Cómo Pedir aquello que deseamos, Ley de Atracción

Si te interesa la Ley de la Atracción,  es muy probable que te hayas preguntado más de alguna vez: “Cómo he de pedir?”. Esto es muy frecuente en todos quienes ponen en práctica las enseñanzas de El Secreto, especialmente porque es el Pedir el primer paso para poder atraer aquello que deseamos.

En mi experiencia personal, yo solía hacerme la misma pregunta una y otra vez. Hasta que descubrí finalmente porqué, por más que intentara pedir de mil maneras, no iba a obtener lo que pedía.

A continuación, voy a compartir con todos ustedes una enseñanza sumamente valiosa que aprendí, y que espero les ayude con su práctica:

1. El Universo siempre responde: “Pide y se te Dará” decían Jerry y Esther Hicks, y es una frase que aparece en muchos textos sagrados. Lo primero que debes saber es que el Universo siempre responde a tus peticiones. Siempre. Sin falta. Es más, aún antes de que pidas ya el Universo ha de haber respondido, ya que el mismo reacciona de vuelta hacia ti según la vibración en la que te encuentres. ¿No crees que es así? Pues por allí puede encontrarse la razón del por qué sientas que no estás recibiendo respuestas.

2. El Universo siempre espera tus peticiones: Lo segundo que debes saber es que el Universo está esperando tus peticiones. Y movilizará todo su poder para crear aquello que pides. Lo cual significa que tú tienes todo el poder del Universo detrás de tí. Eres el poder creativo por excelencia, y por tanto, el Creador de tu propia vida.

3. Saber Pedir: Ahora bien, esto es la parte central. Es muy curioso, pero cuando yo logré comprender lo que era saber pedir, me pareció tan sencillo que no pude mas que sonreír y sentir alivio. Y estoy esperando dibujar una sonrisa en tu rostro porque sé que tan pronto como empieces a practicarlo, notarás cómo empezará a cambiar tu vida. El secreto de cómo pedir es, simplemente, asumir con intención que aquello que acabas de pedir ya se cumplió.

Puede que al principio esto te parezca contradictorio y no le encuentres sentido. Pues bien, si no lo entiendes, no es tan importante. Solo dedícate a jugar, como cuando eras un niño. Sí, a jugar! Simplemente, juega a pretender, en vibración de alegría y en actitud, que aquello que pediste ya es tuyo.

Lo que debes recordar es que la razón por la cual puedes tener la percepción de que no recibes lo que pides, no es porque la ley de la atracción no funcione, sino que puedes estar creando una contradicción en tu vida. Puedes pedir un mejor trabajo, pero odiando al actual; puedes pedir más dinero pero no agradeces el que tienes en este momento, y así con muchos ejemplos de tu vida cotidiana.

Como pronto aprenderás, tu verdadero poder lo encuentras en la certeza que nace desde tí mismo. No te preocupes por el cómo sucederá. Confía y sabe que lo que sea que pidas, es tuyo. Pide lo que deseas y dale gracias al Universo por lo que estás intentando manifestar. Es esa Fe ciega y sin dudas de que aquello que deseas es lo que llegará, la que marcará una diferencia en tu vida.

En un Universo de infinita abundancia no hay nada que puedas pedir que no recibas. Entonces si juegas, tal como cuando niño, a que ya recibiste lo que pides, te estás alineando con la energía universal que hace posible que se cumpla toda petición. ¿O es acaso que crees que el Universo no cuenta con los recursos suficientes para cumplir tu petición?

“Tus deseos son órdenes”, exclama el Universo. Solo atrévete a pensar en grande, pedir y sentir esa vibración. La opción es siempre tuya.

 

Fuente: Guioteca

Como dejar fluir nuestras emociones

Muchas veces lo que queremos hacer con nuestras emociones es controlarlas y en medio del control nace la negación, la resistencia y esto no hace más que generarnos sufrimiento. Las emociones son la reacción de nuestro cuerpo a nuestros pensamientos, lo cual es de extrema utilidad para saber por dónde va nuestra onda de pensamiento.

Si sentimos emociones desagradables, debemos revisar nuestros pensamientos, ya que seguramente estaremos alimentando los que nos generan incomodidad, que nos hacen sentir mal, por lo que sin hacer mayor resistencia debemos permitir que esos pensamientos fluyan sin enfocarnos plenamente en ellos.
Si sentimos emociones desagradables, debemos revisar nuestros pensamientos, ya que seguramente estaremos alimentando los que nos generan incomodidad, que nos hacen sentir mal, por lo que sin hacer mayor resistencia debemos permitir que esos pensamientos fluyan sin enfocarnos plenamente en ellos.

Las emociones son solo visitantes, déjalas entrar y salir… déjalas fluir

Muchas veces lo que queremos hacer con nuestras emociones es controlarlas y en medio del control nace la negación, la resistencia y esto no hace más que generarnos sufrimiento. Las emociones son la reacción de nuestro cuerpo a nuestros pensamientos, lo cual es de extrema utilidad para saber por dónde va nuestra onda de pensamiento.

Si sentimos emociones desagradables, debemos revisar nuestros pensamientos, ya que seguramente estaremos alimentando los que nos generan incomodidad, que nos hacen sentir mal, por lo que sin hacer mayor resistencia debemos permitir que esos pensamientos fluyan sin enfocarnos plenamente en ellos.

Lo mismo pasa con las emociones, las emociones también son producto de nuestra mente, por lo que operan de manera similar a nuestros pensamientos y están profundamente relacionados, si le doy mucha fuerza a una emoción, ésta se expandirá, se hará cada vez más notoria, sea positiva o negativa y también bajo el mismo esquema, traerá a nuestro cuerpo más sensaciones del mismo estilo o con la misma connotación.

Lo mejor que podemos hacer con nuestras emociones no es reprimirlas o controlarlas, es sencillamente dejarlas fluir, sentirlas, reconociendo su presencia, percibiendo las sensaciones y sin luchar contra ellas, de la misma manera que las hemos dejado entrar, dejarlas salir.

Tomemos las emociones como visitantes, algunos más queridos, otros que normalmente evitaríamos, pero que por educación dejamos pasar. Suena un poco descabellado pero si tenemos claro que las emociones no nos harán daño por sí mismas, es como si alguien poco deseado entrara a nuestra casa con la plena confianza de que cómo entró, saldrá, sin hacer mucho aspaviento.

Si les negamos la entrada nos tumbarán la puerta, estarán permanentemente tocando mientras nosotros estamos del otro lado colocando obstáculos para que no entren, pasando doble llave, vigilando por las ventanas; también si entran y los agarramos a empujones hasta la puerta, los perseguimos, gritamos y nos desesperamos por tenerlos allí, generarán en nosotros un desgaste de energía y una atención que no merecen.

Dejemos la puerta abierta, que entre y salga lo necesario, sin impactarnos mucho, si sentimos tristeza, reconozcamos su presencia y sin prestarle mayor atención, se irá, si estamos ansiosos, lo mismo, ya pasará si no le damos protagonismo. No alimentemos nuestros miedos, ni nuestras angustias, no caigamos en el juego desgastante del control y la supresión. Las emociones son nuestras aliadas y nos ayudan a orientar nuestros pensamientos, démosle el reconocimiento que merecen y la cabida necesaria en nuestras vidas, esto nos permite sentir, conocernos y fluir con la vida.

No permitas que nadie apague tu luz

Tenemos que partir del principio de que todos somos absolutamente responsables de la vida que nos construimos, que todas las limitaciones que podemos sentir provienen netamente de nuestra mente y en esta misma onda somos responsables de generar un entorno saludable para nuestro ser, donde podamos desarrollarnos sin que nadie nos opaque.

Lo que debemos procurar en todos los casos es garantizarnos mantener relaciones que enriquezcan nuestro espíritu, que nos impulsen a alcanzar nuestros sueños, que nos den la posibilidad de ser quienes somos, sin siquiera pensar en que serán justamente las personas a las cuales les damos acceso a nuestras vidas, las que opaquen nuestra vida o intenten apagar nuestra luz.

La luz que irradiamos puede encandilar a quienes suelen vivir en oscuridad. Las cosas buenas que nos ocurren no siempre alegran a quienes nos rodean, nuestras buenas intenciones, nuestros sueños, nuestras metas, pueden perturbar a aquellos que se sienten mejor teniendo cerca un lucero apagado.

Evalúa a quiénes les has dado cabida en tu vida o quiénes forman parte de ella de manera natural, por algún vínculo no seleccionado, comprueba que si existen personas que intentan de cualquier manera apagarte, las tengas bajo control y que no tengan ningún alcance a hacerte daño, a quererte hacer sentir menos, a quererte hacer ver que aquello que sueñas no tendrás manera de alcanzarlo o que aún te falta mucho para llegar a ser aquello que te inspira.

 

No necesitamos este tipo de personas, ésas que a través del control, de la superioridad, pretenden desestimar nuestro valor, sino lo contrario, necesitamos personas que nos sumen, que agreguen valor a nuestra vida, o al menos en su defecto que nos dejen con el mismo saldo, que no resten.

Al parecer todos tenemos a alguien cerca que de manera consciente o inconsciente no se siente cómodo con nuestra superación y depende de nosotros darle alcance o no en nuestras vidas. Todos merecemos brillar a través de nuestra propia luz, sin robársela a nadie y sin que intente ser apagada por alguien.

 

Tu sonrisa es un indicador de esa luz, si sientes que alguien intenta borrarla de tu rostro, debes hacerte una idea de por dónde debes comenzar la limpieza de tu entorno. Es cierto que acompañado se llega más lejos, pero eso no significa que cualquier compañía aplique para avanzar  y tampoco significa que no puedas llegar solo.

6 cosas que nos enseña la sabiduría budista que transformarán tu vida por completo

1. Vive una vida llena de compasión y acción positiva

La compasión es fundamental para que encontremos la paz interior y cuidemos de nosotros mismos. No por nada, Buda, Jesucristo y Mahoma la han promovido. Es beneficiosa para nuestro espíritu y para el mundo en general.

 

2. Presta atención

Trata de vivir prestando atención a las pequeñas cosas que te rodean, estando despierto en cada momento de tu vida, superando tus luchas personales… De esta manera disfrutarás y aprovecharás al máximo tu vida, y tendrás una mente más consciente.

 

3. Sé el cambio

Todos estamos conectados, es por eso que para crear un cambio en la sociedad, debemos primeramente ayudarnos a nosotros para después ayudar al resto. Con esto estaremos creando un efecto exponencial positivo en el resto del mundo. Sé un ejemplo de vida para que otros te sigan.

 

4. Abraza a la muerte

La muerte es un tema tabú en la sociedad occidental. Hacemos todo lo posible por evitar no solo el tema, sino que pretendemos que ni siquiera existe. Un verdadero aprecio por la vida nunca se hará plenamente efectivo hasta que te encuentres cara a cara con la muerte. Pero una vez que haces esto, el mundo se abre de una manera nueva y profunda, y comenzamos a valorar y a aprovechar nuestra vida en el día a día.

 

5. Lo que comemos es importante

Para los budistas, la alimentación juega un papel tan importante en la vida, que a través de ella podemos cambiar nuestras vidas. El solo hecho de pensar de dónde proviene nuestro alimento y cómo llegó a nuestro plato, puede cambiar la manera en que comemos.

 

6. Retira estos 3 venenos de tu vida

Los budistas creen que hay tres venenos que te llevan a la negatividad: la codicia, el odio y el engaño. Estas tres cosas son responsables de la mayor parte de nuestra infelicidad. Si experimentas alguno de ellos, respira profundamente y piensa cómo hacer para tratar de sacarlos de tu vida. Este puede ser un trabajo difícil, pero no imposible de hacer.

 

Muchas veces estos consejos pueden parecer difíciles e inalcanzables, pero la verdad es que lo único que necesitamos es una verdadera disposición y esfuerzo para ser mejores personas. Yo creo que si los llevamos a las práctica y las convertimos en un hábito, estas enseñanzas se convertirán en parte de nuestra vida.