Yoga para principiantes clase 25

En esta clase veremos una kriya para fotalecer nuestro sistema digestivo ( el tercer chakra ) que nos ayudará a fortalecer nuestra toma de decisiones.

( Los chakras y su relación con las enfermedades )

Antes siquiera de que podamos aspirar a tomar una decisión sabia, tenemos que ser realistas con nosotros mismos acerca de la situación en cuestión: ¿Hay que tomar de verdad una decisión o no? Y si hay que hacerlo, ¿por qué no la tomas? ¿Estás posponiendo lo inevitable?

Una estudiante vino a preguntarme una vez cómo podía dejar de fumar, porque eso la angustiaba mucho. “¿Por qué -le dije- quieres dejar de fumar?”. “Porque fumar es malo”, contestó. “Bien pero ¿a ti te gusta?”, repliqué. “Sí, pero es malo”. “Si dejas de fumar -le dije- verás por qué estás fumando realmente, ¿estás lista para eso?, porque esa es la auténtica decisión. ¿Qué tal si fumas plenamente, consciente de que te estás intoxicando con cada bocanada de aire?, ¿por qué no pruebas eso?”.

Al cabo de un mes vino a verme esta estudiante y me dijo: “No fumo, ya no puedo fumar. He hecho mindfulness fumando, y me he dado cuenta de que mi elección de intoxicarme es mala. También he visto otras decisiones tóxicas que tomo en la vida”. Ella llegó a entender que la decisión de dejar de fumar o no era solo una forma de ansiedad más fuerte, un miedo a lo que realmente había debajo. A pesar de que ella tenía una opción, se estaba negando activamente el explorar en las auténticas razones del por qué fumaba.

Tomar decisiones conscientes

Buda nos enseñó que el sufrimiento se origina por la ignorancia. Por ella entendemos los errores ilusorios o delirios que la mente tiene sobre su propia naturaleza. Por lo tanto, la forma de liberar a la mente del sufrimiento es a través de hacerse una idea de lo que “realmente es”. Una de las herramientas más potentes para el desarrollo de la visión profunda es la “atención plena”, la capacidad de ser plenamente consciente momento a momento de qué pasa, cómo pasa y cómo me siento cuando pasa.

Mindfulness te ayuda a ir poco a poco de la superficie a lo más profundo, momento a momento. Por muy nublada que esté la mente, la verdad es el sol… y está sucediendo aquí y ahora. En el día a día, la atención plena ayuda a ver claramente lo que hay que hacer, lo que eres capaz de hacer, lo que puedes hacer y cómo relacionar ese momento con las grandes verdades de tu vida. Claro que no es fácil ser consciente; no hay nada más difícil que la práctica de la atención plena, pero podemos ir practicando.

En la respiración consciente aprendemos sistemáticamente a poner atención y a recibir todo lo que surge de la mente; sin juzgar, sin alimentar, sin violentar. El entrenamiento para ser consciente no es diferente de nada que hayamos aprendido antes: cocinar, andar, leer, jugar. Cuanto más práctica, más hábil te vuelves. Y poco a poco los momentos conscientes van creciendo hasta hacerse días conscientes, semanas conscientes, meses conscientes, años conscientes. Pero hay tres etapas fundamentales que me gustaría repasar, cuando hay que tomar una decisión.

Primera etapa: No temer al momento presente

Cuando te enfrentas a la toma de decisión, primero dirige tu atención a la experiencia real que te conecta con esa decisión específica: ¿dónde lo sientes en tu cuerpo? ¿Sientes estrés, miedo, ansiedad, tristeza? ¿Te duele la cabeza, el estómago, el vientre? ¿No sientes tu cuerpo? A menudo no nos damos cuenta de lo que realmente nos está pasando, hemos perdido las señales del cuerpo y ya no sabemos lo que hay que hacer. Estamos despistados. Al sentir el cuerpo y reconectar, accedemos a la intuición profunda que siempre estuvo allí, escondida.

A continuación vas nombrando “qué pasaría si tomase esa decisión”, lo mejor que puedas, poniendo focus. Muchas veces no podremos ni articular palabra porque la decisión es un principio de acuerdo interno. Otras veces lo sabes rápidamente, y sabes que “ya no quieres estar más en ese trabajo o en esa relación”. Al principio crees que no te gusta el trabajo, por la presión, otras por los compañeros… hasta que al final reconoces que no te gusta… porque no tiene nada que ver contigo. Poco a poco vamos descubriendo los elementos subyacentes que nos conectan con nuestros auténticos valores. Nombrar es liberar, para tomar poco a poco la decisión.

Si en esta fase acuden a ti pensamientos recurrentes o ideas obsesivas, es que estás activando mecanismos de evitación. Cuando te vengan a la mente, solo tienes que volver a respirar y reciclar esos pensamientos ansiosos sobre la decisión, refocalizar. Solo siente dónde está en tu cuerpo y nombrarlo, sin obsesionarte. Permitiéndote sentir.

Segunda etapa: Investigando

Después de haber tomado la decisión, el siguiente paso es investigar en ella. Ten en cuenta el impacto de esa decisión: corto, medio y largo plazo. Puede parecer que lo que hacemos una noche no tendrá efectos a largo plazo, pero acaba siendo una decisión que te cambia la vida. Puede haber decisiones en que el efecto a largo plazo es mínimo, y tú estás creándote una angustia innecesaria, no dimensionas. ¿O no es tan difícil y te estás creando estrés para no confrontarla? También es importante revisar los plazos; hay decisiones que tienen que ser tomadas en el corto plazo y no puedes aplazarlas más. La técnica del aplazamiento a veces es un mecanismo de defensa para no decidir. Pero la vida decide.

La siguiente cuestión es: ¿qué tipo de decisión es la que tengo que tomar? Es probable que no tengas ni idea del tipo de naturaleza que tiene esta decisión. Estas experimentando presión, presión, y no sabes de qué lado del tanque. Te estás causando mucho sufrimiento mental. Por ejemplo, puede ser que te encuentres entre dos relaciones y no sepas cuál escoger. Que seas un apasionado de la libertad y también te guste tener una familia estable. Entonces la decisión no tendría por qué ir en ninguna dirección especial. Te puede ayudar reflexionar y aclarar cómo las otras personas que están involucradas se están sintiendo. Cuando estás tomando una decisión que afecta a otros que te importan, estás enredándote en sentimientos… por no decidir. Puedes estar proyectando a los otros, pensando que eso es lo que los otros quieren, y ellos no quieren eso. Se te nubla el entendimiento. Puedes simplemente reafirmarte en la negación, dar la razón a una parte o a la otra; sin llegar a descubrir lo que es verdad en ti.

A veces parece obvio, pero ¿tienes toda la información que necesitas para decidir? Muchas veces, las personas no deciden de manera ordenada, no organizan la información para decidir. Si eres propenso a las decisiones impulsivas, no creas que lo estás haciendo “desde el corazón”, el corazón es inteligente. Los impulsos son solo mecanismos de piloto automático. Quizás tienes que tomar decisiones sin tener toda la información, y en eso consiste la decisión… seguir adelante y actuar.

Muchas decisiones son como un chicle; no te gusta ninguna opción. Puede ser que estés evitando un “cambio interno” que tienes que hacer, y no quieres hacerlo. ¿Cómo madurar? Te aconsejo que valores las consecuencias internas y externas de tu elección y las escribas. Después repásalas y vuelve a ver cómo se alinea esto con tus valores fundamentales. ¿Se te puede pedir que te alinees con tus valores? Si es así, seguro que te sentirás mejor, sea cual sea la decisión que tomes; habrás elegido en función de tus valores, no se puede tener todo.

Tercera Etapa: Me rindo

Mira dentro de ti, si no te estás atascando en tomar la decisión correcta, ser justo, etc. Cuando insistes tanto en el perfeccionismo, solo te estás engañando para ganar tiempo. La aplicación de la atención plena reconoce que “no existe la decisión perfecta”, y que es imposible del todo saber por qué hemos llegado a una situación concreta, ni todas las consecuencias de la misma. No importa lo que elijas, pero sí cómo lo eliges. Conscientemente me alejo de mi apego a “lo perfecto”. Nunca voy a saber si lo he hecho bien, si he sido auténtico, si pudo haber otra opción. Puede ser que sea una decisión correcta un tiempo y que luego tendré que revocarla; tal vez tomé la decisión equivocada pero… eso me lleva a aprender, a hacerlo mejor en el futuro.

Escribe en tu mente “Me rindo”; ya no quiero más guerra conmigo mismo, y verás cómo tu corazón te lo agradece. Los pacientes se sorprenden cuando les hago hacer este ejercicio de “rendición plena”. Descubren que el centro de conocimiento estaba en conflicto y les paralizaba la vida. Mi consejo es: sigue a tu corazón consciente pero camina con los zapatos de la intuición… si los dos se abrazan, perfecto. Si no, falta algo, que no quieres o no puedes ver aún.

Antes de decidirte, “haz como si” por unos minutos, por unas horas, por unos días. No se lo digas a nadie aún, pero empieza a sentirlo. Verás cómo el Universo te manda algunos signos.

Durante todo este proceso mindfulness tendrás más claridad sobre la decisión, sus consecuencias y sentimientos. Tendrás más información sobre lo que necesitas y sabrás qué hacer. El último paso es acabar de cruzar el “puente de la duda” y seguir la vida. Finalmente descubres que ““no hay decisión”, sino más bien cómo estas viviendo tú hace que tengas que tomar una decisión.

Si el resultado de tu toma de decisiones es terrible, es que todavía está en proceso. ¿Has sido auténtico con tus valores fundamentales? ¿Has crecido? ¿Tienes más confianza en la capacidad de tomar decisiones? ¿Has madurado? El resultado es que te has entrenado en tomar decisiones en el futuro y puedes relajarte un poco.

Para acabar, tratándose del baile de las decisiones, es muy importante que no olvides los principios de la atención plena: mente de principiante, perdonar, ser compasivo contigo mismo y no olvidar a los otros (¿cómo se sentirán?). No solo nos dará más tranquilidad, sino más serenidad a la hora de madurar otras decisiones que son cruciales en la vida.

Joan fue capaz de transformar su evasión continua en una decisión consciente, y ahora se ha tenido que responsabilizar de “no tener trabajo fijo”. Gema, después de muchos años de deliberación, ha dejado a su marido y vive sola; con el tiempo que ha ganado en no tener disputas y está estudiando otra carrera. Fernando ha decidido dejar de tener amantes y centrarse en la familia que le importa; actualmente siente paz, y eso ha sido el resultado de pasar meses en el infierno y de aprender a permanecer presente sin prejuicio de lo que sentía, sin eludir nada. Seamos conscientes de que la práctica de la deliberación es difícil, pero más difícil es si lo hacemos sin consciencia.

6 tipos de decisiones

Vamos a nombrar el tipo de decisiones que estamos intentando tomar y eso nos ayudará a tener claridad en el proceso:

  • No todo vale: todas las opciones son buenas, pero no todas nos valen. Por ejemplo, elegir entre tener una familia e irse a la aventura. Lo que parece una decisión inofensiva o inocente de trabajo o afectiva está en el fondo enmascarando un problema más grave.
  • No sé que hacer: parece que no tienes una preferencia, pero no puedes tomar una decisión. Estás paralizado, y eso es signo de un conflicto oculto que estás tratando de transferir a través de la decisión. A veces el conflicto es el otro. Para empezar, cuando no sabes qué hacer, sé compasivo contigo mismo. Con ese sentir de “no saber qué hacer”, llévalo al cuerpo: la respuesta se revelará.
  • Arroz y judías: cuando se gana se pierde, y cuando se pierde se gana en todo. Y no está nada claro qué es lo más sabio. Es como la decisión de comprometerse o quedarse solo. Decidas lo que decidas, tendrás que renunciar a algo. Si estás tratando de quedarte con todo el pastel y también de comértelo… vas a acabar atragantado. Tienes la fantasía de que esa no es la persona que te conviene, que ya vendrá otra. Pero es mentira, y tú lo sabes.
  • Haga lo que haga está mal: todas las opciones evaluadas harán mal. Por ejemplo, sé que mi amiga engaña a su marido, y él es también mi amigo. ¿Qué hago, decirlo o no? No hay un buen resultado para nadie. Decida lo que decida estará mal. En ese momento, escucha a tu corazón: ¿tienes que tomar la decisión que más se alinee con tus valores internos? Porque desagradable va a ser igual…
  • No tengo la menor idea: las consecuencias de las decisiones ya están; es como tener que operarte de cáncer con un tratamiento experimental; es difícil, porque no sabes qué pasará. ¿Es mejor no tomar la decisión y morir, o es mejor probarlo? Muchas veces subestimamos los riesgos de lo desconocido -porque no los conocemos- y exageramos lo negativo del ahora.
  • No merezco esto: el sentimiento de inadecuación en la toma de decisiones es un elemento importante. Muchas veces las personas siguen teniendo resistencias a aceptar la verdad de sí mismas, o no reconocen su valor interno. “No merezco perder la casa o no merezco este ascenso, porque fracasaré”. Hay que trabajar mucho sobre la autocompasión.

Decidas lo que decidas, solo puedes decidir cómo decides. Eso es lo único importante

 

Yoga para principiantes clase 24

En esta clase veremos una kriya para conectar nuestros sentimientos y nuestra mente ( unir corazón y mente )

( Aprende como trabajar emociones difíciles con yoga ) 

El yoga considera a las emociones como actividades del corazón y a los pensamientos como actividades de la mente, según el Katha Upanishad (libro sagrado del hinduismo), el ser humano se representa como un carruaje, donde los caballos son las emociones, el chofer la mente, el carruaje el cuerpo y el amo la verdadera esencia. Son las emociones, una parte muy importante de nuestro papel en la vida.

Las emociones se pueden dividir en dos grupos:

• Sukham: son sensaciones positivas y funcionales, que nos ayudan a equilibrar y las funciones fisiológicas y respiración.
• Duhkham: son sensaciones negativas de restricción en el pecho, hechas por actitud mental negativa, tensión y rigidez en las funciones fisiológicas y en la respiración.

Las causas de sentir emociones negativas, se dan por la dificultad que tenemos de reconocer nuestro verdadero Ser (el amo del carruaje). Nos cuesta mucho trabajo aceptar cambios en nuestra vida, esto es por que nos apegamos a todo lo que nos brinda la sensación de seguridad. Estamos atados a  un pasado que no queremos dejar atrás y preocupados por un futuro que queremos diferente, esto nos impide la vivir el momento que es lo único que realmente tenemos.

Dukham, está marcado por la predominancia de rajas o emociones caracterizadas por una fuerte carga de energía de expansión y agitación  mental, o de tamas, emociones marcadas por la confusión y el estancamiento.

El objetivo del yoga es guiarnos por un camino dónde podamos encontrar el sattva, que son emociones llenas de claridad y equilibrio y es que es sólo a través de una mente clara y emociones equilibradas que podemos ver realmente como nos comportamos y como debemos actuar de la manera más oportuna y beneficiosa.

El yoga nos puede ayudar a reconocer “dónde nos encontramos” en cuerpo, respiración y mente, para poder abrirnos a la transformación.

En el camino del yoga tenemos muchas herramientas para cuidar nuestro mundo emocional y conseguir el estado de sukham:

• Asanas o posturas
• Pranayamas o respiración
• Dharana o visualización
• Dhyana o meditación
• Yama
• Niyama

Yoga para principiantes clase 23

En esta clase veremos una kriya para conservar nuestro cuerpo hermoso, tanto física, espiritual y mentalmente.

( Como retrasar el envejecimiento con Ayurveda y Yoga)

En la actualidad el Yoga se ha convertido en una de las prácticas más populares, como herramienta para combatir el estrés. Todo esto, por su asociación con los estados de relajación profunda y bienestar físico, que se alcanzan rápidamente.

El Yoga es una ciencia y una filosofía originaria de la India, basada en las ocho doctrinas tradicionales del hinduismo (darsanas), formando  parte de esa cultura desde hace varios siglos. Quienes  lo enseñan, aclaran que no debe, como con frecuencia ocurre, confundirse con una religión.

Ciertamente el Yoga tiene un componente espiritual, pero éste  solo representa un campo de energía que debe ser descubierto y experimentado por todo aquel que dedica tiempo a encontrarlo.

Aunque sus beneficios físicos son el comienzo para muchas personas y por supuesto son  algo importante, el error es quedarse en la parte más superficial de esta disciplina. El Yoga en su aspecto más profundo, nos enseña a entender la realidad de la vida, a entenderse a sí mismo y ver la relación que existe con todo lo que nos rodea, con la realidad en la cual estamos involucrados.

Al combinar las posturas, la respiración y la relajación, el Yoga se  convierte en una meditación en movimiento.

Más allá de las posturas, el Yoga tiene una serie de principios recogidos en un texto que data del siglo III AC llamado “Los Yoga Sūtra de Patanjali”. Los YOGA sutras están basados en ocho pasos, que son el fundamento del Ashtanga Yoga: Yama (principios universales), Niyama (observancias),  Asana (posturas), Pranayama (respiracion), Dharana (concentración), pratiahara (contemplación), dhyana (meditación) y sanmadhi (estado de supra conciencia).

El Yoga conduce a la salud y a la longevidad; regulariza la acción del corazón, los pulmones y el cerebro. Promueve también la perfecta circulación sanguínea y la buena digestión de los alimentos; el hígado, los riñones y los demás órganos internos; combate todas las enfermedades.

El Yoga es la unión del cuerpo, la mente y el espíritu, de la individualidad, con la inteligencia Divina que gobierna todo el universo. Es un estado del ser, en el cual los elementos y las fuerzas que componen el organismo biológico, están en relación armónica con los elementos del cosmos. Cuando se alcanza ese estado, se experimenta un bienestar físico, emocional y espiritual cada vez mayor y nos damos cuenta del potencial de la mente que lo puede todo.

Las preocupaciones se desvanecen y surgen sensaciones de ligereza y alegría;  brotan de manera natural la intuición, la lucidez, la imaginación, la creatividad; se toman decisiones correctas que favorecen tanto nuestra vida como la de los otros.

Yoga para principiantes clase 22

En esta clase veremos un a kriya para trabajar los problemas de columna.

( 7 estiramientos fáciles para hacer en los días agitados para aliviar el dolor de espalda)

El lumbalgia es la presencia de malestares en la región lumbar, que con frecuencia se recorren a los glúteos y muslos. Una de las soluciones para el dolor de espalda, sobre todo en la parte baja, es la ayurveda.

La ayurveda es un sistema de curación que presenta soluciones con base en el origen del dolor; éste se debe al exceso de un componente del cuerpo llamado vata dosha,

Técnica natural

Para combatir el dolor, la ayurveda trabaja en reducir la vata dosha. Estas son algunas soluciones que la especialista recomienda uses si tienes este problema.

1. Mantén el calor. El vata dosha provoca frío, por ello lo ideal cuando sientes dolor es quedarte en cama para guardar el calor o cubrir con mucha ropa la espalda.

2. Come alimentos calientes. En la misma línea, la experta explica que la cantidad adecuada de calor adquirida por los alimentos, proporciona expansión y la eliminación adecuada de lo que el cuerpo no necesita, esto es igual a menos dolor.

3. Evita los picantes. Consumir cualquier variedad de chile u otras especias fuertes, tiene un efecto de “secado” en el cuerpo, otra de las cualidades del vata dosha, que provoca el dolor de espalda debido a la inmovilización de los taburetes.

4. Bebe té. Tiene que ser de semillas de mala hierba del obispo, ya que esta especia ayurvédica combate inmediatamente el dolor. Solo necesitas hervirlas en agua y tomar el té las veces que sea necesario.

5. Práctica Padahastasana. Es una gran pose contra el dolor de espalda baja, porque permite que el vata dosha fluya por todo el cuerpo, eliminando las constricciones y el padecimiento.

6. Aceita tu cuerpo. El estrés, agotamiento y cansancio aumentan el vata dosha, lo que puede provocar resequedad y agrietamiento de la piel, envejecimiento prematuro y claro, el dolor de espalda,

Engrasa tu cuerpo con  aceite de sésamo caliente antes de tomar una ducha caliente, esto pondrá tu piel sana y fuerte, además de reducir el dolor”, agrega.

7. Práctica anuloma viloma. Son los ejercicios de respiración más benéficos para mantener el vata dosha equilibrado. No solo combate el dolor de espalda, también el de la artritis reumatoide y la osteoartritis.

Es importante que tomes medidas inmediatas que calmen el dolor de espalda, porque este malestar es la primera causa de incapacidad laboral de las personas debido a que limita sus actividades, afirma el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Las soluciones para el dolor de espalda que ofrece la ayurveda son naturales y funcionales, por lo que pueden ser tu primera opción. Si no notas resultados, acude con tu médico para descartar un padecimiento mayor.

Yoga para principiantes clase 21

En esta clase veremos una kriya para principiantes enfocada en fortalecer nuestro cuerpo.

(Aprende más acerca de los diferentes tipos de Yogas y cuál es el correcto para ti)

Practicar yoga con regularidad genera beneficios físicos. Aquí mencionamos seis de los más importantes.

Son tantos los beneficios que aporta el yoga a nivel físico, mental y emocional, que se dice que su práctica habitual puede cambiarnos la vida. Basta dedicar diez minutos al día antes de acostarnos para que mejoren nuestros hábitos de sueño. Además, a medida que practiquemos durante más tiempo, alcanzaremos un profundo estado de bienestar y empezaremos a notar los beneficios que nos servirán de estímulo para seguir avanzando.

Poco a poco empezaremos a ser más conscientes no solo del cuerpo y la mente, sino de sus necesidades, lo que nos ayudará a comprender cuáles son las asanas (posturas) que nos vienen mejor en cada momento.

Practicar yoga con regularidad es una excelente forma de aliviar el estrés y las tensiones que acumulamos y que nos pasan factura tanto a nivel físico como mental. Hoy nos centraremos en los beneficios físicos que podemos conseguir:

Mejora la respiración.

El yoga enseña a respirar correctamente. La respiración conocida como abdominal o diafragmática, que en la inspiración se inicia en el abdomen para continuar en la zona intercostal y terminar en la clavícula, y en la espiración sigue el recorrido a la inversa, incrementa la oxigenación de las células. Las asanas, combinadas con una respiración adecuada, mejoran la circulación sanguínea, lo que incide positivamente en el cerebro, órganos vitales y extremidades. Respirar de manera profunda y a un ritmo pausado equilibra el sistema nervioso, ralentiza el ritmo cardiaco y relaja los músculos.

Refuerza el sistema inmunológico

El yoga ayuda a reducir el nivel de cortisol, (la hormona relacionada con el estrés); está demostrado que unos niveles de cortisol elevados pueden provocar cambios de humor, aumento de peso, presión arterial alta, y problemas de sueño y digestivos, entre otros. Además, unos niveles altos de cortisol en sangre provocan cambios en el sistema inmunológico. Al incidir directamente en esta hormona, la práctica del yoga aumenta nuestra resistencia a enfermedades e infecciones.

Aumenta la flexibilidad

Uno de los primeros cambios positivos que se perciben al empezar a practicar yoga es el aumento de la flexibilidad, muy importante porque, entre otras cosas, ayuda a evitar lesiones. Es probable que en un principio el cuerpo esté rígido, lo que se percibe con más claridad en las torsiones, pero, con la constancia, estas posturas son las mejores aliadas para aumentar la flexibilidad. También es importante aumentar poco a poco el tiempo en el que se mantienen las asanas. Es fundamental cuidar la alimentación, que debe ser rica en minerales como el azufre y el magnesio y en grasas Omega 3.

A medida que aumenta la flexibilidad, desaparecen muchos de los dolores musculares provocados por las tensiones y por las malas posturas.

Mejora el equilibrio

Para conseguir equilibrio en las posturas, es necesario ejercitar es la conciencia sobre el cuerpo. Solo con una buena alineación se puede mantener un asana que requiera un cierto nivel de equilibrio. Cuando se practica yoga, es importante mantener la concentración en las sensaciones que produce cada postura, estando presentes en todo momento, y realizando las correcciones que sean necesarias para mejorar. A medida que se adquiera experiencia, el cuerpo aprenderá cómo con un pequeño ajuste se puede recuperar el equilibrio en una postura. A medida que mejora el equilibrio, también lo hace nuestra flexibilidad, ya que las articulaciones se benefician de este tipo de ejercicios.

Fortalece músculos y huesos

Tener una musculatura definida no solo mejora el aspecto físico, también protege los huesos, evita lesiones y previene enfermedades como la artritis; por si fuera poco, al mejorar la coordinación, se reducen las caídas en las personas mayores. El yoga ayuda a fortalecer los músculos pero, a diferencia del trabajo de musculación de los gimnasios, evita que se acumule ácido láctico en el cuerpo, lo que provoca fatiga y dolor, y no reduce la flexibilidad, tan importante para la práctica del yoga.

En cuanto a los huesos, esta demostrado que el yoga ayuda a reforzarlos y a frenar la pérdida de masa ósea. Además, es fundamental para prevenir lesiones y fracturas, sobre todo en personas con osteoporosis. Con el yoga se consigue mejorar la postura; además, incide en la salud de la columna vertebral, al obtener los discos que separan las vértebras los nutrientes necesarios.

Equilibra el Sistema Nervioso

Por último, el yoga estimula la relajación, hace más lenta la respiración y ayuda a equilibrar el sistema nervioso autónomo, compuesto por el sistema nervioso simpático (SNS) y el sistema nervioso parasimpático (SNP). El yoga activa el SNP, que favorece la relajación, reduciendo el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, y facilita la recuperación en situaciones de estrés. Uno de los secretos del yoga documentado en numerosos estudios es que, al combinar posturas dinámicas con la relajación, resulta mucho más eficaz como herramienta para combatir el estrés que cualquier ejercicio de relajación que no vaya acompañado de ninguna otra práctica dinámica. De esta forma, además, se consigue mantener un equilibrio en el sistema nervioso.