de esos sistemas corporales a nuestra situación personal.

Así, si tienes miopía, puedes preguntarte: ¿qué es lo que no quiero ver en mi vida? O si padeces estreñimiento, la pregunta sería: ¿qué ámbito o situación no quiero que dejar ir?

De hecho, te recomiendo que escribas sobre ello: reflexiona acerca del cargo que cumple en tu cuerpo aquella zona que te duele y extrapólalo a tu realidad.

No obstante, no te limites a escribir acerca de tus malestares.

Experimenta con los ejercicios que te propongo en este artículo y déjate llevar por las sensaciones que aparezcan.

A partir de ahí, acostúmbrate a expresar tus emociones hacia el exterior para que no se queden enquistadas dentro, de forma que te provoquen dolor.

Cuanto más fluyan tus sentimientos, menos dolor tendrás y más tranquilo te sentirás.

Cuando no los liberas, se repiten constantemente en tu vida. Pero, cuando salen al exterior, te das cuenta de que ninguna situación es permanente.

Si te ha parecido interesante lo que te he contado, te invito a recuperar la conexión con tu cuerpo. Para ello, te regalo el curso Primeros pasos para escuchar tu cuerpo con herramientas que te permitirán gestionar tus emociones a través de actividades corporales.