Como detectar y eliminar las energías negativas en el hogar

Por supuesto, usted probablemente ha oído hablar del uso de una lámpara de sal del Himalaya, o manchar su casa para eliminar las energías negativas en el hogar, pero ¿ha oído hablar del uso de un vaso de agua?

Desafortunadamente, la verdad real y fea es que estamos rodeados de energía negativa – dondequiera que vayamos. También deben saber que nuestros hogares son un espacio de unidad donde muchas energías se “combinan”. Sí, nuestros sentimientos, pensamientos y emociones emiten un cierto tipo de energía y atraen otras energías también. Y sí, los miembros de la familia, vecinos o visitantes al azar en nuestras casas pueden traer energías negativas que pueden afectar nuestro estado de ánimo y bienestar.

eliminar las energías negativas en el hogar
Simple consejo puede ayudarle a detectar y eliminar las energías negativas en el hogar

Esto es muy importante que usted lo sepa – su casa es como una esponja. Toda esa energía negativa es absorbida por las paredes, muebles, alfombras, techos y objetos. Y, desafortunadamente, estas energías negativas se acumulan en las esquinas y en lugares escondidos.

Las energías negativas pueden impactar toda tu vida. Pueden afectar las relaciones entre los miembros de la familia, alterar la armonía en su hogar, etc. Y, como resultado de eso, te sentirás ansioso, inquieto y quebrantado.

En caso de que hayas estado bajo mucho estrés últimamente o no te sientas cómodo en tu casa, puedes probar este sencillo consejo para rastrear y erradicar estas malas influencias de tu atmósfera.

Usted necesitará:

  • 1 Vaso para beber transparente
  • Agua
  • Sal marina
  • Vinagre blanco o vinagre de alcohol

Este método es muy simple y fácil de hacer para ayudarle a detectar y eliminar las energías negativas en el hogar – primero, usted debe obtener un vaso claro (transparente) y verter sal marina en él – debe llenar poco menos de 1/3 del vaso. Luego, agregue 1/3 de agua al vaso y luego agregue vinagre blanco. Usted querrá dejar un poco de espacio en el vaso, así que no lo llene hasta la parte superior cuando agregue el vinagre.

Coloque el vidrio en la habitación donde crea que la energía negativa es la más poderosa. Ponga el vaso en un lugar oculto y déjelo durante un día entero. Asegúrate de que nadie lo mueva del lugar.

Después de un día, necesitas examinar el vaso – si está como lo dejaste, no hay energías negativas en esa habitación. Puedes probar el truco en otra habitación y ver qué pasa. Si el vidrio se nubla, burbujea o cambia de color, es el resultado de problemas de energía. En este caso, repita el procedimiento de nuevo con un vaso nuevo hasta que esté tan limpio como lo dejó.

¡Háganos saber cómo funciona esto en su casa!

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Utilizar la oración como herramienta de manifestación

La oración es la herramienta más poderosa de manifestación. Sin embargo, muchos la asocian con la religión y no creen que tenga control alguno sobre la energía.

Sueles recurrir a la oración cuando necesitas desesperadamente un milagro y esperas que la Fuente te escuche y te responda. La oración no consiste en expresar una lista de deseos, ni tampoco es una petición de ayuda; es una potente herramienta de energía que debe usarse con fe, intención y claridad. Crea un importante contenedor de energía para la manifestación de intenciones, que es apoyado por tu fe en la asociación co-creativa con la Fuente y tu propia herencia divina.

La claridad es importante en la oración. Debes ser claro en lo que deseas crear, porque te ayudará a alinearte con la energía que lo manifestará y lo hará posible. Con frecuencia se utiliza la oración como si se tratara de una lista de deseos, con la esperanza de que el Universo te encuentre merecedor de lo que hay en ella o te regale exactamente lo que deseas sin tu participación. La oración es una herramienta energética que gestiona el flujo de energía. Para poder emplearla en su contexto creativo más óptimo es necesario orar desde un lugar de poder, no de debilidad o de desesperación.

La intención es un componente importante de la oración: es el contenedor energético para el resultado que buscas. No puedes pedirle al Universo que manifieste algo en tu vida en tu nombre y esperar que el resultado sea de tu agrado. La conciencia de tu poder se establece a través de tu intención, y es así como enfocas la energía para la manifestación. ¿Cuál es la intención de tu oración? Debes saberlo para usar la oración de manera efectiva.

Otro aspecto de la oración es la fe y la confianza en tu capacidad de co-crear los resultados. Aquellos cuyas oraciones son respondidas no son personas afortunadas ni especiales; tan sólo están comprometidas con los resultados que desean y tienen fe y confianza en su propio poder. Tú también tendrás que tener fe y confianza en tu conexión con la Fuente, aunque ella no puede eliminar tus miedos y dudas. Ten fe en tu propia divinidad, porque es mediante la asociación entre lo divino y lo material cómo la energía se transforma en milagros.

Utiliza la oración todos los días. No la reserves para ocasiones especiales, cuando te sientas abrumado o impotente; no dejes de usarla por no “hacerle perder el tiempo a la Fuente”. La oración te conecta con ella y con tu propia divinidad para ayudarte a que el Espíritu esté presente en todo lo que hagas.

oración como herramienta de manifestación

El tiempo de oración honra tu propósito, tu misión, tu divinidad y tu poder. Es tu momento para comunicarte con la Fuente, para mantener la atención en tus objetivos, asegurarte de que estás alineado con tu propósito, obtener respuestas a tus preguntas y conseguir ayuda para cada problema. A través de la oración permites que el Espíritu te guíe y te aporte claridad en todas las áreas de tu vida. En la oración no hay miedo porque te diriges a la Fuente de amor incondicional, y ella no conoce el miedo. El tiempo de oración te recuerda quién eres y que nunca estás solo.

Cuando reces, recuerda que tus palabras tienen poder. Te estás comunicando con la Fuente de la que formas parte. Eres tan maravilloso y tan poderoso como cualquier otro ser del Universo. No necesitas suplicar a Dios lo que quieres. Cuando rezas reconoces tu poder y tu habilidad para manifestar la realidad que deseas. En tu oración puedes pedir ayuda, lo cual no es señal de debilidad, sino la certeza de que cuentas con muchos ayudantes cuya misión es apoyarte en tu trabajo. Cuando pides orientación no estás admitiendo que eres débil: estás contemplando la situación desde una perspectiva superior para que pueda resolverse de acuerdo a tu mayor bien y al mayor bien del Todo. Se te darán las respuestas que buscas, quizá no inmediatamente, pero observa las señales que vayan apareciendo.

Pasar tiempo en oración intencional es importante, porque necesitas recordar quién eres si quieres hacer el trabajo que viniste hacer. Muchos están confundidos y asustados por los cambios que están ocurriendo en sus vidas y en el mundo. Todo está en orden divino. La oración es el reconocimiento del poder del Espíritu y del amor incondicional.

Cuando rezas irradias tu luz al hacia el mundo a través de la oración. Cada vez que abres tu corazón y tu espíritu para comunicarte con la Fuente, es una oración. Reza por la paz, por el amor incondicional y la alegría; visualízalos como si ya fueran reales y así traerás su energía al mundo y a todas las personas que viven en él.

Superar la Depresión – Dalai Lama

En el fondo, todos los seres humanos somos iguales: todos queremos ser felices y nadie quiere sufrir. Por eso cada vez que se me presenta la oportunidad, trato de mostrar, a los que me escuchan, todo lo que tenemos en común como miembros de la familia humana, así como la profunda interrelación que hay entre nuestra existencia y nuestro bienestar.

El Dalai Lama hablando sobre la paz y la felicidad interior a una multitud de 60.000 personas en Central Park, Nueva York, EE.UU., el 21 de septiembre de 2003. (Foto de Manuel Bauer)
El Dalai Lama hablando sobre la paz y la felicidad interior a una multitud de 60.000 personas en Central Park, Nueva York, EE.UU., el 21 de septiembre de 2003. (Foto de Manuel Bauer)

Hoy en día, gracias a un número creciente de pruebas científicas, se reconoce cada vez más la estrecha relación que existe entre la felicidad y nuestra disposición mental. Muchos de nosotros, que vivimos en sociedades que gozan de un gran desarrollo material, nos damos cuenta que alrededor nuestro hay mucha gente que no nos parece feliz. Debajo del barniz de prosperidad, se divisa un malestar con sentimientos de frustración, conflictos innecesarios, fármaco-dependencia o alcoholismo, y en el peor de los casos, se puede llegar hasta el suicidio. No hay manera de garantizar que el dinero, por si sólo, pueda procurarnos la alegría o la satisfacción que buscamos. Lo mismo pasa con nuestros amigos. Cuando nuestra  mente se encuentra en un estado de furia o de odio intensos, inclusive un amigo íntimo puede parecernos frío, o indiferente, distante o exasperante.

Pero los seres humanos estamos dotados de una inteligencia maravillosa. Además, todos los humanos somos capaces de actuar con determinación y ese fuerte sentido de resolución lo podemos orientar en cualquier dirección. Mientras tengamos presente lo que es el don maravilloso de la inteligencia humana, así como la capacidad de emprender actos positivos con gran resolución, nuestra salud mental básica quedará protegida. El ser conscientes de nuestro extraordinario potencial humano nos confiere una fuerza fundamental. Y esa seguridad nos permite  lidiar con cualquier dificultad, en cualquier situación que se presente, sin perder la esperanza y sin sumirnos en sentimientos de autoestima negativa.

Escribo estas líneas como alguien que perdió su libertad a los dieciséis años y luego perdió a su país a los veinticuatro. He vivido más de cincuenta años en el exilio, dedicado, como los demás Tibetanos, a mantener viva nuestra identidad tibetana y a preservar nuestra cultura y nuestros  valores. Las noticias que nos llegan del Tíbet son casi siempre desgarradoras, pero nada nos autoriza a bajar los brazos. A mí personalmente me ayuda el adoptar el pensamiento siguiente: si el problema tiene remedio, no hay necesidad de preocuparse. En otras palabras, si la dificultad se puede resolver o existe alguna salida, no  hay que sentirse abrumado por ella. Lo mejor es buscar la solución. Tiene más sentido concentrar la energía en hallar una solución que en preocuparse por el problema. Ahora bien, si no hay remedio, si no existe solución, pues tampoco tiene sentido preocuparse, puesto que no se  puede hacer nada de todos modos. En ese caso, cuanto más pronto reconocemos  la situación, tanto  mejor será para nosotros. Esta fórmula, claro está, implica encarar directamente el problema y adoptar una perspectiva realista. De otro modo, no podremos detectar si el problema tiene o no una solución.

Si adoptamos un enfoque realista y cultivamos una motivación correcta, también podremos protegernos del miedo y la ansiedad. Si generamos una motivación pura y sincera, basada en la bondad, la compasión y el respeto, podremos llevar adelante todas las tareas, en cualquier campo de acción, y con mayor eficacia, menos aprensión o preocupación, sin temor de lo que estén pensando los demás y sin dejar de confiar en que se alcanzará la meta final. Y aunque no se  alcance, podremos sentirnos felices y satisfechos por haber hecho el esfuerzo. Pero si nos anima una motivación maliciosa, aun si los demás nos felicitan o si conseguimos lo deseado, no nos sentiremos  felices.

Algunas veces también, podemos sentimos insatisfechos por la vida que llevamos, y estamos a punto de dejarnos aplastar por las dificultades que nos rodean. Esto nos ocurre a todos de vez en cuando, con mayor o menor intensidad. En esos momentos, es indispensable hacer todos los esfuerzos posibles para lograr levantar el ánimo. Podemos hacer un esfuerzo para recordar lo afortunados que hemos sido : contamos con el amor y afecto de alguien que nos quiere; tenemos algún talento; hemos recibido una buena educación; tenemos asegurada la satisfacción de nuestras  necesidades básicas, a saber, la alimentación, la vestimenta y la vivienda; o tal vez hayamos actuado de manera altruista en el pasado. Debemos tener  en cuenta el más mínimo aspecto positivo de nuestra vida, porque si no logramos  levantar nuestro ánimo, corremos el peligro de sumirnos aún más en un sentimiento de impotencia. Esto nos puede abatir hasta el punto de convencernos de que carecemos de toda capacidad de hacer el bien en cualquier circunstancia, y así se van creando  las condiciones que conducen a la desesperación.

En mi calidad de monje budista, he aprendido que lo que más puede alterar nuestra paz interior es lo que llamamos las emociones perturbadoras. Cualquier pensamiento, emoción o acontecimiento mental que refleje un estado mental negativo o desprovisto de compasión merma inevitablemente nuestra sensación de paz interior. Todos nuestros pensamientos negativos – el odio, la ira, el orgullo, la concupiscencia, la codicia, la envidia y demás – son considerados fuentes de dificultades y son perturbadores. Los  pensamientos y emociones  negativos son obstáculos a  nuestra aspiración más fundamental: el deseo de ser feliz y no sufrir. Cuando actuamos influenciados por ellos, olvidamos cuál va a ser el impacto de nuestra acción sobre los demás; son la causa de nuestra conducta destructiva con nuestros semejantes y con nosotros mismos. Los homicidios, escándalos y estafas, todos tienen su origen en las emociones perturbadoras.

Surge inevitablemente la pregunta: ¿se puede adiestrar la mente? Existen muchos métodos para formarla. Entre ellos, existe una enseñanza especial en la tradición budista denominada ‘adiestramiento mental’, que apunta a desarrollar el interés por los demás y a sacar provecho de la adversidad. Esta forma de pensar, de convertir los problemas en fuentes de felicidad, es lo que ha permitido al pueblo tibetano preservar su dignidad y su espíritu, a pesar de las grandes dificultades que ha tenido que enfrentar. De hecho, estos consejos me han servido mucho y han sido de gran utilidad práctica en mi propia vida.

Un gran maestro tibetano del adiestramiento de la mente comentó una vez, que una de las cualidades más maravillosas de la mente es su potencial de transformación. No me cabe duda sobre el hecho de que, los que se dedicaran a transformar la mente, a sobreponerse a sus emociones perturbadoras y a lograr un sentimiento de paz interior, notarán con el tiempo un cambio progresivo en su actitud mental y en sus reacciones ante las personas y los sucesos. Sus mentes se volverán más disciplinadas y positivas. Y estoy seguro que descubrirán que su propia felicidad aumenta a medida que contribuyen a aumentar la felicidad de los demás. Rezaré por que todos los que adopten esta meta logren la bendición de alcanzarla.

El Dalai Lama
31 de Diciembre de 2010