Profundizar tu práctica de meditación con las Siete Leyes Espirituales

La meditación es una de las herramientas más confiables para manejar el estrés, mejorar nuestra forma de relacionarnos y hacer realidad nuestros anhelos, además de ponernos en contacto con nuestro espíritu. Si bien es relativamente fácil de practicar, muchas veces nuestro intelecto puede complicarla más de lo necesario.

Una forma de ver la meditación desde una nueva óptica es a través de la lente de las Siete leyes espirituales del éxito. Las Siete leyes espirituales del éxito representan la forma en que lo no manifiesto se manifiesta y puede servir como sistema operativo que se ejecuta sin ser detectado en nuestra vida. Estos principios se pueden usar como manual de instrucciones para vivir felices, satisfechos y con una vida espiritual abundante y profunda.

Cada una de las Siete leyes espirituales está íntimamente relacionada con la práctica de la meditación. Al explorar esta relación, puedes entender mejor tu práctica, que se hará más profunda a medida que tu conciencia se expanda.

1. La ley de la potencialidad pura

La primera ley espiritual es básicamente un recordatorio de tu verdadera naturaleza como alma, un afloramiento del campo de la conciencia ilimitada. Al igual que las olas en el océano, eres una expresión de ese campo infinito de inteligencia, creatividad y dicha conscientes.

Esta ley es el principio que gobierna tu práctica de meditación, que lleva la conciencia más allá del nivel de la mente y hacia el vacío entre tus pensamientos, que es el campo de la potencialidad pura. El proceso de meditación implica acceder a ese nivel de existencia y encontrarte con tu identidad verdadera, el Espíritu.

2. La ley de dar y recibir

La segunda ley despierta tu flujo de energía así como la información en el universo y en tu vida. La energía no se queda quieta, necesita moverse. Cuando mantienes la energía fluyendo al dar y recibir, nutres todo el universo.

En la meditación, esta ley se manifiesta al permitir que tus pensamientos vayan y vengan sin resistirse. El flujo de los pensamientos durante la meditación es la corriente de energía de vida en su ir y venir a través de la conciencia. Permite que las sensaciones, sonidos y otros pensamientos anden sin rumbo, sin obstruir la corriente ni apegarte a ningún pensamiento en específico.

3. La ley del Karma o de causa y efecto

Mientras que la ley del dar y recibir se trata de mantener la energía de vida en movimiento, la tercera ley se centra en la calidad de esa energía. Karma significa “acción” y también incluye las consecuencias de esa acción. Entre más positiva e inspiradora la acción (pensamiento, palabra, obra) para todos los que están involucrados en esa decisión, más positivo y reafirmador de vida será el efecto de esa causa.

La ley del Karma te invita a hacer elecciones conscientes que te nutren a ti y a los demás y te conducen a resultados satisfactorios y sanadores. Las elecciones inconscientes, en cambio, conllevan a consecuencias menos evolucionadas y sanadoras.

Durante la meditación, al elegir con conciencia no nos adentrarnos en el significado de nuestros pensamientos, evitamos el condicionamiento kármico que nos une a patrones predecibles y habituales de pensamiento y comportamiento. A medida que accedas en repetidas ocasiones a la quietud, más allá de tus pensamientos, trascenderás tu karma. Es como cuando lavamos una prenda sucia una y otra vez en un arroyo, las manchas desaparecen poco a poco hasta que no queda ninguna impureza.

4. La ley del menor esfuerzo

La cuarta ley nos enseña que la inteligencia de la naturaleza funciona con una facilidad sin esfuerzo. Es despreocupada, armoniosa y afectuosa. Es el principio de “hacer menos para lograr más”, como lo vemos en el vuelo de las aves, el crecimiento de la hierba y el nado de los peces.

La ley del menor esfuerzo tiene que ver con la economía del movimiento en tus actividades. Este es el meollo de tu práctica de meditación. Para poder acceder al campo no local del Espíritu hay que hacer el menor esfuerzo posible. La fuerza y la lucha no pueden abrir la puerta a estados más elevados de conciencia.

Si en algún momento durante tu meditación sientes que estás luchando, te estás forzando o concentrándote, lleva poco a poco tu atención a tu respiración o mantra. Esto permite que el proceso sea ligero, ingenuo y sin esfuerzo, para que puedas adentrarte más profundamente en la quietud.

5. La ley de la intención y el deseo

Este principio resume la mecánica de la expresión de todo en el universo material. La intención es una fuerza de la naturaleza que contiene su propio poder de organización infinita. Así como una semilla de manzana contiene el potencial para generar toneladas de manzanas o incluso todo un bosque, tus deseos e intenciones tienen el mismo plan de acción de la manifestación a través de la cual pueden satisfacerse.

Ser consciente de tus deseos e intenciones es como elegir las semillas que deseas sembrar. En la meditación, plantas esas semillas en el campo fértil de la conciencia pura. Al nutrirlos con visitas regulares al vacío, riegas tus deseos y les permites florecer en el momento adecuado.

6. La ley del desapego

Para que todo deseo se manifieste, debes estar dispuesto a dejar ir tu apego al resultado. La sexta ley nos recuerda que no debemos apegarnos con demasiada rigidez a la forma en que deseamos que sean las cosas en nuestra vida. Aceptemos la incertidumbre y adentrémonos en lo desconocido. Al hacerlo, nos liberamos de condicionamientos pasados y abrimos la puerta a las posibilidades ilimitadas.

En tu práctica de meditación, esta ley te ayuda a olvidarte de expectativas y apegos en relación con un resultado específico. Cada experiencia de meditación es única y te da exactamente lo que tu mente y cuerpo necesitan en ese momento. Querer que sea algo más te ata a la idea de una meditación “ideal” y te priva de los regalos del momento presente.

7. La ley del Dharma

La última ley nos enseña que estamos en esta vida para cumplir un propósito, que tenemos un regalo único que ofrecer al mundo en nuestra forma muy particular. No hay repuestos en el universo y cada uno de nosotros tiene un lugar irremplazable en la obra del cosmos.

Dharma significa “sostener”. De tal modo que al llevar a cabo tu dharma, estás sosteniendo al mundo entero. Es de vital importancia que descubras tu verdadero propósito y lo lleves a la práctica al servicio del mundo.

A media que se relaciona con la meditación, el dharma de la mente se expande hacia estados más elevados de conciencia. El destino de la mente es experimentar el Atma Darshan (entrever el alma), la Conciencia Cósmica, la Conciencia Divina y, en última instancia, la Conciencia de Unidad como parte de su camino al despertar.

Al dejarnos llevar por el momento presente, le permitimos a nuestra mente expresar su dharma al máximo. Ése es el propósito verdadero y más elevado de la meditación, la expansión de la conciencia.

Al revisar con regularidad las Siete leyes espirituales del éxito e incorporarlas de esta manera, abrimos la puerta a una experiencia más amplia de los principios, además de seguir profundizando en nuestra práctica de meditación.

Fuente: Adam Brady

Relajación para la ansiedad

La ANSIEDAD es un patrón emocional, mental y físico que padecen tanto niños como personas de edad avanzada, independientemente de su estado de salud y estilo de vida. Las secuelas de la ansiedad pueden ir desde insomnio y estreñimiento, hasta el desarrollo de enfermedades autoinmunes.
Muchas personas practican yoga precisamente para aliviar estados de ansiedad, pero no siempre obtienen un buen resultado; incluso puede suceder que 2 horas después de su clase la ansiedad se dispare con más empeño.

INICIA TU PRÁCTICA CON UN CUERPO Y MENTE EN CALMA Y RELAJACIÓN
Para que los efectos del yoga sean más propicios en el aspecto físico, mental, emocional y ayuden a disminuir los estados de ansiedad, es importante iniciar la práctica de asanas con una mente y cuerpo relajados.
Si comenzamos una práctica activa de posturas con ansiedad, ésta no se diluye, sino sólo se esconde. Incluso podríamos hacer las posturas con una carga de ansiedad que va creando mayor tensión muscular, orgánica y mental. Hacer posturas con una carga de tensión sólo va a enfermar al cuerpo y a la mente en lugar de aliviarlos.
ES IMPORTANTE RELAJARTE ANTES DE INICIAR LA PRÁCTICA DE ASANAS.

Aquí te presento una manera de hacerlo:
Relajación de  8 puntos, Tu cuerpo se apoya en el piso con las piernas flexionadas y separadas al ancho de la cadera.

Los 8 puntos de apoyo son:
• 2 pies
• 2 brazos
• 2 omóplatos
• sacro
• cráneo

Cuando permanezcas en esta postura por un período de 4 a 10 minutos observa:
• El contacto del cuerpo contra el suelo
• El peso del cuerpo
• El ritmo de la respiración
• La relajación de los músculos del rostro
• La relajación de los órganos

El efecto de trabajar a este nivel de relajación conduce a crear un cuerpo silencioso y una mente espaciosa. Sólo así surge la posibilidad de estar en el momento presente. Y cuando moramos en el momento presente podemos ser creativos y responder a la vida de la manera más apropiada.

Los beneficios de la relajación son:
• Equilibrar el pulso cardiaco y la presión arterial
• Estabilizar el ritmo de la respiración
• Eliminar o disminuir tensión muscular y dolor crónico
• Llevar el flujo sanguíneo a donde se necesita
• Desarrollar atención y concentración
• Mejorar las funciones del sistema nervioso simpático
• Desarrollar un sentido de “estar completos”

Practica de esta relajación antes o después de tu práctica activa de asanas, o en cualquier momento en que necesites descanso de cuerpo y mente. También puede utilizar aditamentos como un bolster o una silla en casa de que tus piernas o espalda se sientan con cansancio o dolor.

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DISFRUTA.

Fuente: Instituto Mexicano de Yoga

5 Razones Para Creer En Ti Mismo

Para triunfar en la vida o para lograr la felicidad… muchos dirán que es importante la inteligencia que tengas, los contactos que consigas hacer o las oportunidades con las que te encuentres.

Eso no es del todo cierto. Una de las cosas más importantes para alcanzar el éxito personal y profesional, es la confianza en uno mismo. Hoy te presentamos 5 razones para que empieces a creer en ti mismo, confiar en lo que haces y te quieras más.

1. Si no crees en ti, ¿quién va a hacerlo?

Sinceramente, si ni tú mismo confías en que aquello que estás haciendo está bien… ¿quién va a hacerlo?

Confía en tus posibilidades y no busques siempre la aceptación de los demás. Eres tú la primera persona que debe creer en lo que haces. Sólo así tendrás la valentía necesaria para animarte a hacer aquellas cosas que siempre has deseado o soñado.

2. Crearás pensamientos positivos

Si consigues tener confianza en ti mismo, verás como anímicamente serás más fuerte y no será fácil venirte abajo. Los pensamientos negativos se eliminarán solos, porque poco a poco te darás cuenta de que tus objetivos se cumplen si confías en ti y mantienes un estado anímico positivo.

Esto te afectará positivamente en tu día a día ya que aprenderás a confiar en los demás, en tus relaciones personales, etc.

3. Estarás más cerca del éxito

Las personas que confían en ellas y se dicen a si mismas que van a conseguirlo, que son fuertes y que saldrán adelante; son las que consiguen levantarse y superar los fracasos. Si tienes confianza en ti mismo, puedes darte una segunda oportunidad, una tercera y una cuarta para conseguir tus sueños. No te quedarás llorando tus penas en casa esperando a que alguien te de la mano para levantarte. Conseguirás el éxito por ti mismo, con tenacidad y confianza.

4. Verás el fracaso como algo temporal

Dejarás de ver el fracaso como el fin del mundo. Sabrás que tú puedes hacerlo mejor, que tienes talento y confiarás en tu potencial para triunfar la próxima vez.

Mira los fracasos como un aprendizaje necesario para saber qué caminos no escoger o qué decisiones no debes tomar.

5. Pasarás a la acción

La falta de confianza o el miedo nos impide actuar. Nos impide hacer esa tarea determinada por miedo a fracasar o a no conseguir nuestros objetivos.

Si ganas en confianza te lanzarás a la acción, a probar cosas y aunque no salgan bien, probarás otras cosas diferentes… Lo que haga falta hasta conseguir la fórmula que te haga alcanzar tus metas.

Posturas de yoga restaurativas para conciliar mejor el sueño

¿Puedes conciliar el sueño fácilmente?

Muchas personas piensan que el yoga es activo, pero el yoga también tiene un lado más suave. Muchas de las posturas de yoga ofrecen la oportunidad para la restauración, la relajación y la curación.

Generalmente las poses restaurativas alivian el estrés, cuando al adoptar la pose se logra entrar en un estado profundo de relajación. También estimula y alivia los órganos internos y mejora la concentración.

Una práctica restaurativa es una excelente manera para aquietarse y calmarse. Aunque el yoga restaurativo tradicional usa muchos accesorios como mantas, almohadones correas, etc. Estas posturas se puede hacer con o sin los accesorios. Si usted tiene los apoyos disponibles úselos, para ayudar a profundizar su práctica o como una ayuda para poses que requieren más flexibilidad que la que tiene actualmente.

Las posturas restaurativas nos permiten mantener un estado de calma y silencio interno, en el que le damos oportunidad a nuestro cuerpo de reparar zonas de malestar, y volver a un estado de salud.

A continuación te presentamos una serie de posturas de yoga, sencillas y restauradoras para realizarlas en la cama antes de dormir. Te ayudarán a liberar de tensiones tu cuerpo, tranquilizar tu mente y a conciliar mejor el sueño.

1.- Sukasana con flexión

Siéntate con las piernas cruzadas. Coloca delante de ti un cojín grueso y firme, de unos 30 cm de grosor. Puede servir una manta doblada. Suavemente inclínate hacia delante, apoya los brazos sobre el cojín y la frente sobre tus brazos. Permanece en esta postura el tiempo que sientas que es cómodo para tu cuerpo.

2.- Supta baddha konasana o postura del zapatero

Coloca el mismo cojín grueso longitudinalmente para tumbarte sobre él boca arriba. Tu espalda y tu cabeza deben descansar sobre el cojín. Puedes colocar un cojín bajo cada rodilla y otro bajo la cabeza si lo prefieres. Junta las plantas de los pies. Deja que tu pecho se abra y los brazos descansen a los lados del cuerpo con las palmas hacia arriba. Permanece en esta postura unos minutos o hasta que sientas que deja de ser cómodo.
3.- Torsión de la serpiente (Sarpasana)

Tumbado boca arriba, dobla la pierna derecha colocando el pie sobre la otra rodilla. Pon la mano izquierda en la rodilla que está en el aire y lentamente ve llevando la rodilla derecha hacia el suelo al lado izquierdo de tu cuerpo. Puedes poner un cojín cerca para apoyar la rodilla en él. Estira el brazo derecho hacia la derecha y gira la cabeza hacia ese mismo lado. Después de unos minutos de permanencia, haz lo mismo con la otra pierna hacia el lado contrario.
4.- Viparita karani o postura de la media vela

Coloca el mismo cojín grueso transversalmente pegado a la pared. Ahora siéntate sobre él, apoya la espalda en la cama y eleva las piernas para apoyarlas extendidas en la pared. Puedes sujetarte los muslos unidos con un cinturón para que la postura sea más relajada. La pelvis debe quedar apoyada sobre el cojín y bien cerca de la pared, la espalda sobre la cama, de modo que tu zona lumbar dibuja un suave arco.
5.- Balasana o la postura del niño

Siéntate sobre los talones y separa las rodillas al ancho de tus caderas. Coloca delante de ti longitudinalmente el mismo cojín o manta enrollada como un rulo. Suavemente inclínate hacia delante hasta que tu abdomen y pecho se apoyen sobre el cojín. Descansa suavemente una mejilla sobre el cojín. Los brazos descansan a los lados del cojín. Mantén la postura durante el tiempo que quieras.

Explora estas 5 sencillas posturas de yoga restaurativas y póngalas en práctica. Te ayudarán a liberar de tensiones tu cuerpo, tranquilizar tu mente y a conciliar mejor el sueño.

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