Leyes del desapego para ser libre

Los seres humanos somos seres emocionales y las emociones dan sentido a nuestra vida. De hecho, las emociones tienen una función adaptativa que nos han resultado útil para la supervivencia.

Sin embargo, no saber gestionarlas correctamente puede influir negativamente en nuestro bienestar, por eso es importante saber identificarlas y regularlas, para que podamos vivir en armonía con nosotros mismos y con los demás.

La liberación emocional: qué es

Las emociones influyen en nuestro pensamiento, nuestra conducta e incluso nuestra salud mental, y por eso la psicología se ha interesado por su estudio durante décadas. Hoy en día, es frecuente hablar validación emocional, equilibrio emocional o liberación emocional.

Este último término tiene que ver con dejar ir aquellas emociones negativas, conectar con nosotros mismos y empoderarnos frente a la vida. Es lo que, en el Psicoanálisis Freudiano, se conocía como catarsis.

Qué es el concepto de apego

Otro concepto que ha interesado a muchos psicólogos es el apego, es decir, el vínculo afectivo que formamos con otras personas a lo largo de nuestra vida, primero con nuestros padres y después con amigos, nuestra pareja y nuestros hijos. Existen distintos tipos de apego, algunos sanos y otros tóxicos.

El desapego y el “Yo conceptual”

El apego de por sí, no es malo. Los lazos con nuestros familiares nos permiten crecer y desarrollarnos. Pero las personas tenemos la increíble habilidad de no solo apegarnos a personas (algunas de ellas no nos favorecen), sino que lo hacemos también con objetos y, peor aún, con nuestras propias narraciones, lo que se conoce como “yo conceptual”, que es consecuencia directa de cómo empleamos el lenguaje.

“Yo soy así, esto ha de ser de esta manera, etc” son algunos ejemplo de cómo lo que nos decimos a nosotros mismos tiene un componente valorativo y, por tanto, emocional. El apego a nuestras creencias, nuestros pensamientos, nuestros recuerdos y, en definitiva, nuestros eventos privados puede provocarnos un intenso dolor si no somos conscientes de ello. Especialmente, cuando estos recuerdos están constantemente apareciendo en nuestra cabeza sin control.

Las leyes del desapego.El desapego no quiere decir que no debes poseer nada, el desapego quiere decir que nada te debe poseer a ti.

Posted by El Mundo del Yoga on Thursday, March 23, 2017

Las leyes del desapego

Pero, ¿qué podemos hacer para evitar esto? ¿Cómo podemos ser conscientes y desapegarnos de estas emociones tóxicas? A continuación puedes encontrar 5 leyes del desapego que te ayudarán a liberarte emocionalmente:

1. Trabaja tu “yo observador”

Muchas veces ocurre que nos metemos en un círculo vicioso en el que nos decimos cosas negativas a nosotros mismos porque pensamos que nuestras creencias son correctas. En realidad, muchas de nuestras creencias o valores tienen su origen en nuestra cultura.

Por ejemplo, hay que ser guapo, rico o casarse para ser feliz. Estos pensamientos, en realidad, nos convierten en personas realmente infelices. De hecho, ¿piensas que todo el mundo que tiene dinero o es guapo es feliz? Solo tienes que echar un vistazo a tu alrededor para comprobar que este tipo de afirmaciones son falsas.

Por eso, es importante trabajar la auto-observación y desprenderse del yo conceptualizado. En otras palabras, del apego hacia nuestras propias narraciones y nuestros propios pensamientos. Verlo desde otra perspectiva, sin juzgarnos, y darnos cuenta de que nuestros pensamientos y cogniciones son trozos de lenguaje, palabras, imágenes, etc, es el primer paso para lograr la liberación emocional.

2. Vive el presente

De nada sirve estar pensando en el futuro para lograr la liberación emocional. El yo observador nos puede hacer conscientes de lo que nos ocurre alrededor, pero hay que estar presente en cuerpo y alma en el aquí y el ahora.

Para desapegarnos de estas emociones que pueden resultar tóxicas, debemos conectar con nuestra experiencia presente, nuestras nuestros pensamientos, nuestras sensaciones…

3. Adopta una mentalidad no enjuiciadora

El presente nos lleva a un lugar que, a veces, vamos a querer evitar. Pero lo querremos evitar si nos valoramos negativamente. Para evitar esto, es necesario adoptar una mentalidad no enjuiciadora.

Por ejemplo, puedo pensar que sentir ansiedad es malo, cuando en realidad es algo normal, es algo que podemos sentir todas las personas. La mentalidad no enjuiciadora no emite juicios de valor, no critica, simplemente observa y deja pasar.

4. Acéptate

Por tanto, la clave está en la aceptación, aceptarnos como somos y aceptar lo que ocurre a nuestro alrededor. Aceptar que lo que muchas veces nos decimos a nosotros mismos, que no siempre es positivo, es parte de la vida, es normal.

Aceptar que no siempre vamos a tener momentos buenos y memorables. Tenemos que aprender a tratarnos a nosotros mismos con afecto y compasión, que no siempre es fácil.

RECUERDA:  Haz Mindfulness

El Mindfulness, también llamado atención plena, reúne todos los puntos anteriores. Esta práctica, que más bien es una filosofía de vida, ayuda a tomar conciencia, auto-observarnos, tratarnos con cariño, adoptar una mentalidad libre de prejuicios y nos hace estar en el momento presente.

En definitiva. el Mindfulness nos dota de un método que nos posibilita aprender a gestionar las emociones, impulsos, actitudes y pensamientos para poder afrontar las situaciones que nos presenta la vida. Gracias al perfeccionamiento de la conciencia plena, es posible beneficiarse de muchas maneras.

Mindfulness: 8 beneficios de la atención plena

La filosofía y praxis del Mindfulness está de rigurosa actualidad, y ha generado un gran interés tanto en los círculos científicos como en la calle.

A pesar de que el Mindfulness parezca la nueva moda fugaz en el campo del bienestar y la meditación, no estamos ante un fenómeno de reciente creación: sus orígenes se remontan hasta finales del siglo VII a.C., momento histórico íntimamente ligado con la aparición del Budismo.

Los beneficios del Mindfulness

El objetivo fundamental del Mindfulness va encaminado a dotarnos de un método para aprender a gestionar las emociones, reacciones, actitudes y pensamientos para poder afrontar las situaciones que nos presenta la vida, mediante la práctica y perfeccionamiento de la conciencia plena. Así, podremos ser capaces de descubrir que a través del desarrollo de la atención plena en el instante presente desarrollamos ciertas actitudes positivas en relación a nuestro estado mental y emociones, llegando a controlarlos desde la libertad, el conocimiento en uno mismo y la aceptación.

Atención consciente como clave para el autoconocimiento

El Mindfulness persigue el aprendizaje, llegar a conectar con nuestro yo interior, gestionar nuestros eventos internos y reaccionar de un modo más consciente y eficaz a las eventualidades del día a día. La filosofía de la atención consciente propone que en este camino seamos capaces, progresivamente, de encontrar la esencia de lo que somos.

En último término, hay que ser conscientes de que lo que nos provoca malestar o ansiedad no son los eventos, sino como vinculamos las emociones éstos. La Compasión y la Autocompasión son prácticas que nos ayudan a relacionarnos con los hechos de un modo no enjuiciador y abierto al sufrimiento, tanto al propio como al ajeno. En el Mindfulness la compasión es clave, ya que nos ayuda a minimizar el impacto de las cosas negativas que nos ocurren. No se trata de borrar las emociones negativas que nos pueden causar ciertos hechos, sino de reducir su intensidad.

Durante el transcurso de los últimos siglos, las técnicas propias del Mindfulness se han aplicado como soporte a las psicoterapias empleadas para solucionar distintos problemas de salud mental, como el estrés, la ansiedad, los trastornos asociados al sueño o la tolerancia al dolor, entre otros.

En este artículo nos proponemos desarrollar ocho beneficios para tu salud psíquica y corporal que te puede aportar el Mindfulness.

1. Ayuda a controlar el estrés y la ansiedad

El cortisol es necesario para el cuerpo ya que regula y moviliza la energía en situaciones estresantes, pero si tenemos demasiado o aumenta en situaciones que no lo necesitamos, produce muchos efectos secundarios. La práctica del Mindfulness aporta a sus practicantes un estado de calma y serenidad, lo que sin duda afecta en nuestra salud la física y emocional. De esta manera, los niveles de cortisol descienden, provocando además que la presión arterial disminuya.

2. Acaba con los problemas de insomnio

Un estudio de la Universidad de Utah encontró que el entrenamiento con Mindfulness no solo nos puede ayudar a reducir el estrés y a controlar la ansiedad, sino que nos puede ayudar a dormir mejor por las noches. Según Holly Roy, el autor de este estudio, “la gente que practica mindfulness a diario muestra un mejor control sobre las emociones y los comportamientos durante el día. Por otro lado, estas personas muestran un nivel bajo activación cortical por lo noche, lo cual les ayuda a dormir mejor”

3. Protege el cerebro

Investigadores estadounidenses de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard y el Hospital General de Massachusetts demostraron que la meditación, una técnica que forma parte del entrenamiento Mindfulness, aumenta el tamaño de los Telómeros, unas estructuras que se localizan en los extremos de los cromosomas y que se relacionan directamente con el envejecimiento y el desarrollo de ciertas patologías asociadas a la vejez.

Además, una investigación de la Universidad de Oregon concluye que la meditación y el Mindfulness pueden modificar la estructura neuronal del cerebro. La práctica habitual de Mindfulness está asociada al aumento de la densidad axonal y al aumento de la mielina en los axones de la corteza cingulada anterior.

4. Acrecienta la capacidad de concentración

El Mindfulness es una práctica que se centra en el entrenamiento de la conciencia y la atención plena, para de esta manera poder dirigir de forma voluntaria estos procesos mentales. Un estudio de Walsh y Shapiro demostró que Mindfulness es eficaz a la hora de aumentar nuestra capacidad de concentración.

Este hecho, ha llevado a expertos a aconsejar esta práctica como terapia complementaria en los trastornos relacionados con el déficit de atención. Además, en un estudio de Moore y Malinowski en 2009 concluyó que la práctica del Mindfulness correlacionaba positivamente con la flexibilidad cognitiva y el funcionamiento atencional.

5. Desarrolla la inteligencia emocional

El Mindfulness nos ayuda conocernos, a indagar en nuestro interior y mostrarnos tal y como somos. Con su práctica se mejora la Autoconciencia y el Autoconocimiento y nos hace evolucionar internamente.

Además, a través de la compasión hacia nosotros mismos, se consigue que las cosas no nos afecten tanto. Un estudio de Ortner, investigadora de la Universidad de Toronto, demostró que las personas que incluyen el Mindfulness en su vida poseen más control emocional que las personas que no lo practican

6. Mejora las relaciones interpersonales

Un estudio de Wachs y Cordova en 2007 sugiere que la capacidad de una persona en la práctica de Mindfuless puede predecir la satisfacción de sus relaciones, es decir, la habilidad de responder de manera apropiada al estrés de la relación y la habilidad de comunicar sus emociones a la otra persona.

Por otro lado, la filosofía Mindfulness, basada en la compasión y la aceptación, mejora las relaciones interpersonales según Barnes, investigador de la Universidad de Rochester.

7. Favorece la creatividad

La meditación ayuda a calmar la mente, y una mente calmada tiene más espacio para generar ideas nuevas. Investigadores del Instituto del Cerebro y la Cognición de la Universidad de Leiden en Holanda encontraron un aumento de la creatividad en aquellos practicantes habituales de Mindfulness.

8. Mejora la memoria de trabajo

La mejora de lamemoria de trabajo parece ser otro de los beneficios de la práctica de Mindfulness. Un estudio de Jha en 2010 documentó los beneficios del Mindfulness y la meditación sobre un grupo de militares tras su participación en un programa de entrenamiento en Mindfulness que duró un total de ocho semanas.

Los datos de este colectivo se compararon con los datos de otro grupo de militares que no había participado en el programa. Los resultados mostraron que el grupo que había participado en el programa de entrenamiento en Mindfulness mejoró su memoria de trabajo en comparación con el otro grupo.

Consejos para perdonarme por fallos del pasado

Hay que saber dejar ir el pasado cuando este se convierte en una carga que nos impide avanzar, mejorar y ser felices.

Aquello que ha sucedido ayer no debe inmiscuirse en tus emociones o pensamientos del hoy. Si bien es verdad que podemos usar las equivocaciones como un aprendizaje, muchas personas no se perdonan por los errores del pasado y no logran avanzar.

Perdónate por los errores del pasado

Aunque parezca una frase trillada lo cierto es que “nadie es perfecto” y todos nos equivocamos. Pero la diferencia reside en cómo nos tomamos ese fallo y de qué manera aprendemos de él.

De nada sirve quedarse en casa llorando, pensando o “rumiando” lo que hemos hecho mal si no vamos a buscar las soluciones. Culparnos o castigarnos no nos llevará a ningún lado.

Todo se trata de entender lo que sucedió y encontrar las alternativas para evitar que vuelva a ocurrir o que nos vuelva a afectar

No es sencillo perdonar, a los demás o a nosotros mismos, por ello es que los errores del pasado muchas veces nos acechan y no se quieren ir. Está en nuestra habilidad para soltarlos a través de la reflexión, la autoconciencia y el conocimiento.

Cuando hemos cometido ciertos fallos nos sentimos derrotados, desesperados y angustiados. Esto se podría comparar con lo que ocurre al clavarnos una espina en un dedo y, en lugar de removerla, clavarla aún más. Al hacer esto, la espina nos molestará y dolerá siempre.

Por supuesto que la tarea de perdonarnos por los errores del pasado no es sencilla pero merece la pena el esfuerzo. Sentirás un gran alivio porque te habrás quitado un enorme peso de encima y evitarás actuar de la misma manera de ahora en adelante.

Consejos para perdonar errores del pasado

En este caso nos enfocaremos en los errores del pasado que tú mismo has protagonizado. Aunque no lo creas somos jueces mucho más severos con nosotros mismos que con los demás. Comienza ahora mismo y recuerda que todo fallo es una oportunidad de crecer:

1. Busca (y encuentra) el lado positivo

A diferencia de lo que se cree, siempre hay algo bueno en cada suceso. El dolor, el fracaso y los errores deben permitirnos crecer, madurar y comprender mejor la vida. Cuando te equivoques piensa por un momento: ¿cómo me puede servir esto?

Como primera medida para evitar hacerlo nuevamente. Luego tienes que encontrar la “lección”. Reflexiona, durante el tiempo que sea necesario hasta hallar el lado positivo y así podrás perdonarte.

2. Determina el por qué del perdón

Perdonar es un acto muy importante porque nos libera de una prisión en la cual muchas veces ingresamos sin darnos cuenta y luego no podemos salir.

Quizás sientas culpa o responsabilidad por algo que sucedió y por ello no puedes perdonarte. Tal vez los recuerdos son muy dolorosos pero debes saber que aunque las consecuencias hayan sido malas tienes tiempo para redimirte y solucionar la situación.

Demuéstrate a ti mismo que tienes la capacidad de cambiar y de mejorar, que estás arrepentido y te será más fácil encontrar el perdón

3. Ámate más allá de todo

Nos atacamos más que los demás y no nos defendemos. A menudo somos demasiado críticos con nosotros mismos y no podemos perdonar errores del pasado porque no tenemos el suficiente amor propio.

El autoestima no es sinónimo de narcisismo ni de creer que merecemos la misericordia divina sino que nos permite comprender, ser compasivos y amarnos aún con nuestros defectos.

Practica el amor propio como puente hacia el perdón y verás cómo te sientes mejor contigo mismo.

4. Piensa en el futuro

Vivir pendiente del pasado de manera excesiva no te permite mirar hacia el futuro. Encadenarse al ayer es uno de los obstáculos más grandes que nos dejan “siempre en el mismo lugar”. Una buena manera de quitarnos ese peso de encima es planificar y definir objetivos.

Si mantienes la mira puesta en tus metas aquello que hayas hecho antes no importará tanto o al menos no ocupará un lugar importante en tus pensamientos.

Incluso puedes usar los fallos para entrar en acción, una vez que sepas qué cosas no debes hacer si deseas hacer realidad tus sueños.

5. Empieza de cero

“Hacer borrón y cuenta nueva” es una excelente manera de perdonarnos por los errores del pasado. Debes ser como el ave fénix y resurgir de las cenizas.

Deja de lado todo el dolor y los problemas que no te han permitido crecer. Enfócate en ese “nuevo yo” que no tiene miedo ni sufrimiento, sino experiencias y sabiduría.

Deja el pasado justamente donde pertenece: a un tiempo anterior. Toma los fallos como lecciones y aplícalas en tu nuevo presente para que tu futuro sea perfecto.

6. Crece espiritualmente

Quizás precisas una ayuda “externa” para aceptar aquello que ha sucedido ya que has intentado varias veces hacerlo solo y no has conseguido resultados beneficiosos.

¿Qué opciones tienes? Varias: meditar, rezar, hacer un retiro espiritual, ir al psicólogo… todo ello te puede servir para crecer emocional y espiritualmente.

Por supuesto que siempre puedes reservar unos minutos del día para reflexionar y pensar de forma positiva (no sobre los errores sino en cómo salir de la situación).

Busca esos instantes en los cuales nadie te moleste como por ejemplo antes de dormir o apenas te despiertas e incluso mientras te das una ducha.

7. Aprecia tu vida actual

Un exceso de pasado o de futuro no son buenos para nadie porque nos llenan de tristeza o de ansiedad (según sea el caso). Por ello es fundamental que disfrutes el hoy a plenitud y procures ser consecuente.

Piensa, ¿Qué es lo más importante de tu presente? ¿Por qué cosas debes sentirte agradecido y bendecido?

Fuente: mejorconsalud

7 señales en tu cuerpo que indican problemas emocionales

El cuerpo y la mente forman un todo. De ahí que los problemas emocionales siempre dejen huellas en el organismo. Esto es perfectamente lógico si se tiene en cuenta que el cerebro es el eje del funcionamiento del cuerpo humano. También el hecho de que todo el cuerpo está inervado y por lo tanto está comunicado con el cerebro.

Se podría afirmar que no hay ninguna molestia física que no tenga como referente, o como contexto, uno o varios problemas emocionales. En este sentido, es bueno atender a las señales que nos envía el cuerpo. En general, son indicadores de que existe algún tipo de desequilibrio en nuestra vida.

Algunas de esas señales corporales son muy comunes. No se trata de enfermedades en sentido estricto, sino de problemas emocionales que hacen presencia en el cuerpo. Enseguida te hablamos de siete indicadores que pueden estar sugiriendo la existencia de problemas emocionales.

 “El secreto para tener buena salud es que el cuerpo se agite y que la mente repose”.

1. Dolor de cabeza, un síntoma de problemas emocionales

El dolor de cabeza frecuente es un síntoma muy común. Miles de personas en el mundo lo sufren. No es para menos. Está asociado con el estrés y la agitación. Por lo tanto, es normal que haya tantos afectados por este problema.

El significado de los dolores de cabeza se resume en una sola palabra: tensión. Hay fuerzas internas que se contraponen. Habitualmente es el deseo de hacer las cosas completas y bien, en contraposición a la falta de tiempo. O la necesidad de descansar, frente a la obligación de cumplir compromisos. Detrás de una cefalea muchas veces hay problemas emocionales, de ahí que con frecuencia los medicamentos no tengan los efectos deseados.

2. Dolor en el cuello

El cuello rígido y que presenta dolor es una clara señal de una rigidez extrema. No en todos los aspectos de la vida, pero sí en uno en particular: la dificultad para perdonar. El rencor y el resentimiento toman forma de fuerte tensión muscular en la zona del cuello.

La dificultad para perdonar también puede estar acompañada de otros sentimientos, como inconformidad o desprecio. Si te duele el cuello, es bueno que pienses en el rencor del que todavía no te has desecho. Quizás al diluirlos, con ellos también se esfume el dolor que sientes.

3. Rigidez y problemas en los hombros

Los hombros son la zona del cuerpo que se destina para cargar pesos muy grandes. Esto vale tanto para los pesos físicos como para los que suponen una carga en el plano mental. Un dolor en los hombros, especialmente si hay calambres, indica una sobrecarga.

Probablemente llevas una carga que te está pesando demasiado. Tal vez una responsabilidad que no te corresponde o un compromiso con el que sientes que no puedes cumplir. El dolor en los hombros habla, en todo caso, de problemas emocionales asociados a la presión excesiva.

4. Molestias en la parte superior de la espalda

La parte superior de la espalda es otra zona en la que se concentran las tensiones y los problemas emocionales. Cuando hay dolor allí, es probable que te sientas muy solo. Se trata de una señal que habla de dificultades para relacionarnos con los demás.

Así mismo, puede hablar de una carencia de amor propio. La autoestima puede estar lesionada. En su lugar, es posible que haya una gran cantidad de temores. Estos, generalmente, se relacionan con vínculos sociales poco satisfactorios.

5. Dificultades en la espalda baja

Los dolores en la espalda baja también tienen que ver con sobrecargas. Sin embargo, en este caso no hablan de excesivas responsabilidades abstractas, sino de preocupaciones de tipo material o económico.

En este caso, hay una preocupación muy grande por el tema del dinero. Quizás se ha gastado de más, o se tienen muchas deudas. En el fondo hay un temor a no ser capaz de asumir las responsabilidades económicas con eficiencia.

6. Dolores en las manos

Las manos son una zona del cuerpo muy relacionada con la expresión y con el contacto con los demás. Cuando hay dolores o molestias en las manos, es hora de revisar cómo están los vínculos con las demás personas.

Es muy usual que haya un deseo insatisfecho de hacer o tener más relaciones de confianza. Las molestias o los dolores hablarían de una condición de privación social que se desea superar. Sin embargo, tal vez no se ha encontrado el camino para hacerlo.

7. Problemas en las rodillas

El dolor de rodillas es una de las molestias más comunes. Casi siempre está relacionado con una exacerbación del ego. Se produce cuando el centro de preocupación es uno mismo y se tiene una actitud algo despreciativa hacia los demás. Indica una necesidad de salir de esa burbuja que hace resistencia para que no nos mostremos generosos con los demás.

El cuerpo es como un libro, en el que cada parte cuenta una historia. También cada zona del organismo está enviándonos mensajes constantemente. ¿Sabes escucharlos? Esa es la pregunta que debes hacerte. Especialmente cuando sabes que tienes problemas emocionales, pero no te has decidido a encararlos o no sabes cómo hacerlo.

Ho’oponopono y la respiración Ha

Si nos aproximamos a los diferentes textos viejos de las filosofías orientales y, otras de diferentes lugares del planeta, nos percataremos de que en todos y cada una de ellas se usan diferentes palabras para referirse al Aliento de Vida, la Respiración.

No hay vida si uno no respira, puesto que todo el Cosmos de una manera o bien otra tiene su movimiento o bien forma de respirar.

Por ejemplo: los nipones la llaman Ki o bien Do, los chinos Chi, los hinduistas y budistas Prana, los mayas Pua, los cristianos Pneuma y los nativos de Hawai, los llamados Kahuna, Aloha que asimismo significa “expresión de poder”. Alo se usa para saludar y Ha es el “aliento” o bien “inspiración divina”. A está respiración se le llama asimismo balanceante, por los diferentes movimientos respiratorios por los que se marcha pasando.

En el momento en que nos aproximamos a la práctica de la meditación uno de los “problemas” es el estruendos mental que nos procura sacar del estado meditativo.

Con el tiempo y la práctica incesante he aprendido a soltar los pensamientos usando la Respiración “Ha”.

¿De qué forma hacemos la Respiración “Ha”?

El proceso es el siguiente:

Nos sentamos comodamente, con los pies en el suelo y la espalda recta…

Inspiramos y mentalmente contamos hasta 7
Retenemos el aire y volvemos a contar hasta 7
Soltamos el aire contando mentalmente hasta 7
Finalmente, contamos hasta siete con los pulmones vacíos
Este es el ciclo que debemos reiterar.

Es esencial, para los que lo hagan por vez primera es posible que contar hasta 7 sea demasiado; al comienzo contaba hasta 4 y con el tiempo y la práctica he subido hasta 7.

Asimismo podemos unir los dedos índice y pulgar de cada mano, formando un aro y entrelazarlos, logrando un símbolo “infinito” y lo sostenemos a lo largo del proceso.

La Respiración Ha

Es esencial que respiremos sin sacrificios para no hiperventilar; es posible que en un comienzo sientas algún género de mareo o bien malestar, deja de preocuparte, es muy normal que ocurra eso cuando estás comenzando.

Esta respiración tiene sus orígenes en los nativos de Hawái y es la respiración que se emplea en la práctica del Ho’oponopono.